viernes, noviembre 30, 2007

La Traviata, de Verdi

La Traviata, de Giuseppe Verdi, es una Òpera basada en la novela de Alexandre Dumas (hijo) La Dama de las Camelias.
Para aquellos a quienes no les resulta muy atractivo escuchar ópera, y también como una forma de acercar a los niños a este género musical, nos podemos apoyar en el siguiente video de Youtube.



Como actividades podemos plantear lo siguiente:

-Escribe (o cuenta) una historia, basada en el video, indicando los parlamentos de los personajes.
-¿Qué relación tiene la música y el canto, con el movimiento y las acciones de los personajes?

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martes, noviembre 27, 2007

Influencia de la música en el desarrollo personal

Por :Vanesa Cordantonopulos
Este artículo fue elaborado a partir de la experiencia de más de diez años en la enseñanza, más de quince en la música, muchos estudios e investigaciones realizados y un punto de vista de alumna, de profesora y de músico.
Muchas de las apreciaciones son personales y no se aplican a conceptos o reglas generales.
A lo largo de toda la historia del hombre, la música lo acompañó en todas sus manifestaciones formando parte de la cultura de cada pueblo, civilización o sociedad. Su importancia se manifiesta desde el momento en que estuvo presente tanto en aspectos religiosos como sociales. En la Antigüedad, mucho antes de que la escritura musical comenzara a codificarse, los pueblos custodiaban celosamente sus propios ritos musicales, danzas y ejecuciones de instrumentos. Todo lo que pertenecía a cada cultura era transmitido de generación en generación como parte de la identidad de los pueblos.
Desde sus comienzos, aunque tuviera mayor cantidad de elementos rítmicos, la música fue una expresión de necesidades en todos los planos personales: los ritos o las ejecuciones podían dirigirse a la fertilidad de la mujer, a las tristezas por diversas pérdidas personales, a la guerra, a diferentes festejos o ruegos, fines supuestamente medicinales, etc.
Actualmente la música y el arte no pertenecen a la categoría de estudios básicos como la matemática y la lectura, y sin embargo son muy importantes para la formación de los individuos. A través de siglos de estudio que nos proporcionan métodos más ordenados y codificados, llegamos a obtener básicamente los mismos beneficios que en las primeras manifestaciones del hombre: en el plano intelectual, en el de la salud (orgánicos o anímicos), en los sociales o en los educativos.
El mejor ejemplo que se puede citar es la Musicoterapia, profesión que usa la música para mejorar diferentes aspectos del ser humano que pueden ser físicos, psicológicos, intelectuales, de comunicación, o educativos. Entre otras aplicaciones, la Musicoterapia trata problemas de estrés, de estimulación de la creatividad o concentración, exploración de los sentimientos propios o de comunicación, e incluso trastornos profundos de desarrollo como autismo y deficiencia mental, tanto en niños como en adultos.
La música se puede observar como un conjunto de sonidos combinados entre sí, y limitarnos a hablar sólo de la teoría, o se puede ver también como el lenguaje de los sentimientos. Las vibraciones que producen los sonidos son las generadoras de la energía que captamos. En este sentido se entiende la asociación interna que realiza cada persona (músico o no), a través del órgano auditivo que las capta y transformándolas en otro tipo de vibraciones que afectan no sólo al cuerpo sino al sistema emocional. Uno de los ejemplos que se puede mencionar es el efecto que tiene la música durante el embarazo: antes de conocer el lenguaje de las palabras o el concepto del sonido, a través del placer o la relajación que le produce a su madre y con una respuesta inconsciente, el bebé capta las vibraciones que van a quedar asociadas a los momentos en que las recibe. Después de nacido, y con un mecanismo inconsciente, la misma música le provocará una sensación similar a la de ese instante y volverá a relajarlo.
Como la música es un arte abstracto tiene efectos muy distintos y totalmente subjetivos. Al igual que una pintura abstracta que genera diferentes imágenes en dos individuos, un mismo tema puede provocar sensaciones opuestas. Desde el punto de vista psicológico, cada persona puede buscar determinados géneros a escuchar en función a su personalidad o a su estado anímico momentáneo. Los mensajes subliminales que traduce cada individuo en su cerebro, son totalmente subjetivos. Cada personalidad siente atracción por un tema o estilo, y a través de diversos mecanismos la audición se conecta con otros sectores del cerebro generando imágenes, olores y recuerdos, dependiendo del grado de sensibilidad y captación de cada uno.
Es muy fuerte lo que puede plasmar la música cerebralmente. Si coincidiera con un momento específico de la vida de cualquier persona, una determinada música podría llegar a representar hasta algunas estaciones del año con sus respectivos olores. Es decir que un tema podría resultar “abrigado” o invernal, y esto no estaría evaluando ni la forma de composición ni alguno de los aspectos teóricos de la música. El mecanismo es similar a la música de película: al acompañar una escena simultáneamente, está puesta al servicio de una ambientación o de un clima, y grabará la imagen en la memoria. Fuera de la película la música nos reproducirá la escena perfectamente. Si el tema escuchado se asoció a un momento especial del año que puede representar alguna emoción para la persona, las sensaciones se recordarán al escuchar el tema nuevamente. Esto se debe a que la audición forma parte del sistema sensitivo y se conecta con diversos sectores del cerebro. Desde un punto de vista menos científico, la música pasa a través de la audición hasta llegar de alguna forma al alma.
Los beneficios también pueden pasar por otros planos. Hay muchos estudios realizados que arrojan como resultado el aumento en la capacidad de estudio en alumnos que reciben el estímulo de la instrucción musical desde pequeños. Les induce una tensión mental ventajosa para otras áreas de aprendizaje, y si bien es cierto que la música en la enseñanza no resuelve los problemas educativos de cada país, la concentración y la capacidad cerebral tienen mayor rendimiento.
El contacto musical desde pequeños es independiente a que ejecuten un instrumento. La música de todas formas puede participar directamente en la formación de cada individuo, desarrollando la creatividad, la comunicación, o mejorando su calidad de vida.
El concepto que se maneja comúnmente es la relación entre la concentración y la música tranquila o equilibrada, y sin embargo algunos necesitan estudiar mientras escuchan heavy metal, y otros en silencio. El estado cerebral de equilibrio o de permanente inseguridad marcará la tendencia, de manera que la respuesta la tendrá cada uno internamente.
Sin querer caer en lugares comunes, podemos afirmar que la música es el lenguaje universal, y como todo lo que representa arte, no necesita palabras para llegar a todas partes del mundo. En las personas con problemas de comunicación, la música muchas veces se transforma en el medio de expresión y de conexión con todo lo que interiormente representan los problemas para relacionarse con los demás. En estos casos es sinónimo de desahogo, ya que evita tener que recurrir a las palabras, y en otros, la expresión a través del instrumento tiene la “fluidez” y la soltura que no tiene su diálogo.
La música no cura en forma directa a los individuos; químicamente no actúa dentro del organismo como una droga, pero es sumamente importante en el desarrollo personal, simplemente porque posee el poder de desencadenar todo tipo de estimulaciones altamente eficaces, que generen bienestar en muchos planos: anímicamente ayuda a mejorar el estrés o muchos procesos de angustia, mientras que en el plano intelectual incentiva la creatividad, la concentración y el rendimiento, entre otras cosas, fortaleciéndonos físicamente. En otro orden de cosas, se presenta como un arma sumamente interesante, utilizada como medio de comunicación.

