Educación Musical en Venezuela

Propuestas para tratar temas sobre la educación musical en Venezuela y el mundo, la practica educativa en general, formación docente, enseñanza - aprendizaje musical; en fin, todo lo que podamos compartir dentro y fuera del aula.

lunes, septiembre 02, 2013

Dudamel: “En nuestro país lo más hermoso es que la educación musical es un derecho Constitucional”

El director de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, Gustavo Dudamel expresó que “en nuestro país lo más hermoso es que la educación musical es un derecho Constitucional, eso no existe en otras partes del mundo”.
La simpatía y felicidad de Dudamel se reflejó en cada palabra que pronunció este sábado durante una rueda de prensa que se realizó en Salzburgo, donde resaltó el apoyo que ha recibido el sistema por parte del Estado. Además recordó que la meta es llegar al millón de niños. Con la próxima presentación de la Orquesta Infantil Nacional, el maestro de la sinfónica con emoción dijo que “Salzburgo se va a caer”, inmediatamente bromeó con entusiasmo: “yo ya me caí ante tanto talento”. Sin duda con este Festival de Salzburgo se les abrirán aún más las puertas a la orquesta y a Venezuela, tanto así que se tiene previsto realizar una edición de este evento en Caracas. “Esto significa estar a la par de las instituciones artísticas más importantes del mundo”, expresó Dudamel. Ante algunas críticas que hacen los más rigurosos de la música clásica sobre la cantidad de jóvenes que integran la Orquesta Sinfónica, Dudamel aseguró que “en ninguna parte de las partiduras dice el número de músicos”. Con orgullo, el Director de la Orquesta resaltó que “Venezuela poco a poco se está convirtiendo en una capital musical a nivel mundial”. Artículo visto en Del Globo.
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miércoles, diciembre 19, 2012

