viernes, febrero 27, 2009

Importancia de las características personales y profesionales del Facilitador - Mediador

El docente, al igual que muchos otros profesionales, tiene una serie de características personales definidas, entre otras cosas, por la interacción social, su formación académica, familiar, laboral y religiosa. Todo lo que en sí conforma la parte humana y social del facilitador-mediador de conocimientos y aprendizajes, influye de manera significativa en su desempeño.
Es por ello, que se debe procurar especial cuidado en la formación y desarrollo personal. Basta con acudir a la experiencia personal de cada quien para darse cuenta de la importancia que tiene el impacto de la personalidad del docente en la formación de sus estudiantes. ¿Quién no recuerda claramente a profesores que se destacaron por su academicismo y excelente dominio de los contenidos, y sin embargo se mostraban con sus estudiantes con una personalidad inaccesible, impenetrable, o simplemente humillante?
También encontramos el caso contrario, donde un docente es especialmente recordado por ser un facilitador amable, de gran calidad humana, amable con sus estudiantes, dado a la comprensión, con facilidad y preocupación por ir más allá de lo tratado en clase, de manera que se convertía en un amigo, un padre.
La relación entre el estudiante y su profesor es un factor determinante en la facilitación de los conocimientos, forma parte de las condiciones necesarias para el aprendizaje significativo. El aprendiz necesita sentirse a gusto, en confianza, ser tomado en cuenta como persona, sentirse identificado con su facilitador.
Esto crea un ambiente donde se produce el intercambio fluido, constante, y se puede ir mas allá de los académico, produciendo una relación empática, favorable incluso para el desarrollo socioemocional del aprendiz.
Es esa influencia positiva a la que todo maestro debe aspirar y a la que todo estudiante tiene derecho. Para ello, es necesario partir de la propia reflexión de cómo se es percibido por los estudiantes; entre las herramientas donde se puede apoyar el docente se encuentra el feed back frecuente. Se debe estar abierto a las sugerencias, a las ideas, a las mejoras, escuchar las opiniones de otros profesionales y de sus mismos aprendices; mantener una actitud reflexiva en cuanto a cómo se es percibido por los demás.
¿Cómo me ven los demás? ¿Cómo me veo a mí mismo? ¿Qué aspectos de mi puedo y debo mejorar? ¿En que qué actividades debo poner mas empeño? ¿Cómo me afecta, favorable o desfavorablemente, el ambiente donde me desenvuelvo?
Una de las herramientas que me pueden servir de apoyo para conocer sobre mis características personales y profesionales es la llamada matriz FODA; mediante ella puedo hacer un sencillo pero efectivo análisis donde identifique mis Fortalezas y Debilidades, así como también las amenazas y oportunidades del medio.
Con el uso de esa herramienta puedo planificar mis estrategias como facilitador-mediador, al mismo tiempo mejorar mis relaciones interpersonales, pudiendo aprovechar al máximo mis fortalezas y oportunidades; del mismo modo me permite reconocer algunas amenazas de su entorno con las cuales debo tener cuidado y procurar fortalecer aquellos aspectos que conforman mis debilidades. En ejercicio realizado en clase apliqué la matriz FODA a mis características personales y profesionales, y de allí parto para las siguientes reflexiones.
El primer aspecto que consideré fueron mis fortalezas. Me percibo como una persona responsable, esmerado en cumplir con los compromisos adquiridos y cuidadoso de no empeñar mi palabra en lo que no tenga la seguridad de cumplir. Otro punto es lo cuidadoso que soy, le doy importancia a los detalles y cuando algo requiere de un trato especial nunca lo dejo pasar por alto.
