miércoles, febrero 04, 2009

Escuela y Cambio en la Sociedad del Conocimiento

En la actualidad, vivimos una época caracterizada por cambios vertiginosos, producto a su vez del avance tecnológico y del desarrollo de los medios de comunicación. Se hace cada vez más difícil y escasa la oportunidad de resistirse a los cambios, y adoptar una postura estable ante las costumbres y valores que se encuentran en continua transformación. Lo que se hace, con qué se hace y cómo se hace, puede ser muy distinto de un día a otro; o tal vez lo sea de una manera casi desapercibida, hasta que evidentemente el cambio se apodera de la persona y ya no pueda hacer casi nada para evitarlo.
Ahora bien, si la tendencia natural del ser humano es la resistencia al cambio, ¿Puede asegurarse la convivencia e interacción de un individuo o grupo social, sin someterse a los cambios propios de la globalización? ¿Será la función de los procesos educativos que se dan en la escuela promover cambios, o preparar al individuo para asumirlos o rechazarlos? Este sencillo análisis tratará llegar a una propuesta que responda a éstas interrogantes, desde la realidad actual.
En primer lugar, habría que aproximarse a una definición de cambio que se adapte a los nuevos tiempos. Como se hizo mención al principio, hay transformaciones que pueden llegar a pasar desapercibidas en un momento dado, pero que llega a tomar dimensiones o características evidentes que permiten identificarlas como un cambio. Entonces, para identificar una situación nueva, el factor tiempo es determinante; permitirá identificar un cambio de manera incuestionable.
Además de la transformación en el tiempo, un concepto de cambio debe considerar la permanencia y estabilidad de la nueva situación. Hay cambios inestables, temporales, que ni siquiera dan oportunidad de un proceso de adaptación porque mutan nuevamente a la forma original. Por ello, los cambios deben afectar la estabilidad de la persona, o el funcionamiento de una sociedad. En resumen, todo cambio significa una modificación importante en el curso de la historia.
Hoy en día la sociedad es cada día más exigente y ampliamente dinámica, es por lo tanto, portadora de grandes tensiones que empujan a sentir altas cargas de tensión emocional y que ocasionan los cambios particulares, a fin de adaptarnos a los cambios y dinámica circundante, para así estar a tono con nuestro medio (Barroso, 2008). En consecuencia, es necesaria la planificación y aplicación de toda una estrategia educacional con la finalidad de modificar los patrones culturales fundamentales (creencias, actitudes, valores y estructuras del individuo, y a un nivel macro, de la sociedad), de modo que estos puedan adaptarse mejor a las nuevas realidades sociales, caracterizado por las nuevas tecnologías, los nuevos mercados y nuevos desafíos (op.cit.).
Casi todas las sociedades tienden a mantener el equilibrio, un orden social. Para ello, desarrollan un sistema de relaciones mediante el cual distintos grupos e individuos colaboran para mantener la cohesión, satisfacer las necesidades y solucionar los conflictos sociales de acuerdo con determinados cauces y normas sociales.
A pesar de todo ello, el cambio social es inevitable. Todas las sociedades se encuentran inmersas en un proceso de transformación que puede ser más o menos acelerado y que se debe a varios factores; internos, externos y la combinación de ambos.
Por ejemplo, el hombre como ser social se ve afectado por el factor demográfico. Cuando en el transcurrir del tiempo, se produce una variación significativa en el volumen de una población, dicho cambio repercute en la estructura social. Las causas pueden ser muchas, desde las naturales propias del ambiente (que escapan de la mano del hombre y no le dejan otra opción que adaptarse o no) así como el agotamiento de los recursos naturales, el espacio físico, entre otros; como también los cambios y las modificaciones del clima producto de la misma actividad humana.