Mozart y el oído absoluto

Cuando el Coro de la Universidad de Salamanca va a cantar, el director, Bernardo García-Bernalt hace sonar un pequeño diapasón. En una orquesta a menudo se le pide a uno de los músicos que dé una nota, al pianista que toque una tecla. Esa nota, la del diapasón o la del piano, actúa de referencia para todos antes de iniciar concierto, algo que no haría falta si todos los intérpretes tuvieran oído absoluto. El oído absoluto es la habilidad que tienen algunas personas de identificar una nota musical o de cantar exactamente una nota solicitada sin la ayuda de una referencia externa, un sonido determinado producido por un instrumento. Se calculaba que solo una de cada 10.000 personas tenía esta capacidad pero estudios en niños de Asia oriental han hecho cambiar esta proporción. Muchas lenguas y dialectos de la región (vietnamita, cantonés, mandarín) son tonales y el significado de una palabra depende del tono con el que se pronuncia. Sería como si decir “pan” en tono de fa o en tono de sol, significase cosas distintas. Puesto que casi una tercera parte de la población mundial habla estos idiomas y todos los niños pueden reconocer palabras en su lengua nativa, parece que el oído absoluto sería una propiedad prácticamente universal que cualquier niño puede tener y que la inmensa mayoría perdemos a lo largo de la primera infancia. Los adultos poseedores de oído absoluto pueden retener información exacta sobre una nota dentro de ese continuum unidimensional que son las frecuencias sonoras que entran dentro del rango del oído humano y son capaces de: 1.-Identificar y etiquetar dentro de la escala musical occidental (el famoso do-re-mi-fa-sol-la-si-do o el A-B-C-…G) las notas tocadas en distintos instrumentos. 2.-Nombrar la tonalidad de una determinada pieza musical. 3.-Cantar o entonar una determinada nota sin una referencia externa. 4.-Nombrar las notas de sonidos domésticos tales como el claxon de un coche o un timbre. 5.-Reproducir a la perfección una canción jamás tocada previamente sin necesidad de leerla en una partitura. 6.-Identificar y nombrar varias notas que se tocan simultáneamente. Esta habilidad no es únicamente musical ni es tampoco exclusiva de los seres humanos. El oído absoluto se ha encontrado también en animales como murciélagos, lobos, jerbos y algunas aves, a los que esta capacidad ayuda a la hora de encontrar pareja o comida, dos temas siempre interesantes. También parece evidente que se trata de un tema cerebral y no exclusivamente auditivo. El procesamiento neural de las frecuencias sonoras y posteriormente la interpretación melódica se lleva a cabo principalmente en la mitad derecha del cerebro, mientras que la izquierda es la relacionada con el lenguaje, la que pondría nombre a cada nota. El oído absoluto tiene ventajas y desventajas en el ámbito musical. Las ventajas son que su poseedor puede afinar un instrumento sin ayudas, juzgar correctamente si una obra se está tocando en la clave correcta e identificar si instrumentos específicos de una orquesta están tocando de una forma bien integrada con el resto o fuera de tono. La principal desventaja es que las personas con oído absoluto tienen más dificultades para disfrutar la música, pues para ellos los errores son mucho más patentes y destacan sobremanera en un concierto. Hay quien piensa que el oído absoluto se debe a haber recibido unos buenos genes, la versión moderna de los regalos de las hadas en el nacimiento de la Bella Durmiente, o a haber iniciado muy pronto la formación musical. Aunque hay familias con varios miembros con oído absoluto, lo que sugeriría una conexión genética, muchos músicos que provienen de familias de músicos y que son introducidos a la música muy tempranamente no lo desarrollan y, por otro lado, se sabe poco de qué más tiene de especial el cerebro de una persona con oído absoluto. Algunos psicólogos del desarrollo consideran que es justo al revés y que todos tendríamos oído absoluto en la niñez temprana y lo perderíamos al no necesitar un procesamiento exacto de tonos y al cambiar nuestro estilo de procesamiento cognitivo, realizando una computación global y relacional de la información sonora. Las investigaciones en niños asiáticos irían en esta dirección. Existen investigaciones que sugieren que el oído absoluto podría ir unido a ciertos déficits ya que esta habilidad que podríamos denominar “sobrenatural” o superior a lo normal la tienen más las personas que tienen trastornos del desarrollo y déficits sensoriales. Hay artículos científicos que indican que el oído absoluto es más común en personas con ceguera de nacimiento, con síndrome de Williams o con un trastorno del espectro autista (TEA). Hay incluso un trabajo que muestra el caso de una persona con autismo y buen nivel intelectual que no tenía formación musical y sin embargo, mostraba resultados mejores en la identificación de notas que personas sin autismo y con formación musical temprana que también tenían oído absoluto. Estos resultados sugieren que la génesis del oído absoluto puede ser diferente en las personas con TEA y en las normotípicos y que el procesado cerebral de los sonidos puede codificarse de forma aún más específica en las personas con oído absoluto afectadas de autismo. Pero hablemos de uno de los más grandes compositores de la historia. A partir de 1762, la familia Mozart se embarcó en una verdadera gira por Europa que cristalizó en el reconocimiento del pequeño Wolfgang Amadeus como un prodigio musical. Una carta sin firma al periódico Augsburgischer Intelligenz-Zettel, de la ciudad de Augsburgo en Baviera describía las extraordinarias habilidades del muchacho de siete años. La carta incluía lo siguiente:
Aún más, vi y oí cómo cuando le hacían escuchar desde otra habitación y le iban dando notas, unas altas y otras bajas, no solo en el pianoforte sino también con cualquier otro instrumento imaginable, él identificaba el nombre de la nota en un instante. De hecho, oyendo el tañido de una campana, o a un reloj, incluso de bolsillo, dar las horas, era capaz de identificar en ese mismo momento a qué nota correspondía.
Es una descripción ajustada de lo que ahora llamamos oído absoluto. Algo que por lo que sabemos no solo tenía Mozart sino también otros compositores como Frederic Chopin o Ludwig van Beethoven e intérpretes como Yo-Yo Ma, Nat King Cole o el mismísimo Stevie Wonder. En 1773 los Mozart estaban en Viena. Wolfgang Amadeus y su padre Leopoldo se reunían frecuentemente con varios médicos que combinaban importantes avances en el conocimiento médico con una intensa afición por la música. El más conocido fue Mesmer, famoso por sus ideas sobre el magnetismo animal del que derivarían toda una serie de ideas esotéricas sobre la sanación con imanes y el espiritismo pero el más reputado era un profesor de la vieja Facultad de Medicina vienesa, el Dr. Josef Leopold Auenbrugger (1722-1809). Hijo del propietario de una posada que quiso dar a su hijo la mejor formación, Auenbrugger se había formado en la Universidad de Viena, trabajó diez años al licenciarse en el Hospital Militar Español de misma ciudad y finalmente había conseguido ascender hasta la cátedra en la misma universidad donde estudió. En 1761 publicó un pequeño librito titulado Inventum novum en el que describía una nueva técnica, barata, sencilla y eficaz que sigue en amplio uso 250 años más tarde: la percusión del tórax para el diagnóstico de enfermedades de las distintas vísceras. La idea inicial parece que venía de percutir los toneles de vino de la bodega de su padre para saber qué cantidad quedaba en cada uno de ellos, pero parece que este ferviente melómano tenía un oído educado que le permitía diferenciar con exactitud los cambios tonales asociados con los procesos patológicos aplicando la oreja al tórax de sus pacientes y dando suaves golpecitos con un dedo. Auenbrugger describió como el sonido normal de un tórax se alteraba y se convertía en un sonus altior (un sonido agudo o timpánico), un sonus obscurior (un sonido indistinto) o el llamado sonus carnis percussae (sonido apagado, sordo) en función del estado de sus pacientes. Se dice que era capaz de dibujar aproximadamente la silueta del corazón con su método y lo usó para diagnosticar por primera vez el estado del corazón o los pulmones en enfermedades como la pericarditis o la tuberculosis. Perfeccionó su técnica realizando experimentos en cadáveres, inyectando líquido en la cavidad pleural y demostrando que podía establecer mediante la percusión el nivel de ocupación del líquido en dicha cavidad. Para terminar de cerrar esta relación entre buen oído, buena medicina y buena música, el médico Auenbrugger fue padre de dos muchachas que Mozart describió como maravillosas pianistas, Marianna y Katerina Franziska, que fueron alumnas de Joseph Haydn y Antonio Salieri. Haydn dedicó su ciclo de seis sonatas opus 30 a las dos hermanas y cuando Marianna murió, a los 23 años, Salieri pagó de su bolsillo la publicación de la sonata para teclado en mi bemol que ella había compuesto. El propio Mozart murió a los 35 años señalando también la necesidad de nuevas herramientas diagnósticas para la lucha contra las enfermedades como la que puso en marcha el bueno de Auenbrugger.
Este artículo participa en la II Edición de los Premios Tesla de divulgación científica y nos lo envía Jose Ramón Alonso, Licenciado y Doctor en Biología por la Universidad de Salamanca. Catedrático de Biología Celular y director del Laboratorio de Plasticidad Neuronal y Neurorreparación del Instituto de Neurociencias de Castilla y León. Jose Ramón ha sido ganador por partida doble en los Premios Prismas de 2012. Para leer más: Dohn A, Garza-Villarreal EA, Heaton P, Vuust P. (2012) Do musicians with perfect pitch have more autism traits than musicians without perfect pitch? An empirical study. PLoS One. 2012;7(5):e37961. doi: 10.1371/journal.pone.0037961. Epub 2012 May 30. Jenkins JS. (1993) Medicine and music in Vienna at the time of Mozart. J R Soc Med. 86(11): 657-659. Green, A. What is Perfect Pitch, and Do You Have It? http://classicalmusic.about.com/od/classicalmusic101/p/perfectpitch.htm http://ucsdnews.ucsd.edu/newsrel/soc/dpitchdeutsch.htm
Artículo visto en Naukas.
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lunes, agosto 20, 2012