Siguiendo con mis fortalezas, soy una persona sensible. ¿En qué me puede ser eso de provecho? Tomo en cuenta mis sentimientos y el de los demás, permitiéndome acercarme más a las personas con quien tengo trato. A su vez, esta cualidad no me impide la exigencia de disciplina, otra de mis fortalezas, con la que puedo llevar a cabo satisfactoriamente lo que planifico, supervisar eficientemente cuando tengo grupos de personas a mi cargo e incluso en la formación de mis hijas. Siguiendo con el tema familiar, la relación con mis hijas es para mí muy importante; es un aspecto de mi vida personal que no descuido.
Pasando al punto de las oportunidades, una de las que primero he considerado es mi trabajo en una editorial. Tener acceso a mucho material impreso me ha permitido desarrollar afición por la lectura. También me ha permitido poner ese material al alcance de estudiantes, compañeros de trabajo, amigos, familiares y todo aquel que lo necesite.
Otra oportunidad es el hecho de pertenecer a la especialidad de Educación Musical. La música tiene muchas aplicaciones didácticas, con las que se puede trabajar cualquier otro contenido; además se le puede aprovechar como actividad lúdica en cualquier otro ámbito. Entre los docentes de educación musical existe una relación de apoyo mutuo, lo cual ofrece facilidades para planificar, organizar y ejecutar eventos musicales.
El último aspecto que consideré como oportunidad es el hecho de trabajar en turnos rotativos. Eso me permite disponer de algunos días a la semana para dedicarme a actividades que con un horario rígido no pueda realizar.
En cuanto a mis debilidades debo reconocer que puedo pasar de la disciplina a la inflexibilidad. Debo ser menos rígido y tomar en cuenta siempre que todo hecho está sujeto a imprevistos, y que los planes deben adaptarse a las realidades cambiantes.
Sin embargo, cuando aplico la disciplina a mí mismo no soy tan efectivo. Fácilmente caigo en el desorden. Es un poco paradójico, que pudiendo manejar grupos disciplinadamente me cueste un poco hacer lo mismo con mis actividades diarias. Necesito hacer mayores esfuerzos en tener un comportamiento disciplinado en mis asuntos personales como lo hago en lo profesional.
Otra de mis debilidades es la oca importancia que le doy a mi descanso. Empleo mi tiempo en muchas actividades de todo tipo: académicas, laborales, recreativas, familiares, etc.; pero es poco lo que dedico a mi descanso y eso lo perciben quienes me rodean, pudiendo dar una imagen de irresponsabilidad. Además, esto es algo que puede acarrearme problemas de salud. Si planifico mejor mis actividades diarias y semanales, puedo hacer espacios de calidad para dedicarlos al descanso físico y así elevar mi calidad de vida.
La última de mis debilidades que resultaron del ejercicio en clase es mi falta de experiencia en el desempeño docente. Hasta estas alturas de mi carrera no he trabajado en ninguna institución educativa, con lo cual reforzaría mi formación académica, me acercaría mucho más a la aplicación práctica de los contenidos que veo en clases y me permite una base sólida al momento de buscar un empleo en el área. Debo procurar lo más pronto posible buscar un empleo en la docencia, para comenzar a aplicar las herramientas que he adquirido en mi formación académica y al mismo tiempo fortalecerla.
Ya para culminar con el ejercicio reflexivo, hago mención a las amenazas. La primera que consideraré es el turno nocturno de trabajo, que me resta tiempo para descansar y que en ocasiones me resta fuerzas para dedicarme más al estudio y a la actividad docente. Para mejorar esa situación, puedo apoyarme en una mejor planificación o comenzar la búsqueda de un empleo más favorable a mi nueva realidad académica.
Este ejercicio me ha dado la ventaja de conocerme un poco más y lo que me afecta como persona y como profesional, poder tener un mayor control de mí mismo y cómo poder mejorar mis relaciones interpersonales en el ámbito académico, laboral y familiar, generando la oportunidad de sentirme bien en todos ellos, al tomar en cuenta cómo quiero que los demás me perciban y trabajando en función de eso.