Bibliografía consultada:
Investigaciones realizadas en Irvine y Los Ángeles (Estados Unidos) sobre la influencia de la música en el desarrollo intelectual de niños de tres y seis años (noviembre de 1996).
Bruscia, KE. Defining Music Therapy, NH: Barcelona Publishers, 1998
Estudios realizados por varias universidades de sicología de Argentina.

Tomado de:Periódico Domine Cultural 2005 © Copyright Periodico Domine Cultural, inc. Todos los Derechos Reservados.

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domingo, noviembre 25, 2007

Dudamel: La música clásica ha transformado la vida de miles de niños de nuestras barriadas

Para el director de orquestas venezolano, la recién inaugurada Misión Música, por parte del gobierno venezolano, podrá extender el sistema de José Antonio Abreu a cientos de miles de jóvenes de pueblos y sectores populares. "¡Será la locura!", expresó emocionado, resaltando el efecto transformador de la música clásica sobre muchos de los niños y niñas presentes en la sala. Dudamel opina que el sistema de Abreu ha logrado que la música clásica venezolana evolucione y sea respetada: "Se está hablando de Venezuela como una capital musical del mundo"
El director de orquesta Gustavo Dudamel, quien recibió este sábado la Orden Francisco de Miranda en su primera clase a nombre de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, expresó en una entrevista que concedió en exclusiva al periodista Héctor Escalante de YVKE Mundial y al equipo de ABN, casi a la media noche, que la Misión Música constituye un avance importantísimo para lograr que niños y niñas de sectores humildes y de pueblos remotos puedan transformar sus vidas. Ni el cansancio ni la gripe, impidieron que Dudamel se expresara.

Niños de barriadas que se han transformado
Luego de finalizado el concierto de este sábado en el Centro de Acción Social por la Música, ubicado en Quebrada Honda (Caracas), que incluyó en su repertorio las obras: la Fiesta del Mambo; de Dámaso Pérez Prado y el Alma Llanera; de Pedro Luis Gutiérrez, entre otras,Dudamel habló brevemente sobre los cientos de niños que estaban en el público. Es necesario destacar que muchos de esos niños y niñas eran de procedencia humilde, quienes se emocionaron no sólo con la presencia del presidente Hugo Chávez y de Dudamel -a quienes consideran sus ídolos- sino por el excelente desempeño de la orquesta.
En particular, las piezas "Contrapunto de Secciones" (que mezcla música académica con tambores barloventeños) y "Mambo" (donde los jóvenes músicos no sólo tocan, sino también bailan y hacen piruetas con los instrumentos) causaron gran frenesí entre los niños y niñas presentes en la sala, quienes no dejaban de imitar las figuras que los músicos hacían con sus trompetas o haciendo girar los contrabajos.
"Todos esos niñitos que tú veías allí sentados, que gritaban y se volvían locos son muchachitos que se han transformado", explicó Dudamel. "Son muchachitos que provienen de las barriadas que han venido a escuchar la orquesta y se han transformado. Igualmente la orquesta se ha transformado a sí misma para poder transformar al público."

Misión Música: "Importantísima"
Sobre la Misión Música, Dudamel no dudó en calificarla de "importantísima" y explicó: "Llevándolo a una escala de millones de niños, donde en cada pueblo de Venezuela hayan orquestas y coros haciendo música académica universal y haciendo música venezolana, estaremos hablando de vanguardia. Llegar allí, sería... ¡una locura!", dijo emocionado y de forma positiva.
Uno de los temas tocados este sábado -Contrapunto de Secciones- fue creado por uno de los miembros de la orquesta, el joven Félix Mendoza. "Es una obra académica bellísima, pero que involucra tambores de San Juan y San Benito, y todo este tipo de cosas. (Mendoza) es un genio y él seguirá escribiendo para la orquesta, y como él hay muchos compositores dentro de la orquesta." La obra fue una de las que más revuelo generó en el público, que la aplaudió de pie luego de escuchar una excelente combinación de música clásica y tambores barloventeños.

Venezuela: capital musical del mundo
Dudamel explicó que, gracias al trabajo del maestro José Antonio Abreu, Venezuela es vista en estos momentos como una de las capitales musicales del mundo y es altamente respetada en círculos internacionales. "En Venezuela, hace años, sólo habían dos orquestas en todo el país, y eran orquestas en su mayoría formadas por extranjeros". Cuando el maestro Abreu tuvo la idea de crear orquestas con puros venezolanos, pocos creyeron que dicha idea fuera exitosa. "Aquí hay pura guaracha y pura cosa de estas", le decían. Hoy, el sistema de Abreu "ha permitido la formación de más de 100 orquestas juveniles y 100 orquestas infantiles que le han dado oportunidad a cientos de miles de jóvenes".
"Se está hablando de Venezuela como una capital musical del mundo, y eso gracias a la visión del maestro Abreu y al tesón y trabajo de estos muchachos", expresó Dudamel.

Gran impresión en otros países
Dudamel explicó además la gran impresión que causó la Orquesta Símón Bolívar entre el público europeo, mexicano y estadounidense, durante sus últimas presentaciones y no ahorró elogios para la música académica proveniente de México, resaltando que dos de las piezas tocadas este sábado, fueron compuestas en ese país centroamericano.
"La música clásica en el mundo, y en los tiempos nuestros, está en peligro de extinción. Y Venezuela -óigase bién: ¡Venezuela!- le está dando una nueva luz, un renacer. Le está dando un renacimiento a la música clásica en el mundo". Para Dudamel, la música venezolana ha evolucionado mucho desde hace veinte años para acá.
Haz click en cualquier video para verlo
Puedes ver más en www.radiomundial.com.ve

Tomado de:Prensa YVKE Mundial(Héctor Escalante - Texto: Luigino Bracci)
Domingo, 25 de Nov de 2007. 1:51 am


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lunes, noviembre 12, 2007

Bolívar fue un experto en el baile del vals vapor

El musicólogo, compositor y docente en conservatorio y universidades, en pre y postgrado, José Peñín, acepto conversar con German Alirio Luna Chacón, de la revista Sala de Espera, sobre diversos temas relacionados con la historia de la música venezolana. El maestro Peñin, como le llaman sus amigos es un profesor e investigador de dilatada trayectoria en nuestro país, nacido en España y formado en Argentina; llegó a Venezuela en la década de los 70 y se quedo a trabajar e hizo de nuestro país su patria de adopción. Ha compuesto obras para orquesta y coro, música de cámara, para órgano y tiene un arreglo para organo de “Niño lindo”, canción tradicional venezolana.
También es bueno destacar que el maestro Peñín junto al Prof. Walter Guido fueron los directores de la Enciclopedia de La Música en Venezuela, obra de un extraordinario valor documental e indispensable en la biblioteca de los amantes de la música.