¿Por qué nos gusta la música que nos gusta?

Me gusta el rock en todos su sabores, me gusta el jazz en todos sus colores, me gusta la música clásica y la contemporánea. No me suele gustar el pop fresquito, no me gusta el reggaeton…¿A tí sí? A mí no. Tus gustos y los mios, afortunadamente no son los mismos. A tí te gusta cierto tipo de música, puedes que seas ecléctico como yo, puedes que seas un talibán que sólo permite un tipo de sonoridad a su alrededor. Puede incluso que seas una persona a la que la música le es completamente indiferente, en cuyo caso dudo mucho que te interese el resto de la entrada…Resumiendo con esa mítica frase que tanto uso y de la que tanto abuso…cada unos con sus cadaunadas, en versión orteguiana…que viene siendo eso más popular de pa gustos colores y pa olores las flores. En El contexto y la música que te gusta se trató de reflejar cómo los parámetros exteriores socioculturales, la personalidad y demás factores pueden conformar el universo musical del que disfrutas. En este caso, lo que se va a analizar es la música en sí, qué parámatros, qué factores caracterizan a la música y cómo eso influye en los gustos. ¿Dispuest@ a sorprenderte? ¿Consonacia o Disonancia? En la música, el concepto de consonancia y disonancia ha ido variando a lo largo de los años, porque no dejan de ser conceptos subjetivos que dependen de las reglas y cánones que rigen la composición musical de cada época. En cualquier caso, todos tenemos una idea innata de qué música nos parece consonante o disonante o en que combinación ambos parámetros se mezclan. Dejando a un lado las explicaciones matemáticas y fisiológicas, para el pueblo llano se supone que consonantes son los sonidos que se perciben distendidos, mientras los disonantes provocan cierta tensión al escucharlos. Estadísticamente se muestra una mayor preferencia por la consonancia que por la disonancia. La percepción de la disonancia llega más tarde en la vida, y la gente difiere respecto al grado en que la puede soportar. La música electroacústica puede ser ruido infernal para algunos, y Schönberg el diablo. En cambio Mozart es apto hasta para los bebés. Lo que a unos les parece soso, a otros una auténtica maravilla del genio humano libre, curioso y valiente. Esto probablemente tenga una base neuronal. Los intervalos consonantes y disonantes se procesan en el córtex auditivo a través de mecanismos diferenciados. Parece ser que las neuronas del córtex auditivo primario, el primel nivel de procesamiento cortical para el sonido, sincronizan sus índices de activación durante acordes disonantes, pero no durante los consonantes. Pero no está claro porqué eso tiene que crear una preferencia por la consonancia. Nuestros cerebros y las escalas musicales que utilizamos parecen haber coevolucionado. No es ningún accidente el que tengamos esa curiosa disposición asimétrica de notas en la escala mayor: es más fácil aprender melodías con esa ordenación, que es una consecuencia de la física de la producción del sonido a través de las series de armónicos; el conjunto de tonos que utilizamos en nuestra escala mayor está muy próximo en altura a los que forman las series de armónicos. Periodos críticos de aprendizaje y Neuroplasticidad Sabemos que hay períodos críticos para la adquisición de nuevas habilidades. Por ejemplo el lenguaje, si el niño a los 6 años no ha aprendido el idioma, nunca aprenderá a hablar con la facilidad que caracteriza a la mayoría de los nativos de dicho idioma. Con la música y con las matemáticas el margen es más amplio, pero no ilimitado. Si un estudiante no ha recibido lecciones de música o matemáticas antes de los 20 años, aún puede aprender esas materias, pero con gran dificultad, y probablemente nunca llegará a hablar estos lenguajes como las personas que lo hayan aprendido antes. Esto es debido a la trayectoria biológica del crecimiento sináptico. Las sinapsis del cerebro están programadas para crecer durante un número de años, haciendo nuevas conexiones. Después de ese período, hay un cambio hacia la poda, para librarse de conexiones innecesarias. Eso es la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para reorganizarse. Los niños y adolescentes tienen una capacidad neuroplástica mucho mayor. Por supuesto hay diferencias individuales, pero la poda se inicia generalmente entre los ocho y los catorce años en los lóbulos frontales, que es la sede del pensamiento superior y el razonamiento, la planificación y el control del impulso. Durante este período aumenta la mielinación. La mielina es la substancia grasa que cubre los axones, acelerando la transmisión sináptica. La mielina de todo cerebro se completa generalmente en torno a los 20 años. ¿Simple o complejo? El equilibrio entre simplicidad y complejidad en la música también influye en nuestras preferencias. Existe una relación metódica entre la complejidad de una obra artística y lo que nos gusta. Por supuesto que complejidad es un concepto subjetivo. Lo que a una persona le parece aburrido y de una simplicidad odiosa, a otra podría parecerle fácil de entender, debido a diferencias de formación, experiencia, interpretación y esquemas cognitivos. Los esquemas lo son todo, estructuran nuestra comprensión; son el sistema en el que emplazamos los elementos y las interpretaciones de un objeto estético. Los esquemas alimentan nuestras expectativas y nuestros modelos cognitivos. Con un esquema la Quinta de Mahler es perfectamente interpretable, incluso aunque se oiga por primera vez: es una sinfonía, sigue la forma sinfónica con cuatro movimientos; contiene un tema principal y subtemas, y repeticiones del tema; los temas se manifiestan a través de instrumentos orquestales. Los que conozcan la Cuarta de Mahler se darán cuenta de que la Quinta se inicia con una variación del mismo tema e incluso en el mismo tono. Los que tengan formación musical se darán cuenta de que la mayoría de las sinfonías desde Haydn a Brahms y Bruckner empiezan y acaban característicamente con la misma nota, aunque Mahler prescindiera de esa convención en su Quinta Sinfonía. Si no hubieses aprendido a mantener en tu mente un sentido de tonalidad mientras se desarrolla la sinfonía, o si no tuvieses un sentido de la trayectoria normal de una sinfonía, esto carecería de sentido; pero para el oyente experimentado, ese desacato a la convención aporta una sorpresa grata, una violación de expectativas, especialmente cuando esos cambios de tonalidad se hacen con la habilidad precisa para que no resulten estridentes. La Quinta de Mahler, al carecer de un esquema sinfónico apropiado, o si el oyente posee otro esquema (por ejemplo un aficionado a ragas indias), es absurda y a la vez divagatoria, una idea musical se funde en ella con la siguiente de un modo amorfo, sin ninguna frontera, sin principios ni fines que la hagan parte de un todo coherente. El esquema enmarca nuestra percepción, nuestro procesamiento cognitivo y en último término nuestra experiencia de la realidad. Cuando una pieza musical es demasiado simple tiende a no gustarnos, nos parece trivial. Cuando es demasiado compleja, tiende también a no gustarnos, nos parece imprevisible: no percibimos que esté asentada en algo familiar. La música, como toda forma artística en realidad, tiene que lograr para que nos guste el equilibrio justo entre sencillez y complejidad. Ambas