Además del demográfico, y citando los factores considerados por Huarte de San Juan (s.f.) se debe considerar el aspecto cultural. En ese sentido, García (2006) se inclina a definir cultura como el conjunto de elementos materiales e inmateriales, que utiliza el hombre según sus necesidades para adaptarse a su entorno. En ese proceso de adaptación, requiere de los elementos materiales (conformados por los avances tecnológicos) y los inmateriales (producto de los principios de convivencia del hombre con otros hombres). En concordancia con la natural necesidad de convivencia del hombre con su medio y otros hombres, todos poseemos cultura porque vivimos en sociedad.
Otro factor de cambio es lo tecnológico; sin embargo debemos precisar que no se refiere únicamente a la connotación que actualmente se le ha dado a dicho término, sino a un conjunto de habilidades y destrezas que permiten al hombre construir herramientas para adaptar al medio a sus necesidades. Esa capacidad de poder valerse de objetos y facilitar su adaptación es en sí un factor determinante en la transformación del estilo de vida del hombre y a la final de los grupos sociales. De allí la importancia del desarrollo tecnológico y su gran influencia en la sociedad actual.
En cuanto a los factores de cambio, el último considerado por Huarte de San Juan (op.cit.) es el factor ideológico. En este sentido, la ideología abarca el campo de las ideas, y es un elemento característico de todo grupo social al punto de ser único y característico; la ideología facilitará o dificultará los procesos de adaptación con los que el hombre hace frente al cambio. Se dice que toda educación es ideologizante, ya incide directamente el el pensamiento y comportamiento de la persona, partiendo de un “ser” hacia un “deber ser”.
Considerados estos factores, y tomando en cuenta la importancia de la educación, la labor del docente ha de ser un agente socializador que facilite los procesos de cambio necesarios para el desarrollo del individuo y a la final para la sociedad, pero a su vez ésta misma labor tiene el deber de motivar al cambio, generar inquietudes, promover aptitudes y actitudes que tiendan al desarrollo personal y colectivo.
Otro punto que se debe considerar al hacer un análisis sobre lo que es el cambio y cómo influye en el comportamiento social, es que sería erróneo considerar al cambio como un hecho lineal, único, que se manifiesta de la misma manera y con las mismas características. Al respecto, Huarte de San Juan (s.f.) considera un primer tipo de cambio, al que denomina “derivada” y no es más que ese cambio imperceptible alo cual he hecho mención en un principio; es el resultado de la acumulación de pequeños cambios que aislados y vistos por separado no aportan nada, pero que en conjunto culminan en nuevas situaciones.
Un segundo tipo de cambio es al que denomina “evolución”. Este cambio resulta de la actualización progresiva en el tiempo característico de las sociedades abiertas donde se atienden las necesidades, opiniones, planes, aportes, proyectos, etc. de todos sus integrantes.
Por último, en cuanto a los tipos de cambio, es la “revolución”. En ella, los cambios son verdaderamente bruscos, donde confluyen dos procesos: la destrucción de un orden establecido y la construcción del nuevo que lo sustituirá completamente. Por sus características, ha de suponer un proceso de adaptación más difícil y genera una resistencia al cambio mucho mayor.
Además, el docente no sólo se ha de quedar como un agente motivador al cambio en sus estudiantes. Como parte de una organización educativa, todo docente y en especial los que ejercen funciones directivas tienen la tarea de guiar los procesos de cambio en la escuela; es decir, promover cambios significativos orientados al desarrollo de la institución y además ha de encaminar los procesos de adaptación necesarios para adecuar la escuela a las nuevas realidades.
Para ello, el docente como gerente se debe apoyar en sus habilidades comunicacionales; así como el docente de aula tiene que comunicarse de manera efectiva con sus estudiantes y establecer lazos efectivos que pueden evidenciarse en el comportamiento de los mismos, de igual modo el docente que cumple funciones directivas debe procurar una sólida comunicación con quienes comparte la responsabilidad de llevar la escuela como institución.
En éste particular, el ejemplo de vida es un factor de mucha relevancia. Todo cambio genera ansiedad y puede llegar a crear un ambiente de inseguridad e inestabilidad. El docente como líder tiene el compromiso de ser el primero en demostrar cómo asumir un cambio, adaptarse de la mejor manera o, según el caso, impulsar las aptitudes y actitudes que propongan nuevas alternativas, nuevos cambios, nuevas oportunidades de desarrollo.
