domingo, enero 06, 2008

Puntos a favor y en contra de la Educación Musical en Chile

Para conocer sobre la situación de la Educación Musical chilena, se consultó al prof. Gonzalo Cortés Muñoz, Licenciado en Ciencias y Artes Musicales, el cual se desempeña como profesor de Educación Musical en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
Al iniciar sus opiniones, comenta que para la Educación Musical en Chile el panorama es bastante auspicioso, dado que en los últimos 10 o 12 años aproximadamente, la actividad musical ha tenido un gran impulso y se ha profesionalizado y sistematizado su proceso de enseñanza a raíz de la creación y fortalecimiento de Academias Profesionales de Música, tal es el caso del Instituto Pro Jazz y la Escuela Moderna de Música, por mencionar algunos.
Es decir, que se debe considerar como un hecho muy positivo las iniciativas de crear academias donde se imparta a nivel profesional la música, ya que de ese modo todos aquellos interesados en aprender el arte musical tienen mayores opciones para desarrollar su talento, pero además se le brinda una opción con un elevado nivel profesional, lo cual garantiza un aprendizaje musical de calidad.
Además, Cortés Muñoz (2007) destaca el fortalecimiento y acreditación de las casas de estudios universitarias que imparten carreras ligadas a la música; como la Universidad de Chile, Pontificia Universidad Católica de Chile, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Universidad de Playa Anchas Ciencias de la Educación, entre otras.
A saber, la acreditación de las universidades que dictan carreras relacionadas con la música tiene grandes ventajas. Una de ellas es el reconocimiento oficial de los egresados entre las distintas universidades, lo cual facilitaría la homologación de las diferentes titulaciones. Lo otro es que los egresados pueden optar a cargos públicos y privados relacionados con la práctica musical (incluso en el exterior), al contar con una acreditación certificada que los avala.
Otro punto significativo en la realidad educativa musical chilena es la existencia de planes y programas oficiales de Educación Musical a nivel escolar, por parte del Ministerio de Educación. Allí se fijan los contenidos mínimos obligatorios y los aprendizajes esperados por los alumnos de forma clara. Además, estos contenidos a diferencia de años atrás, se imparten tanto en las horas lectivas de la asignatura, como en las horas de talleres de extensión, por profesores especialistas en Educación Musical y no por docentes de educación general básica, educación física ni por músicos aficionados.
Por lo tanto, el Ministerio de Educación chileno le da una gran importancia a la Educación Musical al considerarla, de manera muy específica, parte de los contenidos del currículo escolar que deben impartirse de manera obligatoria. Allí se define claramente los objetivos a dictar y los logros que se aspiran a alcanzar por parte de los estudiantes, el diseño instruccional y las estrategias de evaluación. Y no conforme con el hecho de ser la Educación Musical una materia en sí, también forma parte de las actividades extracurriculares, y siempre está a cargo de profesionales idóneos, especialistas en música, lo cual garantiza una educación musical de alto nivel.
A este renacer de las artes musicales, Cortés Muñoz (ib.) le atribuye el creciente interés de muchos niños y jóvenes por aprender a interpretar instrumentos musicales, tanto de la tradición europea como de la tradición latinoamericana. Este desarrollo del potencial artístico infantil, que tiene su origen en las escuelas, ha dado nacimiento a una gran cantidad de orquestas infantiles y juveniles a lo largo del país, hecho en el que se destaca el incansable esfuerzo del recientemente desaparecido creador de la Fundación de Orquestas Juveniles e infantiles de Chile, el maestro Fernando Rosas.
Otra iniciativa de mucha importancia para la educación musical chilena, mencionada por el profesor Cortés Muñoz (ib.), es la que llevan a cabo el Consejo Nacional de la Cultura conjuntamente con el Ministerio de Educación, al intentar potenciar la creación de Escuelas Artísticas, por medio de fondos concursables. En dichas escuelas, los niños y niñas desde el primer ciclo básico reciben una formación profesional en alguna disciplina artística, incluyendo la música.
En otro orden de ideas, al ser consultado sobre los aspectos a favor y los en contra que tiene la Educación Musical en Chile, Cortés Muñoz (ib.) considera que hay puntos favorables para el desarrollo sustentable de la educación musical, por ejemplo, el que hoy en día el Ministerio de Educación acepte solo la contratación de profesores titulados los establecimientos educacionales municipalizados y particulares subvencionados, lo que garantiza el que sea un profesional quien esté impartiendo las clases.
Además de asegurarse una Educación Musical de calidad, impartida por personal experto, se le garantiza a los profesionales de la música un empleo acorde con su preparación, con lo cual se estimula la profesionalización en el área de la Educación Musical.
Por otro lado, la tendencia de los sostenedores o administradores de colegios, es de contratar profesores de música para las horas de la asignatura, lo que puede sonar obvio, pero no lo es, ya que aún muchas de las horas de música están en manos de profesores que son de asignaturas diferentes (inglés, artes visuales, matemáticas, etc.) y que por razones económicas y legales, no pueden ser desprendidos de dicha carga horaria.
Los factores que juegan en contra al momento de impartir las clases, son variados y van desde el escaso material musical con que cuentan los colegios para desarrollar las clases, los bajos sueldos y excesiva carga de trabajo que vivencian los docentes, y tal vez lo más preocupante: el bajo nivel cultural y escaso interés de padres y representantes por que sus hijos aprendan la ejecución de un instrumento musical ya que temen que se conviertan en músicos, sinónimo esto último, de pobreza y vicisitudes económicas permanentes.
A criterio de Cortés Muñoz (ib.), la realidad educacional en Chile, y el deseo de los padres y representantes, es que los jóvenes opten por carreras tradicionales y bien remuneradas, lo que demuestra que la sociedad chilena es aún muy conservadora e ignorante en cuanto a arte se refiere.
Concluye Cortés Muñoz (ib.), que hoy en día la educación musical en Chile tiene no solo el objetivo de ser una actividad recreativa o un pasatiempo para los estudiantes, sino que además los profesores buscan que se proyecte como una alternativa real de estudios y un fin en sí misma, despertando el interés y la curiosidad en niños y jóvenes por descubrir y ser partícipes del arte musical, es decir, ir más allá de la pasible admiración de la belleza de la música.

Referencias

(G. Cortés Muñoz, comunicación personal, correo-e, Noviembre 19, 2007)
Licenciado en Ciencias y Artes Musicales
Profesor de Educación Musical
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
http://www.apari.cl/

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