—¿Cuál es el hecho que marca el inicio de la historial musical de Venezuela?
—El primer dato histórico musical que tenemos relacionado con los territorios que luego corresponderían a lo que hoy conocemos como Venezuela, es el envío desde la ciudad de Sevilla, España, de quince vihuelas para la isla de Cubagua por parte de los comerciantes italianos residenciados en aquella población andaluza, Scipion Pechi, Juan Antonio Piccolomino y Luis Lapignan el año 1529. La vihuela fue un término genérico para designar un instrumento de cuerda punteada de cuatro o seis órdenes (cuerdas) muy común en la España renacentista, conocido también como guitarrilla. Aunque el término vihuela haya sido utilizado en forma genérica, así como el de guitarrilla, lo cierto es que en la Península existió un instrumento de cuatro órdenes y que en la tradición musical venezolana quedó hasta nuestros días un instrumento de cuerda punteado, con caja, mango, trastes y de ejecución punteado que se conoció como guitarrilla, discante, cedro y en la historia contemporánea como cuatro. El cuatro actual venezolano mantiene la misma afinación que la antigua vihuela de cuatro órdenes.

—¿A quien se le considera el primer músico de Caracas y en que época vivió, era autodidacta o estudio en el exterior?
—El primer músico caraqueño nombrado fue Melchor Quintella, organista de la iglesia mayor de Caracas (todavía no era catedral), que solicita al Cabildo que le paguen de acuerdo a un convenio que el Padre Bartolomé de la Canal había hecho el año anterior con el municipio. Las autoridades municipales resuelven el 31 de julio de 1592, que siga tocando que se le pagará. No sabemos de dónde llegó este personaje, ni tampoco el órgano.

—¿Cuáles son los principales aportes al repertorio musical de los compositores pertenecientes al periodo colonial?
—En las últimas décadas del s. XVIII en el valle de los Caracas se da un fenómeno musical extraordinario que se ha conocido como compositores de la “Escuela de Chacao”. De ellos (Juan Manuel Olivares, José Antonio Caro de Boessi, los Velásquez, Pedro Nolasco Colón, José Angel Lamas, Cayetano Carreño entre otros) nos han llegado una serie de obras de altísima factura para coro y orquesta dedicadas para el culto católico. La partitura más antigua que conocemos hoy es una misa atribuida a Caro de Boessi del año 1779. Sin embargo, tenemos referencia de la existencia de otros músicos en siglos anteriores de la talla del músico tocuyano Francisco Pérez Camacho, pero lamentablemente no conocemos hoy sus composiciones. La mayoría de las informaciones que hoy conocemos del período colonial están relacionadas con el culto católico.

— “Popule Meus” de José Ángel Lamas, es la obra más representativa de la época colonial en nuestro país, o existe otra obra de mayor importancia?
—Ha sido la obra más popular. Desde el punto de vista técnico, tenemos un fenómeno muy particular, y es que los músicos de este grupo de la “Escuela de Chacao”, se les conoce bajo esa denominación en nuestra historia musical, precisamente, porque tienen un mismo estilo de composición, a tal punto que es muy difícil diferenciar una obra de Juan Manuel Olivares de otra de José Ángel Lamas o Cayetano Carreño, por ejemplo.

—Tiene alguna información sobre la interpretación del” Popule Meus”, el Viernes Santo de todos los años en el Vaticano.
—Alrededor de José Ángel Lamas y de su popular obra el Popule meus se tejieron una serie de leyendas, entre ellas ésta de que se ejecutaba en el Vaticano todos los Viernes Santo. En los archivos del Vaticano no figura esta obra, ni tenemos documentación que avale esa leyenda.


—La Escuela del Padre Sojo en Chacao merece un comentario especial suyo, porque sabemos que ha investigado y escrito sobre este tema, ¿Qué nos puede señalar?
—En este momento estoy terminando un trabajo extenso precisamente sobre este período de la historia musical del país concentrado entre 1770 en que Don Pedro Ramón Palacios y Sojo Gil Arratia, conocido simplemente como el Padre Sojo, tio abuelo del Libertador funda en Caracas la Congregación de los Neristas y la muerte de Juan Francisco Meserón el año 1842 considerado el último músico de esta generación. Es sin duda el periodo más interesante de nuestra historia musical, donde además acontecieron hechos del tamaño de la Conspiración de Gual y España, la hambruna en Caracas del año 1801, los intentos emancipadores de Francisco de Miranda el año 1806 y por supuesto, todo el proceso de la Independencia. En todos estos hechos participan los músicos de esta generación y a pesar de tanta inestabilidad, ellos siguieron produciendo un repertorio de altísima talla y una actividad intensa musical con las cofradías de la época o con la actividad musical en Chacao “haciendo conciertos día y noche” según la expresión del obispo Martí con los personajes de excepción como Bartolomé Blandín, el Padre José Antonio Mohedano y el Padre Sojo en sus haciendas de café.

—Pasemos a otra etapa en nuestra historia, ¿fue el Generalísimo Francisco de Miranda, interprete de algún instrumento?
—Miranda es un personaje particular en nuestra historia, de un nivel intelectual de excepción. Dentro de sus cualidades está precisamente su afición por la música. Ejecutaba y coleccionaba flautas.

—Existe otro personaje de nuestra historia al cual ud. ha dedicado bastantes horas de estudio, como lo es el General José Antonio Páez, seguramente muchos de nuestros lectores, no saben que Páez, fue compositor y hasta cantante de opera, hablemos por favor de ese personaje y su acercamiento a la música…

—La música acompañó a José Antonio Páez durante toda su vida. Hay muchas informaciones de su predilección por este arte. Durante la guerra fue conocida su participación en el canto y el baile (particularmente organizando fandangos hoy conocidos como joropos) junto con su Guardia de Honor. De presidente, es uno de los fundadores de la Sociedad Filarmónica de 1831, en los muchos conciertos que se hacían en su residencia en compañía de su amante Barbarita Nieves, hasta inclusive llegó a interpretar con su voz de barítono algunos papeles de ópera y durante su destierro en Buenos Aires compone unos cinco títulos que hoy se conservan en el Museo Histórico de aquella ciudad dedicados a los niños Carranza, sus vecinos.

— ¿Es verdad qué a nuestro Libertador Simón Bolívar, le gustaba el baile y qué tipo de música prefería?
—Si. Fue un experto en bailar el vals vapor, música muy de moda para ese momento. Precisamente los ejércitos bolivarianos fueron los grandes difusores de este genero por la cordillera andina bajo la denominación de pasillo, o pasito, por la morisqueta o pasito corto que hacían los bailarines sobre el segundo tiempo del compás.