se relacionan con la familiaridad, que es una palabra equivalente a esquema. Una pieza nos parece demasiado simple cuando es tan previsible que resulta trivial, parecido a algo que hemos oído antes y que no nos plantea el menor reto. Mientras la música va sonando el cerebro va pensando por delante cuáles son las diferentes posibilidades para la nota siguiente, hacia dónde va la música. El compositor tiene que conseguir emplazarnos en un estado de confianza y seguridad, tiene que darnos las suficientes recompensas (culminaciones de expectativas) para que tengamos una sensación de orden y una sensación de ubicación. Las reacciones a lo no previsible son diferentes en cada persona, algunos pueden entrar en pánico y otro en pura exitación por la emocionante aventura que tienen delante. Cuando la música es demasiado complicada, el individuo medio no tiene paciencia para aprenderla, demasiadas opciones para tomarlas en consideración. La música que contiene demasiados cambios de acordes, o una estructura con la que los oyentes no estén familiarizados, puede conducir directamente al botón de stop. Y esto puede suceder con estilos tan dispares como el jazz o el math metal. La estructura ofrece una curva de aprendizaje empinada y el neófito no tiene muy claro si el tiempo que tiene que invertir le va a merecer la pena. Nos decimos que si lo escuchamos el número suficiente de veces, podremos empezar a entenderlo y nos gustará tanto como les gusta a nuestros amigos. Pero eso no siempre sucede. Escuchar nuevas músicas…¿pereza o desafío? Intentar apreciar nueva música puede ser como considerar una nueva amistad, teniendo en cuenta que lleva tiempo y que a veces no hay nada que puedas hacer para acelerar el asunto. A nivel neuronal tenemos que encontrar unos cuantos hitos que nos permitan evocar un esquema cognitivo. Si oímos una pieza radicalmente nueva el suficiente número de veces, parte de esa pieza acabará codificada en el cerebro y formaremos hitos. Si no lo has hecho nunca, el trabajo puede ser titánico, si lo has ejercido a lo largo de tu vida, resultará un entretenimiento ameno, divertido y enriquecedor. El procesamiento estructural plantea dificultades al apreciar una nueva pieza musical. No entender la forma sinfónica o la forma de sonata, o la estructura AABA (verso-verso-coro-verso) de una pauta de jazz es el equivalente en escuchar música a conducir por una autopista sin señales de tráfico; no sabes donde estás, ni cuando llegarás. De nuevo entras en pánico o la aventura te envuelve. La relación ordenada entre complejidad y gusto se denomina la función U (o V) invertida, por la forma que tendría en un gráfico que relacionase estos dos factores. El eje X representaría lo complejo que es la música para tí y el eje Y lo que te gusta. En la parte inferior izquierda, cerca del origen de coordenadas habría un punto para la música que es muy simple y tu reacción es que no te gusta. Al aumentar la complejidad de la música aumenta también el placer que te causa, las dos variables se van siguiendo un rato hasta que cruzas un cierto umbral personal y pasas del desagrado intenso a que empiece a gustarte un poco. Pero llega un momento en que al seguir aumentando la dificultad, la música se hace demasiado compleja y empieza a gustarte menos, el gusto va disminuyendo hasta que cruzas otro umbral y esa música ya no te gusta en absoluto. Otros parámetros que también influyen La hipótesis de la U invertida no significa que la única razón por la que puede o no gustarte una pieza sea por su complejidad o sencillez, lo que pretende es explicar esa variable. Los propios elementos de la música pueden suponer una barrera que impida apreciar una nueva pieza. Si la música es demasiado fuerte o suave puede resultar problemático, incluso el registro dinámico (la disparidad entre las partes del sonido más fuerte y más suave) puede hacer que algunas personas la rechacen. Esto sucede sobre todo con los que usamos la música para regular nuestro estado de ánimo de una forma específica. El que quiera escuchar música para relajarse o para estimularse es probable que no quiera escuchar un tipo de música que recorra toda la gama de intensidades. Tanto el registro dinámico como el emocional resultan sencillamente demasiado amplios y pueden crear una barrera que bloquee el acceso. No te pones la misma música para hacer ejercicio que para leer una tarde lluviosa de otoño. El tono puede influir también en la preferencia. Algunas personas no pueden soportar los tiempos graves y golpeteantes del moderno hip-hop, otros no soportan lo que describen como el quejido agudo de los violines. Los gritos desgañitados de muchos grupo de metal extremo generan ansiedad y profundo desagrado en cierto tipo de gente, mientras que en otras genera una fuerza interior poderosa y rabiosa que puede mover montañas…Esto puede tener una componente fisiológica; algunos oídos pueden literalmente transmitir partes distintas del espectro de frecuencias que otros, y como resultado algunos sonidos parecen agradables y otros odiosos. Puede haber incluso asociaciones psicológicas positivas y negativas con los diversos instrumentos. El ritmo y las pautas rítmicas influyen en nuestra capacidad para apreciar una composición o un género musical determinado. El timbre es otra barrera para muchas personas. La música sublima lo humano Por supuesto, nuestras preferencias musicales están condicionadas también por la experiencia y el resultado de dicha experiencia, positivo o negativo. Los tipos de sonidos, ritmos y texturas musicales que nos resultan agradables son en general ampliaciones de experiencias positivas previas que hemos tenido con la música a lo largo de la vida. La experiencia sensorial nos causa placer y su familiaridad y la seguridad que esa familiaridad nos aporta nos resultan gratas. La seguridad juega en muchos casos un papel en la elección de la música. Nos entregamos en cierta medida a la música cuando la escuchamos: y nos permitimos confiar a los compositores y a los músicos una parte de nuestros corazones y de nuestro espíritu; dejamos que la música nos lleva a algún lugar situado fuera de nosotros mismos. Muchos sentimos que la buena música nos conecta con algo mayor que nuestra propia existencia, o con otras personas. Incluso cuando la buena música no nos transporta a un lugar emocional trascendente, puede cambiar nuestro estado de ánimo. Es comprensible pues, que podamos mostrarnos reacios a bajar la guardia, a prescindir de nuestras defensas emotivas, con cualquiera. Lo haremos si los músicos y el compositor nos hace sentirnos seguros. El poder del arte consiste en que puede conectarnos entre nosotros, y con verdades más amplias sobre lo que significa estar vivo y lo que significa ser humano. Las conexiones con el artista o con lo que el artista representa pueden formar parte de nuestras preferencias musicales. La música para mí es la mejor de las drogas. Es la que mejor y más lejos te lleva, es la que me hace sentir más intenso, más profundo, más fuerte. Te montas en ella y te sientes libre de todo tipo de ataduras físicas porque la ensoñación que produce lo ocupa todo. Por unos minutos te olvidas de todo y de todos, mientras que al mismo tiempo formas parte de todo y de todos. Por eso me gusta. No concibo un día de mi vida sin música. Fuente: Internauta sin Pausa