Sin embargo, no todo se encuentra en las manos del docente. No se puede dejar pasar que la escuela es apenas un elemento socializador; también la persona se encuentra sometida a cambios desde el ámbito familiar, comunitario y laboral, por citar los más inmediatos, lo que nos lleva a considerar el ámbito global del mundo actual, a la mano gracias a los avances tecnológicos.
Hoy día se habla de una “sociedad de la información” y “sociedad del conocimiento”. Estamos en una época donde sea lo que sea que pasa en el mundo, en apenas un momento se convierte en un suceso global. Los dispositivos tecnológicos están al alcance de todos, y afortunadamente la escuela cada día se incorpora más al acceso tecnológico, formando para el manejo y aprovechamiento de estos recursos. Aunque desde siempre, el conocimiento ha sido una herramienta liberadora y desarrolladora de la sociedad, gracias a estos avances puede accederse a él aún mucho más, produciendo importantes avances a nivel cultural y generando importantes transformaciones.
A pesar de ello, hay quienes defienden la tesis según la cual los valores de identidad propios de cada grupo social (y los que son propios de la persona) deben ser fortalecidos y mantenerse en el tiempo, a pesar de los cambios globales de hoy día. De hecho, son partidarios del fortalecimiento de una identidad cultural propia, que debe mantenerse sólida en el tiempo. Puede considerarse la validez de esta posición, siempre que el desarrollo y el avance no se vean comprometidos, o en un punto extremo la posibilidad de quedar aislados culturalmente del resto de la sociedad.
Para una mejor compresión, habría que analizar aunque sea brevemente esa actitud natural del hombre y de los grupos humanos conocida como resistencia al cambio. Ante lo desconocido, ya sea producto de una falta de comunicación o del poco interés en conocer las razones que generan un hecho o situación, la primera reacción es la resistencia. También este desconocimiento puede deberse a opiniones parcializadas, a la poca integración al trabajo en equipo y hasta la misma capacidad individual. Otra causa de la resistencia al cambio es el no poder, y allí juega un papel determinante las aptitudes de la persona, y el no querer, donde se encuentra la actitud. Es la causa de resistencia más difícil de tratar, ya que los factores individuales tienen mayor peso y son difíciles de influir desde del punto de vista externo: la comodidad, conveniencia, necesidad, desacuerdo y hasta sin ninguna razón expresa.
Como fenómeno social, reflejado en la conducta humana, los cambios no son fáciles de manejar; ya había mencionado que toda sociedad tiende a mantener un equilibrio, pero también hay que tomar en cuenta los avances tecnológicos. No todo cambio es negativo y desestabilizador. En base a esto, podemos hablar de una actitud favorable al cambio pero de manera selectiva, dando paso a una especie de cambio selectivo, mucho más complejo que los ya complicados procesos de transformación. En sí, y volviendo a lo ya expuesto, los cambios generan ansiedad y el tener que decidir a qué estar abierto y a qué no lo hace más difícil.
Para concluir, un individuo o a mayor escala un grupo social, difícilmente puede garantizar su convivencia e interacción con otros sin someterse a los cambios, y aún más en la sociedad de la información y el conocimiento; a menos que se provea de toda una serie de recursos que le permitan estar fuera del alcance de dichos cambios, lo cual en la práctica me parece imposible.
En concordancia, la escuela (y la labor docente como piedra angular) está llamada a ser la protagonista en las actuales circunstancias, desde allí ha de promover los cambios y crear un ambiente propicio a las transformaciones que favorecen el desarrollo, siempre en procura del bien personal y colectivo, sin menoscabar la identidad de los pueblos.

REFERENCIAS

Barroso, P. (2008) Desarrollo Organizacional.
García, A. (2006) Cultura.
Huarte de San Juan, J. (s.f.) Evolución y Cambio Social.


Curso: Gerencia de la Educación
Prof. Víctor Belisario


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