martes, junio 20, 2006

Homenaje a la Maestra Guiomar Narváez

El fin de semana pasado tuve la oportunidad de asistir al V Festival de Jóvenes Interpretes Homenaje a la Maestra Guiomar Narváez, en el platillo protocolar del Teatro Teresa Carreño. Guiomar Narváez, pianista y pedagoga venezolana, nace en el seno de una familia de músicos; fue iniciada por su madre y luego egresa con honores de la Escuela de Música Juan Manuel Olivares de Caracas. También cursó estudios superiores de música en la Academia de Música de Viena. En su actividad artística ha recorrido toda Venezuela y muchos lugares de América; también El Cairo, Beirut y Bagdad. Ha participado en diferentes festivales nacionales e internacionales al lado de importantes orquestas, instrumentistas, cantantes, corales, poetas y bailarines.

Guiomar Narváez busca permanentemente un estilo pianístico refinado donde pueda ser ella misma y sobre todo que suene a Venezuela. Tiene una fructífera obra discográfica.  En su larga carrera docente, ha formado a muchos músicos, docentes y pianistas que han logrado éxito dentro y fuera del país. También ha sido jurado en numerosos concursos de piano. Ha recibido numerosas condecoraciones y reconocimientos de su país, por una carrera artística con profundo acento nacionalista. Guiomar Narváez actualmente se desempeña como Presidenta de la Fundación Vicente Emilio Sojo – Instituto de Musicología.

En el festival pudimos escuchar interpretaciones de reconocidos compositores nacionales e internacionales, contemporáneos y de siglos pasados. El viernes escuché a los estudiantes de los profesores Roberto Mora, Eduardo Mirabal, Edwin Arellano y al excelente ensamble de cuatros a cargo del prof. Roberto Rodríguez.  Lo que quiero destacar es el talento joven que se está formando actualmente en nuestras escuelas de música. Muchachas y muchachos que dedican su juventud a cultivar su talento artístico, dedicando horas de estudio y practica a la ejecución de un instrumento musical, y que en ocasiones como éstas tienen la oportunidad de demostrar los frutos de su trabajo, brindándonos a quienes asistimos a esos eventos una muestra de excelente música que brota de unas manos llenas de futuro. Estar allí, frente a un público muchas veces conocedor de la materia, no es cosa fácil. Aún en muchos artistas consagrados y experimentados se presenta eso que llamamos “miedo escénico” y les hace una mala jugada. Me conmovió mucho cuando a una de las jóvenes  se le salieron algunas lágrimas, al tener una falla en la interpretación de un dúo; la otra joven con mucha firmeza continuaba con su parte, pero sin permanecer ajena a lo que le sucedía a su compañera. La responsabilidad de subir a un escenario se le da a quien tiene la capacidad de asumirla, es una decisión que se toma luego de horas de ensayo y preparación. Aún así no hay una total garantía de que todo saldrá como estaba planificado. Somos artistas ¿qué mayor prueba de ser humano? Tenemos derecho a demostrar nuestra sensibilidad y compartirla con el público. Al final pudo retomar la partitura y llevarla a buen término, tras lo cual no pudo contenerse más. Uno en esos momentos piensa en sus maestros, en las horas de ensayo, en lo que pueda pensar la audiencia…Pero el público  recompensó su emotividad con el más fuerte de los aplausos. Ella en todo momento demostró sencillez y humildad. Su público siempre la recibió con comprensión. El trabajo de un músico en el escenario no es nada fácil. En el caso de que las cosas no resulten como se planearon hay que asumirlo con actitud, ya no se pueden devolver las notas. Ya tendremos más oportunidades para demostrar de qué estamos hechos: de puro corazón.

 

3 comentarios:

franceline dijo...

Hola por aquí pase para leerte como es de costumbre, y darte mi saludos..
Éxitos!!

maximo dijo...

Beatriz Klein Ayala está viviendo en un Refugio para personas en situación de calle. Por favor, necesito información y ayuda.
Máximo Alves
Coordinador
refugiosanluisorione@gmail.com
Gracias
Montevideo
Uruguay

Sachezka Chang dijo...

Hola buenas tardes, por casualidad buscando una información cai en este blog, y me encanto leerlo, me hiciste recordar ese dia, ya que fui yo quien junto con un clarinete interpretamos la Gigue de Arcangelo Corelli, en la cual me equivoqué y por la presión de no querer o no concebir una falla, se me salieron las lágrimas.. gracias por recordarlo de una forma tan bonita, y de elogiar el esfuerzo que realizamos al montarnos en un escenario, y concuerdo contigo en que todos estamos hechos de puro corazón y que las notas no pueden devolverse sino que hay que enfrentar la situación con buena actitud, ese dia me enseñó que hay que seguir hacia adelante..
gracias por permitirme recordar ese dia con tanto cariño..
Muchos saludos