domingo, agosto 05, 2012

Kanaima: Primera Orquesta y Coro Pemones del estado Bolívar.

El Coro Infantil y Juvenil Kanaima nació en el año 1999 de la mano de Raquel Acevedo, quien con su inigualable compromiso con la comunidad formó a varios chicos de esta zona indígena como cantantes de la coral. Posteriormente, los preparó para la ejecución de instrumentos de cuerda, de viento (madera y metal), percusión, flauta dulce, simultáneamente a las clases de canto. Esta orquesta, según su fundadora, está catalogada como la primera Orquesta Indígena de Venezuela. Estas agrupaciones infantiles han contado con el apoyo de Fundamusical de la mano del maestro José Antonio Abreu, fundación que las ha respaldado en el proceso de formación. Tomado de El Universal

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viernes, abril 20, 2012

Proyecto Alma Llanera


El vicepresidente de la República, Elías Jaua, destacó este jueves que, tras la aprobación de 395 millones de bolívares para el proyecto Alma Llanera, se incorporarán 41.170 niños y jóvenes a 275 orquestas de música tradicional venezolana. El anuncio lo hizo durante la puesta en práctica del proyecto en el Centro de Acción Social por la Música, sede principal de las Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles, situado en el Bulevar Amador Bendayán de Caracas. El objetivo de Alma Llanera es crear la Red de Orquestas de Música Tradicional Venezolana. El primer fruto de esta iniciativa es la orquesta Cantaclaro, con 20 músicos, que debutó el 11 de marzo pasado. Jaua refirió que su consolidación y expansión en todo el territorio nacional impactará positivamente en el empleo, puesto que generará 1.375 puestos de trabajo directo y 4.175 de manera indirecta para los maestros de música y constructores de instrumentos. También está contemplado adquirir 41.130 instrumentos musicales, entre ellos arpas, cuatros, guitarras, bandolas, violín y flautas. "En nombre del comandante (Hugo) Chávez y el pueblo venezolano, damos la bienvenida a este hermoso proyecto. Qué bueno que haya sido escogido el día de hoy (19 de abril), que conmemoramos 202 años del inicio del proceso de liberación nacional", para ponerlo en práctica, manifestó Jaua. Refirió que desde el inicio del proceso revolucionario, el presidente Chávez ha considerado la música una forma de engrandecer a la patria, tal y como lo ha hecho el maestro José Antonio Abreu, fundador del sistema de orquestas del país. Por su parte, Abreu destacó que de esta forma se garantiza el estudio de los instrumentos tradicionales, una poderosa alternativa de estudio para dignificar a los niños y jóvenes de bajos recursos económicos. "El proyecto Alma Llanera permite imponer todo el infinito universo de propuestas estéticas que identifica la trayectoria, personalidad e idiosingracia de los pueblos y comunidades, todo expresado desde lo más profundo de su alma". Añadió: "Alma Llanera se propone formar una maravillosa red comunal de coros y orquestas, la cual, junto al sistema coral y los planteles bolivarianos, cubrirá con el manto sublime del sonido a un pueblo que se impone como la potencia músical en el mundo". Tomado de AVN , , .

sábado, marzo 10, 2012

¿Por qué se nos pega una canción?