—¿Qué otro personaje de nuestra historia recuerda que se haya acercado a la música?
—Carlos Soublette o Eleazar López Contreras.

—¿Cuál es el compositor y la obra más representativa del repertorio venezolano?
—Hay una serie de obras como la Cantata Criolla de Antonio Estévez, la Margariteña de Inocente Carreño, Jehová Reina de Ángel Sauce, el Tirano Aguirre de Evencio Castellanos, Giros Negroides de Antonio Lauro, de gran importancia nacional, pero que no me atrevería a poner en un orden de prioridades.

—Es Venezuela actualmente un país musical, que puede compararse con los países del primer mundo en esta materia?
—Desde hace un par de décadas, la actividad orquestal, coral o de grupos de la más variada estructura, han inundado el país, no solamente en cantidad sino también en calidad. Sin duda, creo que no hay otro país en el área que tenga una actividad así. Por otra parte, creo también que esta es una característica de la sociedad venezolana de todo los tiempos. No hay más que leer, por ejemplo, los viajeros del siglo XIX que escriben sobre Venezuela y se verá cómo destacan la afición y las condiciones particulares del venezolano por la música.

—¿Cuál es la situación de la investigación referida a la música en nuestro país y cómo están los estudios a nivel universitario de esa especialidad?
—También en esta área hemos mejorado mucho. Prueba de ello es que en el mes de mayo pasado, por ejemplo, organizamos el Congreso Venezolano de Musicología 2007 entre la Sociedad Venezolana de Musicología, la Escuela de Artes, el Cediam y el Postgrado de Música Latinoamericana de la Universidad Central de Venezuela y fue tal la respuesta, que tuvimos que extender la programación por un día más y reducir a la mitad la participación de los ponentes .Estan produciendo desde hace algún tiempo ya, tesis de grado de excelente calidad en la UCV, en la Cecilio Acosta de Maracaibo, así como trabajos musicológicos de investigadores particulares.

—Hace falta en Venezuela una Ley de Mecenazgo, como existe en otros países, donde hay mayor apoyo para las artes y la cultura en general?
—Bueno, creo que sí. Aunque no creo que este sea el momento para llevar adelante esta iniciativa. La acción cultural del gobierno no está definida para donde irá, aunque los indicios no lucen halagadores.

—Prof. Peñin, por favor, su reflexión final para los lectores de la Revista Sala de Espera, a quienes les interesa el tema musical…
—Simplemente que sigan disfrutando de esta actividad y que inclusive, si no lo han hecho, participen personalmente en alguna actividad musical que les interese. Hay muchas posibilidades para ponerse a ejecutar el instrumento de su preferencia independientemente de la edad y llenar un sueño que de pronto quisieron hacer en la vida. En Hemisferio Musical, por ejemplo, llevamos ya 25 años brindando esta posibilidad a niños, jóvenes y adultos. Y es que no hay mejor música que la que uno hace.