Alfredo García
Fase de Ensayo Didáctico
Abril 2008

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miércoles, febrero 04, 2009

Escuela y Cambio en la Sociedad del Conocimiento

En la actualidad, vivimos una época caracterizada por cambios vertiginosos, producto a su vez del avance tecnológico y del desarrollo de los medios de comunicación. Se hace cada vez más difícil y escasa la oportunidad de resistirse a los cambios, y adoptar una postura estable ante las costumbres y valores que se encuentran en continua transformación. Lo que se hace, con qué se hace y cómo se hace, puede ser muy distinto de un día a otro; o tal vez lo sea de una manera casi desapercibida, hasta que evidentemente el cambio se apodera de la persona y ya no pueda hacer casi nada para evitarlo.
Ahora bien, si la tendencia natural del ser humano es la resistencia al cambio, ¿Puede asegurarse la convivencia e interacción de un individuo o grupo social, sin someterse a los cambios propios de la globalización? ¿Será la función de los procesos educativos que se dan en la escuela promover cambios, o preparar al individuo para asumirlos o rechazarlos? Este sencillo análisis tratará llegar a una propuesta que responda a éstas interrogantes, desde la realidad actual.
En primer lugar, habría que aproximarse a una definición de cambio que se adapte a los nuevos tiempos. Como se hizo mención al principio, hay transformaciones que pueden llegar a pasar desapercibidas en un momento dado, pero que llega a tomar dimensiones o características evidentes que permiten identificarlas como un cambio. Entonces, para identificar una situación nueva, el factor tiempo es determinante; permitirá identificar un cambio de manera incuestionable.
Además de la transformación en el tiempo, un concepto de cambio debe considerar la permanencia y estabilidad de la nueva situación. Hay cambios inestables, temporales, que ni siquiera dan oportunidad de un proceso de adaptación porque mutan nuevamente a la forma original. Por ello, los cambios deben afectar la estabilidad de la persona, o el funcionamiento de una sociedad. En resumen, todo cambio significa una modificación importante en el curso de la historia.
Hoy en día la sociedad es cada día más exigente y ampliamente dinámica, es por lo tanto, portadora de grandes tensiones que empujan a sentir altas cargas de tensión emocional y que ocasionan los cambios particulares, a fin de adaptarnos a los cambios y dinámica circundante, para así estar a tono con nuestro medio (Barroso, 2008). En consecuencia, es necesaria la planificación y aplicación de toda una estrategia educacional con la finalidad de modificar los patrones culturales fundamentales (creencias, actitudes, valores y estructuras del individuo, y a un nivel macro, de la sociedad), de modo que estos puedan adaptarse mejor a las nuevas realidades sociales, caracterizado por las nuevas tecnologías, los nuevos mercados y nuevos desafíos (op.cit.).
Casi todas las sociedades tienden a mantener el equilibrio, un orden social. Para ello, desarrollan un sistema de relaciones mediante el cual distintos grupos e individuos colaboran para mantener la cohesión, satisfacer las necesidades y solucionar los conflictos sociales de acuerdo con determinados cauces y normas sociales.
A pesar de todo ello, el cambio social es inevitable. Todas las sociedades se encuentran inmersas en un proceso de transformación que puede ser más o menos acelerado y que se debe a varios factores; internos, externos y la combinación de ambos.
Por ejemplo, el hombre como ser social se ve afectado por el factor demográfico. Cuando en el transcurrir del tiempo, se produce una variación significativa en el volumen de una población, dicho cambio repercute en la estructura social. Las causas pueden ser muchas, desde las naturales propias del ambiente (que escapan de la mano del hombre y no le dejan otra opción que adaptarse o no) así como el agotamiento de los recursos naturales, el espacio físico, entre otros; como también los cambios y las modificaciones del clima producto de la misma actividad humana.