La música tiene una tendencia a quedarse en nuestra mente. Usted conoce la experiencia: una tonada se mete cual intrusa en nuestros pensamientos y suena, una y otra vez, en un loop interminable. Me ocurrió recientemente y, como reportera científica, pensé en tratar de descubrir por qué.
Rhitu Chatterjee
The World

Hace varias semanas, estaba en casa un domingo por la mañana cuando, sin ninguna razón en particular, tres palabras se metieron en mi cabeza: "Funky Cold Medina".
Ese es el título de una canción del rapero Tone Loc. Me dicen que fue un éxito en la década de 1990, pero yo no la había escuchado hasta la noche anterior, cuando un amigo la cantó en un bar karaoke.
Seguía escuchando la letra: "El frío se apodera del bar, y estoy buscando algo de acción. Pero como decía Mick Jagger, no puedo obtener satisfacción".
Cuando la canción reapareció en mi cabeza, podía oír a mi amigo cantándola de nuevo... y de nuevo... y de nuevo.
La tuve metida en la cabeza durante casi día y medio, antes de que por fin se fuera.
Pero me dejó una pregunta persistente: ¿Para empezar, por qué las canciones se quedan en nuestra mente?
Algo similar le ocurrió hace algunos años a la doctora Vicky Williamson, una psicóloga musical que comenzó a estudiar este fenómeno que le ocurría "con mucha frecuencia".
"Personalmente no podía creer qué poquito había en términos de investigación sobre este fenómeno", confiesa.

Miles de gusanos
Williamson, experta en memoria en el Goldsmith's College de Londres, descubrió que los científicos usan una cantidad de términos para describir el asunto: síndrome de la canción pegada, música pegadiza y picazón cognitiva, o el más común "earworm" (garabato musical en América Latina o gusano musical en España), una palabra que alguna gente malinterpreta.
Williamson colaboró con un programa de radio de la BBC que preguntaba a sus oyentes con qué gusanitos se estaban despertando.
También recolectó más historias y experiencias a través de una encuesta en su sitio en internet, earwormery.com.
La información ha mostrado algunos hallazgos sorprendentes. "Cuando tuve 1.000 canciones de gusanos musicales en mi base de datos, sólo media docena se habían mencionado más de una vez; así de heterogénea fue la respuesta. Es un fenómeno muy individual", afirma.
Ahora tiene registradas más de 2.500 experiencias del gusano musical y aquella individualidad permanece, aunque ocasionalmente cambia, cuando se populariza una película o un programa de TV.
"De pronto tienes a cinco o seis personas reportando la canción de una nueva película, porque la acaban de ver. Cuando comenzamos, una canción del show de la TV estadounidense Glee, titulada 'Don't Stop Believing' llegó al primer lugar", dice.
La psicóloga musical identificó una serie de disparadores que aparentemente habían causado que estas tonadas se metieran en la cabeza de la gente y se quedaran allí.
"El primero es la exposición a la música, que significa que la persona ha escuchado la música recientemente", indica. (No me sorprende. Eso explica por qué se me pegó Funky Cold Medina.)

En la repetición ¿está el gusto?
Otro hallazgo no sorprendente fue que si escuchas repetidamente una canción, es más probable que se te pegue.
Pero a veces las canciones aparecen en nuestra mente incluso cuando no las hemos escuchado mucho. En este caso, algo en nuestro entorno actual podría disparar la memoria.
Williamson experimentó esto recientemente, cuando estaba en su oficina y se fijó en una vieja caja de zapatos.
"Es de una tienda llamada Faith", dice. "Y sólo por leer la palabra 'Faith', mi memoria hizo como un juego de fichas de dominó y finalmente apareció la canción 'Faith' de George Michael. Y se quedó en mi cabeza por el resto de la tarde". Ahora ha sacado la caja de zapatos de oficina.
Otro disparador que identificó fue el estrés.
Una mujer en la encuesta de Williamson dijo que una canción -'Nathan Jones', de Bananarama- se le pegó por primera vez cuando tenía 16 años y estaba rindiendo un importante examen.
"Ahora se le pega esa canción en cada momento de estrés en su vida", comenta Williamson. "Boda, parto, todo".
Hay varias teorías que pueden explicar por qué ocurre esto.
Williamson afirma que los gusanos musicales podrían ser parte de un fenómeno mayor, llamado "memoria involuntaria", una categoría que también incluye el deseo de comer algo después de la idea de que apareció en tu mente. "Un deseo repentino de comer sardinas en la cena, por ejemplo", según dice. O de pronto pensar en un amigo que no has visto durante años.
Hay un par de razones por las cuales esto ocurre con la música, asegura.