Tomado de: Sala de Espera

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lunes, noviembre 05, 2007

La Educación Musical en la actualidad y su incidencia en la sociedad

Voy a comenzar mi reflexión a partir del siguiente cuestionamiento. ¿Queremos formar músicos? ¿Queremos poner la música al alcance de todos? Son dos aspectos distintos de la Educación Musical.
La educación musical destinada a la formación de músicos, ya sea en los conservatorios o en los núcleos de nuestro sistema de orquestas, no es igual a la educación musical que se imparte en una escuela bolivariana, por citar un ejemplo. Para la formación de un profesional de la música se requieren años de especialización, estudios a profundidad que garanticen un aprendizaje completo, horas de práctica diaria, etc.
Por otra parte, en las escuelas de educación básica no encontramos las condiciones más idóneas para la formación de un músico profesional, ya que en principio no es el objetivo fundamental de las escuelas básicas, no hay el espacio ni el tiempo y el diseño curricular no está orientado hacia la conformación de músicos profesionales.
Sin embargo, en la escuela básica o primaria (y aún desde el nivel de educación inicial) se hace necesaria y presente la educación musical. Creo que parte de la idea de poner a la música al alcance de todos, para su disfrute y valoración, como parte de la formación integral de todo ser humano. Una vez alcanzado este objetivo, en casos particulares podemos cultivar el amor por la música al punto de querer hacerla un modo de vida; es decir, formar a un músico profesional.
Retomando el caso de los conservatorios, actualmente una de las mayores dificultades (limitándonos en esta reflexión a la incidencia en la sociedad) es la necesidad de infraestructuras adecuadas y recursos que aseguren una mayor inclusión para todos aquellos que quieren profundizar en el aprendizaje musical. Y en segundo lugar podría mencionarse la actualización de los métodos de enseñanza musical. De este modo, podríamos contar con amplios y adecuados espacios que aseguren una mayor inclusión y un currículo que se adapte a las necesidades socioculturales actuales y que resulte más atractivo y motivador para los estudiantes de música.
Para abordar la incidencia social de la música partiendo desde la actividad en las escuelas primarias, debemos mencionar que la actividad de los profesores en Educación Musical está centrada en la enseñanza de la música, principalmente el canto y la ejecución de instrumentos musicales. Sin embargo, se puede aprovechar la música en el diseño y aplicación de estrategias para la formación en valores, por ejemplo. Allí podemos evidenciar una de las valiosas aplicaciones de la música en la transformación de la sociedad.
La Música, como recurso pedagógico, enriquece la formación integral del niño, no solo por su aspecto formativo sino también por su aporte en el sano desarrollo del individuo, de su personalidad. Entre las ventajas más significativas de la música está el desarrollo del aspecto intelectual, socio afectivo, psicomotor, de crecimiento personal y formación de hábitos, en lo cual se evidencia su aplicación como herramienta para la formación en valores en la educación y por consiguiente, un elemento transformador de la sociedad.
La música cumple una función muy importante en el desarrollo socio-efectivo del niño al enseñar a diferenciar roles y definir responsabilidades, lo capacita para una mayor y mejor participación en el aula, en la relación con los compañeros y con el docente al compartir o interactuar con ellos a través de juegos y actividades musicales (canto y ejecución instrumental), dirigidas fundamentalmente a ejercitar destrezas.
Los niños y niñas experimentan emociones y espontaneidad, así como también el crecimiento de sus sentimientos estéticos. La música produce placer y satisfacción, despierta la observación y aceptación de todo cuanto lo rodea, facilita la integración grupal al compartir cantando y tocando los instrumentos con los compañeros, lo que refuerza, a su vez, la noción de trabajo cooperativo y otros indicadores de buena convivencia, como el respeto a la diversidad y el amor a sus semejantes.
Los niños y niñas se sensibilizan ante el arte y la naturaleza, descubren un nuevo medio de expresión y comunicación, fortalecen su autoestima, conocen y expresan sus capacidades, demuestra su perseverancia en el alcance de metas; se motiva a superar dificultades cuando, al participar en producciones artísticas, se esfuerza en aplicar correctamente los elementos básicos de la música.
La música permite a quien la escucha, valora y ejecuta el poder descargarse, relajarse, expresar sentimientos y canalizar energías de una manera apropiada, sirve como medio para expresar el respeto hacia vida de los demás y la propia. La música está entre las opciones a las que pueden acceder los niños y jóvenes ante actividades delictivas y el consumo de sustancias que ponen en peligro su vida.
El docente de música debe conocer estos beneficios de la música y su potencial como agente transformador de la sociedad. El Estado, como ente supervisor de la educación, define los diseños curriculares que ha de aplicar el docente en su práctica profesional. Por ello, el educador musical debe conocer los cambios que se comienzan a implementar con el Diseño Curricular Bolivariano. Nosotros como los principales responsables de la educación musical debemos preguntarnos ¿cómo es la educación musical en el nuevo diseño curricular? ¿qué contenidos se van a enseñar? ¿qué papel juega la música en la formación del nuevo ciudadano?
No podemos limitarnos a ser instrumentos pasivos, artífices inertes de los contenidos musicales del nuevo sistema bolivariano. El futuro de la música está en nuestras manos, y como especialistas debemos esmerarnos en la mejor formación musical, la que realmente sea instrumento de transformación social, la que esté al alcance de todos y sea aprovechada por todos. Me niego a ver la música como una actividad de relleno, que se toma en cuenta en las fiestas patrias, fin de año, día de la madre y culminación del año escolar.
En otro orden de ideas, un caso que particularmente me preocupa es la formación musical de las docentes que se desempeñan en la Educación Inicial. A menos que sean hijos de músicos, las primeras nociones de música la reciben los niños en la educación inicial. Sin embargo (a menos que también sean músicos), las docentes de Inicial reciben muy poca formación musical y basan sus estrategias básicamente en el uso de CD´s, o delegan la formación musical a los especialistas, lo que contribuye a una enseñanza musical abstracta, desligada del ambiente natural de los niños y niñas en esa etapa, ya que al retirarse el especialista de música también se van con él las actividades musicales.
Si no es incorporada sólidamente en la formación de las profesionales de Educación Inicial, la música puede llegar a ellas a través de talleres básicos diseñados por el especialista en Educación Musical, y de ese modo integrar a la música a las actividades diarias y a los contenidos que reciben los niños y niñas sin la presencia del profesor de música. Por supuesto que para aprendizajes musicales más profundos, el especialista ha de estar presente y participando activamente.
Del mismo modo, el profesor de música ha de ser un profesional integral y no puede limitarse a la enseñanza netamente musical, sino sumarla a todo el conocimiento que necesita la persona para su formación social integral. La música está relacionada con la historia, la geografía, la matemática, la naturaleza; a la persona humana: psicología, biología, interacción socio-cultural, etc.
Es por ello que, sin dejar de ser especialista, el docente musical debe abarcar todas las áreas del conocimiento y encontrar la manera de evidenciar la relación de la música con tales áreas, de manera que pueda asumir su rol de educador en el sentido más amplio.
Como ya he mencionado anteriormente en el caso de Educación Inicial, los docentes de otras especialidades deben tener nociones básicas del arte musical, ya que además de hacerle una persona más humana y sensible, le aporta una herramienta muy valiosa que se puede aplicar en cualquier estrategia instruccional altamente efectiva y transformadora de la realidad social de quienes la conocen: la música.
En el Currículo de Educación Inicial diseñado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes en el 2006, se menciona que la música como parte del desarrollo integral de la persona, tiene incidencia directa en la creatividad, la socialización, la coordinación psicomotriz, el lenguaje, la memoria, entre otros. De allí que en la educación, la integración de los tres aprendizajes fundamentales para el desarrollo del ser social: hacer, conocer y convivir, tienen en la música un aliado fundamental que va unido al proceso de desarrollo y aprendizaje de niños y niñas.
Por último, no se puede dejar de considerar y demostrar en la praxis diaria que la profesión de músico es una alternativa digna y dignificante, grata y motivadora, herramienta de transformaciones sociales, fuente de grandes satisfacciones a nivel personal y profesional. Nosotros, los educadores musicales, estamos llamados a promover la profesión del músico y del educador musical, entre nuestros estudiantes; especialmente a través del ejemplo, como garantía de un futuro musical estable y prometedor para la conformación de nuestra sociedad.

Alfredo García, noviembre de 2007

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Legado de la Escuela de Chacao. Principales Representantes