Además del demográfico, y citando los factores considerados por Huarte de San Juan (s.f.) se debe considerar el aspecto cultural. En ese sentido, García (2006) se inclina a definir cultura como el conjunto de elementos materiales e inmateriales, que utiliza el hombre según sus necesidades para adaptarse a su entorno. En ese proceso de adaptación, requiere de los elementos materiales (conformados por los avances tecnológicos) y los inmateriales (producto de los principios de convivencia del hombre con otros hombres). En concordancia con la natural necesidad de convivencia del hombre con su medio y otros hombres, todos poseemos cultura porque vivimos en sociedad.
Otro factor de cambio es lo tecnológico; sin embargo debemos precisar que no se refiere únicamente a la connotación que actualmente se le ha dado a dicho término, sino a un conjunto de habilidades y destrezas que permiten al hombre construir herramientas para adaptar al medio a sus necesidades. Esa capacidad de poder valerse de objetos y facilitar su adaptación es en sí un factor determinante en la transformación del estilo de vida del hombre y a la final de los grupos sociales. De allí la importancia del desarrollo tecnológico y su gran influencia en la sociedad actual.
En cuanto a los factores de cambio, el último considerado por Huarte de San Juan (op.cit.) es el factor ideológico. En este sentido, la ideología abarca el campo de las ideas, y es un elemento característico de todo grupo social al punto de ser único y característico; la ideología facilitará o dificultará los procesos de adaptación con los que el hombre hace frente al cambio. Se dice que toda educación es ideologizante, ya incide directamente el el pensamiento y comportamiento de la persona, partiendo de un “ser” hacia un “deber ser”.
Considerados estos factores, y tomando en cuenta la importancia de la educación, la labor del docente ha de ser un agente socializador que facilite los procesos de cambio necesarios para el desarrollo del individuo y a la final para la sociedad, pero a su vez ésta misma labor tiene el deber de motivar al cambio, generar inquietudes, promover aptitudes y actitudes que tiendan al desarrollo personal y colectivo.
Otro punto que se debe considerar al hacer un análisis sobre lo que es el cambio y cómo influye en el comportamiento social, es que sería erróneo considerar al cambio como un hecho lineal, único, que se manifiesta de la misma manera y con las mismas características. Al respecto, Huarte de San Juan (s.f.) considera un primer tipo de cambio, al que denomina “derivada” y no es más que ese cambio imperceptible alo cual he hecho mención en un principio; es el resultado de la acumulación de pequeños cambios que aislados y vistos por separado no aportan nada, pero que en conjunto culminan en nuevas situaciones.
Un segundo tipo de cambio es al que denomina “evolución”. Este cambio resulta de la actualización progresiva en el tiempo característico de las sociedades abiertas donde se atienden las necesidades, opiniones, planes, aportes, proyectos, etc. de todos sus integrantes.
Por último, en cuanto a los tipos de cambio, es la “revolución”. En ella, los cambios son verdaderamente bruscos, donde confluyen dos procesos: la destrucción de un orden establecido y la construcción del nuevo que lo sustituirá completamente. Por sus características, ha de suponer un proceso de adaptación más difícil y genera una resistencia al cambio mucho mayor.
Además, el docente no sólo se ha de quedar como un agente motivador al cambio en sus estudiantes. Como parte de una organización educativa, todo docente y en especial los que ejercen funciones directivas tienen la tarea de guiar los procesos de cambio en la escuela; es decir, promover cambios significativos orientados al desarrollo de la institución y además ha de encaminar los procesos de adaptación necesarios para adecuar la escuela a las nuevas realidades.
Para ello, el docente como gerente se debe apoyar en sus habilidades comunicacionales; así como el docente de aula tiene que comunicarse de manera efectiva con sus estudiantes y establecer lazos efectivos que pueden evidenciarse en el comportamiento de los mismos, de igual modo el docente que cumple funciones directivas debe procurar una sólida comunicación con quienes comparte la responsabilidad de llevar la escuela como institución.
En éste particular, el ejemplo de vida es un factor de mucha relevancia. Todo cambio genera ansiedad y puede llegar a crear un ambiente de inseguridad e inestabilidad. El docente como líder tiene el compromiso de ser el primero en demostrar cómo asumir un cambio, adaptarse de la mejor manera o, según el caso, impulsar las aptitudes y actitudes que propongan nuevas alternativas, nuevos cambios, nuevas oportunidades de desarrollo.