Codificación, evolución, canción
"Primeramente, porque la música puede ser codificada de tantas maneras, es lo que llamamos un 'estímulo multisensorial'", dice.
"Esto es especialmente cierto si eres músico, porque uno codifica cómo tocarla, cómo luce en una partitura, y cómo suena.
"En segundo lugar, la música con frecuencia es codificada de una manera muy personal y emocional, y sabemos que cuando codificamos cualquier cosa con connotaciones emocionales o personales, se recuerda mejor en la memoria".
Otros expertos sugieren que la música puede alojarse en nuestra mente por el modo en que los seres humanos evolucionaron.
"Por largos periodos de tiempo necesitábamos recordar información", señala Daniel Levitin, de la Universidad McGill en Montreal, un experto en la neurociencia de la música.
"Información como dónde está el pozo, o qué alimentos son venenosos y cuáles no, y cómo curar heridas para que no se infecten".
Los humanos modernos llevan unos 200.000 años en el planeta, pero el lenguaje escrito puede haber sido inventado apenas hace unos 5.000, afirma Levitin. Así que mediante mucho de la historia humana, la gente memorizó información importante a través de canciones.
Esa práctica continúa hoy en culturas con fuerte tradición oral.
Levitin explica que la combinación de ritmo, rima y melodía ofrece señales reforzadas que hacen que las canciones sean más fáciles de recordar que las palabras solas.
El experto en neurociencia dice que la principal pregunta que le hace la gente acerca de los gusanos musicales es: "¿Cómo los apagamos?".
Levitin ofrece un consejo: "Simplemente piense en otra canción y espere que ésa empuje a la primera".
La doctora Williamson está actualmente tratando de encontrar las mejores "curas" para los gusanos musicales. Dice que la estructura de una tonada podría tener relación con si es útil para desplazar otra.
También está investigando si funcionan estrategias cotidianas, como ir a correr o hacer un crucigrama.
Tanto Levitin como Williamson aceptan que sacarse de la mente una canción no deseada es un alivio. Pero, por supuesto, la canción que lo cure podría terminar siendo la siguiente que se le pegue.

Reportaje adicional de Rob Hugh-Jones


Tomado de BBC Mundo

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jueves, enero 05, 2012

La canción más relajante jamás compuesta: “Weightless”, de Marconi Union

El tríó británico Marconi Union, por cierto uno de los más refinados proyectos de música ambient de la última década, aprovechó el 2011 para acuñar una pieza que ha sido considerado como el track más relajante que jamás haya compuesto un ser humano. Apoyándose en terapeutas sonoros, sumergiéndose en un arduo estudio de diversas teorías del sonido, y aprovechando su innegable talento para tejer atmósferas con sintetizadores, estos chicos de Manchester crearon Weightless, la cual ha sido considerada como la canción “perfecta” para relajarse. Incluso, esta pieza se incluyó entre los mejores 50 inventos del 2011 por parte de la revista Time.

Los 8:16 minutos que dura la canción resultan en una disminución del ritmo cardiaco, la presión sanguínea, y la presencia de la hormona cortisol, la cual esta asociada con el estrés. Durante un estudio científico en el que participaron cuarenta mujeres, los investigadores concluyeron que Weightless es, por lo menos, 11% más relajante que cualquier otra pieza musical (neutraliza el 65% de la presencia de ansiedad y relaja un 35% más a las personas que en su estado habitual de descanso). Durante la prueba se evaluaron los ritmos cardiaco y sanguíneo, la respiración, y la actividad cerebral.

Para su composición, Marconi Union recurrió a sonidos generados con guitarra, piano, y sampleos electrónicos de atmósferas naturales. Al inicio de la canción el ritmo corresponde a 60 beats, y va gradualmente disminuyendo hasta 50. Además, los intervalos armónicos, es decir los silencios que separan cada nota, fueron minuciosamente elegidos para generar una sensación de comodidad. “La canción recurre a múltiples principos musicales que probadamente implican un efecto calmante en las personas. Y al combinar estos elementos, de la manera en la que Marconi Union lo logró, dan vida a la canción perfecta para relajar” afirma Lyz Cooper, fundadora de la Academia Británica de Terapia con Sonido.

Y pues que mejor herramienta aural para acompañarnos en este excitante 2012 que esta angelical composición, la cual nos invita, irremediablemente, a practicar la ligereza.



Tomado de Pijamasurf

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