Fue en la segunda mitad del siglo XVIII cuando surgió la escuela de música del Padre Sojo (Calcaño, 1980).
La llamada Escuela de Chacao hay que entenderla como la conjunción de personalidades en un espacio propiciador para el aprendizaje, la ejecución y la creación siguiendo premisas estilísticas comunes. Se conoce que Juan Manuel Olivares y José Antonio Caro eran músicos profesionales cuando en las haciendas pertenecientes al Padre Sojo, Bartolomé Blandín y José Mohedano se iniciaron en la actividad que tanto escandalizó al obispo Martí. (Barreto, 2007).
Existen serias dudas de que este evento se produjera en Chacao; quizás las tertulias denunciadas por Martí fueron protagonizadas por blancos criollos de la misma condición social del Padre Sojo (ob. cit.).
El presbítero Pedro Ramón Palacios Sojo y Gil de Arratia, mejor conocido como el Padre Sojo, nace en la “Hacienda Sojo” propiedad de su familia, cerca de Guatire, el 17 de enero de 1739. Pertenecía a una de las más distinguidas familias de Caracas, la que tenía cuantiosos bienes de fortuna y una bien cimentada tradición de aficiones culturales, en especial de la música. Tuvo un hermano, llamado Feliciano como su padre, y ese Feliciano fue el abuelo materno del Libertador (Calcaño, 1980).
Se presume que la formación musical del Padre Sojo debió ser sólida y de alto nivel, ya que una de sus tareas era la de servir como asesor a la Tribuna Catedralicia en asuntos de música. Fue ordenado sacerdote el 22 de diciembre de 1762.
A partir de 1763 se dedicó a fundar en Caracas la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri, distinguida en Italia por la inclinación musical de sus congregantes y cierta liberalidad en sus basamentos. Tal hecho se concreta en 1771.
En 1779, el obispo Mariano Martí envía al rey una queja en que, sin nombrarlo directamente, acusa de ciertas ligerezas al Padre Sojo, a quien había designado como prefecto de música y fábrica una vez levantado el Oratorio en la parroquia de San Pablo (Barreto, 2007).
Según menciona Calcaño (1980), se ha dicho que cuando el Padre Sojo se encontraba en Europa haciendo las gestiones para la fundación de la Orden, ya pensaba en fundar una escuela de música en Caracas, y que trajo consigo libros y partituras. Al parecer, la organización más o menos formal de la enseñanza de la música no vino a realizarla el Padre Sojo sino en 1783 ó 1784. Había entonces varios compositores distinguidos en la capital y entre los disponibles escogió a Juan Manuel Olivares y lo puso al frente de la “academia”.
La mayor parte de sus rentas las dedicó a esta obra, la cual tomó muy a pecho. Sus fructíferos esfuerzos se prolongaron por más de quince años y en ese tiempo reunió en torno suyo a todos los que podían significar algo en el circulo musical caraqueño. Su labor, por lo tanto, fue a la vez integradora y formativa; si no fue el fundador de la música en Caracas, como lo han dicho, fue su mayor propulsor, y al aglutinar aquellos elementos dispersos, y al sistematizar la enseñanza, haciéndola accesible a los jóvenes, realizó la obra más grande del mundo musical en toda la América de entonces.
Más de treinta compositores y más de ciento cincuenta ejecutantes forman parte del balance final de sus actividades. Por esto ocupa el Padre Palacios y Sojo en la historia musical venezolana el alto sitio de un verdadero patriarca del arte. Fallece el Padre Sojo en Caracas en el año de 1799.
Juan Manuel Olivares, hijo de pardos libres, nace en Caracas el 12 de abril de 1760. Tuvo un hermano, Juan bautista, que también se dedicó a la música llegando a ser organista de la iglesia de Chacao. Ya en 1785 se desempeñaba como músico y tenía a Lino Gallardo como aprendiz. De las 32 obras suministradas por él a la catedral de Caracas en 1791 sólo se conservan dos: Lamentación para el Viernes santo, a una voz y orquesta, y el Stabat Mater a tres voces y orquesta. A él se le atribuyen varias composiciones donde se evidencia un sólido conocimiento sobre instrumentación y técnicas de composición, así como un estilo rico en modulaciones armónicas.
Otro músico pardo contemporáneo de Olivares era José Antonio Caro, nacido en Caracas el 14 de noviembre de 1758. Siempre se ha identificado su nombre con la combinación de dos apellidos: Caro de Bohesi. Cabe la posibilidad de que Bohesi o Boesi haya sido un seudónimo utilizado por alguno de los compositores venezolanos de finales del siglo XVIII o bien se trate de un compositor europeo a quien le encomendara el padre Sojo varias piezas para la congregación.
A José Antonio Caro se le adjudica la autoría, entre otras, de un Tantum ergo; la Misa tria para uso del Oratorio de San Felipe Neri; la Misa de Difuntos fechada en 1779, probablemente la obra más antigua que se conserva aún de la música venezolana.
José Francisco Velásquez, llamado “El Viejo” para diferenciarlo de su hijo homónimo, es otro de los músicos pardos que protagonizaron nuestra historia musical a finales del siglo XVIII. Se le atribuyen quince obras entre las que se destacan un Magnificat, un Mater Staba, tres misas, tres lamentaciones, un Villancico para Nochebuena y un Tono para San Felipe Neri.
Cayetano Carreño constituyó con José Ángel Lamas y Juan Francisco Meserón, alrededor de Alejandro Carreño, un círculo diferente al que existía en torno a la figura del Padre Sojo. Cayetano era, según la opinión de diversos historiadores, hijo natural de Alejandro Carreño, al igual que su hermano Simón Rodríguez. Nació el 17 de agosto de 1774 y ya a los 15 años de edad ingresa a la catedral como niño cantor. En 1792 gana el concurso de oposición para maestro de la cátedra de canto llano de la Universidad de Caracas y permanece un año desempeñando el titulo. En 1796 recibe el cargo de Maestro de Capilla, el cual ejerce hasta su muerte el 3 de marzo de 1836.
José Ángel Lamas, nacido el 2 de agosto de 1775, siempre estuvo al lado de Carreño, desde su incorporación a la Tribuna Catedralicia. Fue Alejandro Carreño el encargado de instruir en la música al joven Lamas, quien ya en 1791 ejercía el cargo de tiple en la tribuna hasta que en 1796 es nombrado bajonista. En 1801 escribe su obra más famosa, el Popule Meus, dedicada a la catedral. Su vida estuvo signada por la pobreza y las penurias, hasta su muerte en Caracas el 10 de diciembre de 1810.
Juan Meserón fue uno de los discípulos de Juan Manuel Olivares, en la Escuela de Chacao. Llegó a dominar varios instrumentos musicales, pero se especializó en la flauta y llegó a ser el mejor flautista de su época. También fue compositor, en especial de música religiosa, e hizo algunas modificaciones a la orquesta colonial para adaptarla a sus composiciones. Se establece en Petare cerca de 1820 y allí desempeña su labor pedagógica musical. En 1824 preparó y publicó, en la imprenta de Tomás Antero, el primer libro de texto de enseñanza musical en Venezuela, titulado “Explicación y conocimiento de los principios generales de la música”.
González (2007) hace una clasificación de los principales representantes de la Escuela de Chacao de la siguiente manera:

Escuela de Chacao: primera generación
Compositores de este período:
• Juan Manuel Olivares. (Caracas, 1760 - 1797)
• Francisco Velásquez, el viejo (Caracas, 1755 - 1805)
• José Antonio Caro. (Caracas, 1758 - 1783)
• Pedro Nolasco Colón. (Valencia, 1770 - Caracas, 1813)

Escuela de Chacao: segunda generación
Compositores de este período
• José Ángel Lamas (Caracas, 1775 - 1814)
• Cayetano Carreño ( Caracas, 1774 - 1836)
• José Lino Gallardo Ocumare del Tuy, 1773 - Caracas, 1837)
• Juan José Landaeta (Caracas, 1780 - 1812)
• José Francisco Velásquez, el joven (Caracas, 1781 - 1822)

Escuela de Chacao: continuadores
Compositores de este período
• Juan Francisco Meserón (Caracas, 1779 - 1845)
• José María Gómez Cardiel (Cumaná, 1797 - Trinidad, 1872)
• Atanasio Bello Montero.(Caracas, 1800 - 1876)
• José María Osorio (Caracas, 1803 - Mérida, 1852)
• José María Montero (Caracas, 1782 - 1869)
• José Lorenzo Montero (¿?-1857)

Referencias

Barreto, I. (2007) Cine y Música. En A. Ulloa (Coord.), Biblioteca escolar La Cadena Tricolor (pp. 122-125) Lima: Planeta SAIC.

Calcaño, J.A. (1980) La Ciudad y su Música (2a. ed.), Caracas: Fundarte.