Sin embargo, no todo se encuentra en las manos del docente. No se puede dejar pasar que la escuela es apenas un elemento socializador; también la persona se encuentra sometida a cambios desde el ámbito familiar, comunitario y laboral, por citar los más inmediatos, lo que nos lleva a considerar el ámbito global del mundo actual, a la mano gracias a los avances tecnológicos.
Hoy día se habla de una “sociedad de la información” y “sociedad del conocimiento”. Estamos en una época donde sea lo que sea que pasa en el mundo, en apenas un momento se convierte en un suceso global. Los dispositivos tecnológicos están al alcance de todos, y afortunadamente la escuela cada día se incorpora más al acceso tecnológico, formando para el manejo y aprovechamiento de estos recursos. Aunque desde siempre, el conocimiento ha sido una herramienta liberadora y desarrolladora de la sociedad, gracias a estos avances puede accederse a él aún mucho más, produciendo importantes avances a nivel cultural y generando importantes transformaciones.
A pesar de ello, hay quienes defienden la tesis según la cual los valores de identidad propios de cada grupo social (y los que son propios de la persona) deben ser fortalecidos y mantenerse en el tiempo, a pesar de los cambios globales de hoy día. De hecho, son partidarios del fortalecimiento de una identidad cultural propia, que debe mantenerse sólida en el tiempo. Puede considerarse la validez de esta posición, siempre que el desarrollo y el avance no se vean comprometidos, o en un punto extremo la posibilidad de quedar aislados culturalmente del resto de la sociedad.
Para una mejor compresión, habría que analizar aunque sea brevemente esa actitud natural del hombre y de los grupos humanos conocida como resistencia al cambio. Ante lo desconocido, ya sea producto de una falta de comunicación o del poco interés en conocer las razones que generan un hecho o situación, la primera reacción es la resistencia. También este desconocimiento puede deberse a opiniones parcializadas, a la poca integración al trabajo en equipo y hasta la misma capacidad individual. Otra causa de la resistencia al cambio es el no poder, y allí juega un papel determinante las aptitudes de la persona, y el no querer, donde se encuentra la actitud. Es la causa de resistencia más difícil de tratar, ya que los factores individuales tienen mayor peso y son difíciles de influir desde del punto de vista externo: la comodidad, conveniencia, necesidad, desacuerdo y hasta sin ninguna razón expresa.
Como fenómeno social, reflejado en la conducta humana, los cambios no son fáciles de manejar; ya había mencionado que toda sociedad tiende a mantener un equilibrio, pero también hay que tomar en cuenta los avances tecnológicos. No todo cambio es negativo y desestabilizador. En base a esto, podemos hablar de una actitud favorable al cambio pero de manera selectiva, dando paso a una especie de cambio selectivo, mucho más complejo que los ya complicados procesos de transformación. En sí, y volviendo a lo ya expuesto, los cambios generan ansiedad y el tener que decidir a qué estar abierto y a qué no lo hace más difícil.
Para concluir, un individuo o a mayor escala un grupo social, difícilmente puede garantizar su convivencia e interacción con otros sin someterse a los cambios, y aún más en la sociedad de la información y el conocimiento; a menos que se provea de toda una serie de recursos que le permitan estar fuera del alcance de dichos cambios, lo cual en la práctica me parece imposible.
En concordancia, la escuela (y la labor docente como piedra angular) está llamada a ser la protagonista en las actuales circunstancias, desde allí ha de promover los cambios y crear un ambiente propicio a las transformaciones que favorecen el desarrollo, siempre en procura del bien personal y colectivo, sin menoscabar la identidad de los pueblos.

REFERENCIAS

Barroso, P. (2008) Desarrollo Organizacional.
García, A. (2006) Cultura.
Huarte de San Juan, J. (s.f.) Evolución y Cambio Social.


Curso: Gerencia de la Educación
Prof. Víctor Belisario


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