González, J. R. (2007). Historia de la Música en Venezuela. Disponible en http://histmusica.blogspot.com/

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domingo, noviembre 04, 2007

La Música en Venezuela durante el siglo XVIII. Principales Representantes y sus aportes

Siguiendo los sucesos narrados cronológicamente por Calcaño (1980), para 1711 vivía en Caracas el francés Don Claudio Febres, a quien se le encomendó la construcción de un órgano grande para la Catedral, más cónsono con las necesidades musicales y con el boato imperante para entonces.
Rojas, citado por Calcaño (ob.cit.), menciona que se establece en Caracas, en 1712, una escuela particular de solfeo; sin embargo hay cierta duda sobre la veracidad de esa información. De poder comprobarse, implicaría un importante adelanto, ya que se podía afirmar que para la fecha había en Caracas una tercera escuela de música, ya que se contarían las del Seminario y la de los Maestros de Capilla. En 1725 se funda la Universidad, cuya clase de música estaba regentada por el venerable Don Francisco Pérez Camacho, mencionado anteriormente.
En 1739 aparece en la historia musical de Caracas, como organista de la Catedral a la edad de 18 años Don Ambrosio Carreño, primero de los numerosos Carreños músicos de Caracas, dinastía de artistas que culminaría siglo y medio después con Teresa Carreño (Calcaño, 1980).
Ambrosio Carreño nace en Caracas el 11 de diciembre de 1721. El 8 de septiembre de 1726 nace su hermano Adrián Alejandro Carreño, también músico de importancia en la historia musical caraqueña. Don Ambrosio fue músico toda su vida, tenía el carácter rebelde y excéntrico. Discípulo de de Jacobo de Miranda, superó pronto a su maestro, hasta el punto de haber podido enseñar más tarde composición musical a algunos alumnos (ob. cit.).
Debido al fallecimiento del Licenciado Don Ignacio Camacho, Ambrosio Carreño es nombrado Sochantre en 1748. El sucesor de Carreño en el órgano será Pedro José de Osío, músico y constructor de instrumentos con sólida formación, oriundo de Santa Marta, donde nació el 19 de octubre de 1728. Osío era, además de organista y clavecinista, constructor y restaurador de órganos y claves. En 1750 es nombrado Ambrosio Carreño como Maestro de Capilla y como sochantre queda su hermano Alejandro. La gestión de Carreño como Maestro de Capilla duró casi 28 años y fue una de las más polémicas, dado su carácter impulsivo y conflictivo (Barreto, 2007).
El carácter díscolo de Carreño propició una fuga de ejecutantes. También sus frecuentes inasistencias y los enfrentamientos con sus superiores en muchas oportunidades hicieron pensar a la iglesia en la posibilidad de sustituirlo o al menos trasladarlo a otra parroquia.
A principios de marzo de 1774 asume Juan Gabriel Liendo el cargo de Maestro de Capilla y nombran a Bartolomé Bello, padre de Don Andrés y a la vez discípulo de Ambrosio Carreño, para sustituirlo como cantante. Inmediatamente Liendo adquiere nuevos instrumentos para la Tribuna, crea un fondo para contratar músicos a destajo cuando la solemnidad de la fiesta así lo ameritara y solicita la compra de unas partituras que se le han ofrecido para ser ejecutadas en la catedral.
Durante el período de Liendo empiezan a constar en acta los títulos y en algunos casos los autores de las composiciones adquiridas para la catedral. Así, sabemos que se recibieron unas Vísperas para la Virgen compuestas por José Antonio Caro. En abril de 1783 el Mayordomo de la catedral recibe dos Lamentaciones para el Viernes Santo y un Gradual y Ofertorio para el Jueves Santo, obras compuestas por Bartolomé Bello.
Sobre Bartolomé Bello, Barreto (2007) refiere que nació en Caracas el 24 de agosto de 1758 y debe su formación musical a Ambrosio Carreño. En 1780 recibe el título de bachiller en Leyes conferido por la Universidad de Caracas y cinco años más tarde recibe el de abogado en Santo Domingo. En 1790 se traslada a la ciudad de Cumaná donde escribe la Misa del fiscal, obra que resultó muy popular y fue ejecutada con frecuencia, aún en la segunda mitad del siglo XIX. Falleció en Cumaná en julio de 1804.
Don Bartolomé fue músico de la Tribuna, hasta 1787, cuando renuncia. En el año de 1789 renunció la maestría de capilla Don Juan Gabriel Liendo, y por no haber ningún aspirante al cargo, se nombró interinamente al Padre Fray Nicolás Mendes, siempre con la obligación de emseñar música a algunos niños (Calcaño, 1980). A los pocos meses de nombrado el Padre Mendes, se designó Maestro de Capilla en propiedad al Padre Don Alejandro Carreño. Este, deseoso de mejorar la música de la Metropolitana, propuso comprar un extenso repertorio en España.
El padre Alejandro Carreño ocupó el cargo hasta su muerte en 1791, entrando más tarde en su lugar el célebre Don Cayetano Carreño, quien fue Maestro de Capilla durante muchos años, hasta su fallecimiento. Como Don Cayetano es uno de los ilustres concurrentes a la Escuela de Chacao, su ingreso en la Tribuna de Catedral marca el fin de la etapa que caracterizó a la historia musical hasta ese entonces.

Referencias

Barreto, I. (2007) Cine y Música. En A. Ulloa (Coord.), Biblioteca escolar La Cadena Tricolor (pp. 122-125) Lima: Planeta SAIC.

Calcaño, J.A. (1980) La Ciudad y su Música (2a. ed.), Caracas: Fundarte.

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viernes, noviembre 02, 2007

La Música en Venezuela durante el siglo XVII

En 1657 se registra un dato relevante en cuanto a la creciente importancia que va ganando la música en la nueva sede: el padre Miguel Ximénes de Ávila (en algunos documentos le llaman Aguilar) es contratado como cantor por cien pesos anuales, seis sacerdotes son capellanes cantantes, Blas de León es el organista y se incluye a un bajonista como parte de los músicos de la catedral (Barreto, 2007).
El bajón ha jugado un papel importante en la historia musical de la Iglesia en Caracas. En las descripciones de Calcaño (1980) se dice que este instrumento es un antepasado del moderno fagote, presentaba una forma muy similar y su embocadura también era de caña. Se le empleaba muy especialmente en dar la nota para que comenzaran a cantar los capellanes del coro y en apoyarles en el canto; de aquí su importancia fundamental, que justifica la aparición del instrumento en aquellos tiempos de la historia de la Catedral de Caracas.
Retomando los acontecimientos, en el año 1658, por fallecimiento de Blas de León, fue nombrado organista José de león, a la vez que aumentaron el sueldo al Padre Miguel. Dos meses después se nombra a José Fernández Montesdeoca tenor y tiple. Todo esto indica claramente que se comprendía bien por entonces la importancia y la necesidad de la música en el templo (Calcaño, 1980).
En las anotaciones de Calcaño (ob.cit) se menciona que para 1669 había en Caracas un “clave” grande (clavecín) propiedad del capitán Don Francisco Mijares de Solórzano, el cual lo tenía en su casa, lo que hace suponer el auge de la música profana; sin embargo el instrumento le es cedido en préstamo al padre Fray Felipe Salgado, del Convento de San Francisco.
La presencia de este clave grande en una casa caraqueña implica muchas cosas más: personas que sepan tocarlo, piezas traídas de Europa, y un grupo de oyentes. Todo eso existía ya en la Caracas de mediados del siglo XVII.
En 1671 se crea el cargo de Maestro de Capilla. Es así como llega el sacerdote Gonzalo Cordero a enseñar la correcta interpretación del canto llano y de la polifonía vocal a los cantantes del capítulo, a los niños del coro y a otros oficiantes de la catedral, y se convierte en el primer Maestro de Capilla en suelo venezolano (Barreto, 2007).
En todo tiempo nuestra Iglesia se preocupó de la manera más desinteresada y laudable, de la enseñanza de la música, y de repetidas veces, en la designación de los maestros de capilla posteriores, se consignaba esta obligación de enseñar música, la cual al correr del tiempo se hizo extensiva a los monacillos, ayudantes y a cualquier persona que quisiera aprender. De esta manera se daba acceso a la enseñanza musical a cualquier caraqueño interesado, tuviera o no relaciones con la capilla musical de la Metropolitana (Calcaño, 1980).
Para 1682 era bajonista de la catedral un tal Diego Bastardo, reemplazado por Francisco Pérez Camacho, primer venezolano de ascendencia criolla que obtendrá gran fama a lo largo de una vida de dedicación y constancia en el campo de la música. Nació en 1659 cerca del valle de El Tocuyo. Tan evidentes resultaron sus condiciones musicales que acabó irremediablemente formando parte de la Tribuna catedralicia. En 1682 obtiene el cargo de bajonista. Su vocación y dedicación lo llevan a estudiar filosofía y artes en el Seminario. El 21 de abril de 1687, Pérez Camacho se convierte en Maestro de Capilla. Lo que más se destaca de su nombramiento es una cláusula mediante la cual se le hace responsable de enseñar canto gregoriano, música figurada y órgano, a todo aquel que lo quisiera sin importar si pertenecía o no a la iglesia, si era blanco o indio, si tenia abolengo o no (Barreto, 2007).
Calcaño (1980) considera que con Francisco Pérez Camacho se llega a una figura que descuella entre los músicos hasta ahora mencionados. En efecto, los nombres de organistas, cantantes, bajonistas o maestros de capilla que se han citado, aparecen fugazmente entre los viejos documentos, sin que se encuentren noticias posteriores de ellos. En cambio, Pérez Camacho es un personaje con algo de historia, que fue músico y docente musical toda su vida y ocupó cargos de significación.
Al concluir el siglo XVII surge esta figura de Don Francisco Pérez Camacho, para coronar la obra realizada en esos cien años. Las últimas décadas de ese siglo dieron mucho qué hacer a los caraqueños, quienes tuvieron que hacer frente a graves problemas; esto, sin embargo, no llegó a paralizar las actividades musicales, pues la ciudad, con más consistencia que antes, tenía intereses y actuaciones más diversos. (ob. cit.).

Referencias

Barreto, I. (2007) Cine y Música. En A. Ulloa (Coord.), Biblioteca escolar La Cadena Tricolor (pp. 122-125) Lima: Planeta SAIC.

Calcaño, J.A. (1980) La Ciudad y su Música (2a. ed.), Caracas: Fundarte.


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jueves, noviembre 01, 2007

La Música en Venezuela Colonial del Siglo XVI. Región de Cubagua y Coro

El primer dato histórico que se ha encontrado sobre la actividad musical en la Venezuela hispánica coincide con la llegada de la vihuela a estas tierras, hecho acontecido en 1529. Ese año llegaron a Nueva Cádiz de Cubagua, la primera ciudad del país, 15 vihuelas con el precio de 1 peso y 3 reales cada una (Mujica, s.f.). Estos instrumentos fueron traídos desde la ciudad de Sevilla, España, al nuevo continente por los comerciantes italianos Sciion Pechi, Juan Antonio Piccolomino y Luis Lampignan.
En los años y décadas siguientes sin lugar a dudas arribaron a nuestras costas más instrumentos musicales. La vihuela, así como otros instrumentos de cuerdas, se fue arraigando poco a poco, y en la medida en que se forjaba la identidad social, étnica y cultural del pueblo venezolano; el instrumento se transformaba adaptándose a los nuevos géneros y estilos musicales (ob. cit.) Este primer envío de vihuelas evidenciaba una intensa actividad tanto en la composición como en la ejecución musical (Barreto, 2007)
La historia de la música, casi sin excepción, nos deja ver que ésta comienza, en todos los pueblos, en el templo, llenando una función religiosa o mágica. Pasa después, con el correr del tiempo, a los palacios o salones de los nobles, y por último, ya en plena madurez, pasa al teatro o a la sala de conciertos. Estos tres pasos, sujetos a los cambios que impongan los medios y las circunstancias, están presentes en la historia de todas las culturas (Calcaño, 1980).
Por lo anteriormente expuesto, se puede señalar que lo mismo haya sucedido en Venezuela y que las primeras noticias musicales tengan estrecha relación con la actividad religiosa.
El 26 de julio de 1527 se funda Santa Ana de Coro y el 21 de junio de 1531 se crea la Diócesis de Venezuela, primera en América del Sur, con sede en esta ciudad. Su primer chantre (cargo eclesiástico que designaba a la persona a cuyo cargo estaba antiguamente el gobierno del canto en el coro en las catedrales) fue Juan Rodríguez de Robledo (1504-1570). En Coro la compra del primer órgano se aprueba en 1635, cuando ya todo indicaba que la diócesis se trasladaría a Caracas, tal como ocurrió el 20 de junio de 1637 (Barreto, 2007).
En el siglo XVI, como en el anterior, se efectuaba una gran revolución en la fabricación de órganos, pues desapareció por entonces el viejo órgano medioeval que en España se fabricaba desde el siglo V. En la Iglesia Mayor de Caracas había un órgano traído de España o de Santo Domingo, para el año de 1591 (Calcaño, 1980).
Melchor Quinttela tocaba el órgano de la Iglesia Mayor de Caracas, y pidió al Cabildo que le fijara un salario como organista. Claro está que además del órgano había música en la ciudad; música de esa que florece silvestre y libre cada vez que se le antoja, puesto que el día del Corpus de 1595, hubo además de comedias, danzas públicas, “según costumbre”; música que era de otro tipo distinto a la religiosa, la cual comenzó con el órgano de Quinttela (ob.cit.).

Referencias

Barreto, I. (2007) Cine y Música. En A. Ulloa (Coord.), Biblioteca escolar La Cadena Tricolor (pp. 122-125) Lima: Planeta SAIC.

Calcaño, J.A. (1980) La Ciudad y su Música (2a. ed.), Caracas: Fundarte.

Mujica, E. (s.f.). La Guitarra en Venezuela. Disponible en http://es.geocities.com/laguitarraenvenezuela/historia.html

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