lunes, noviembre 05, 2007

Legado de la Escuela de Chacao. Principales Representantes

Fue en la segunda mitad del siglo XVIII cuando surgió la escuela de música del Padre Sojo (Calcaño, 1980).
La llamada Escuela de Chacao hay que entenderla como la conjunción de personalidades en un espacio propiciador para el aprendizaje, la ejecución y la creación siguiendo premisas estilísticas comunes. Se conoce que Juan Manuel Olivares y José Antonio Caro eran músicos profesionales cuando en las haciendas pertenecientes al Padre Sojo, Bartolomé Blandín y José Mohedano se iniciaron en la actividad que tanto escandalizó al obispo Martí. (Barreto, 2007).
Existen serias dudas de que este evento se produjera en Chacao; quizás las tertulias denunciadas por Martí fueron protagonizadas por blancos criollos de la misma condición social del Padre Sojo (ob. cit.).
El presbítero Pedro Ramón Palacios Sojo y Gil de Arratia, mejor conocido como el Padre Sojo, nace en la “Hacienda Sojo” propiedad de su familia, cerca de Guatire, el 17 de enero de 1739. Pertenecía a una de las más distinguidas familias de Caracas, la que tenía cuantiosos bienes de fortuna y una bien cimentada tradición de aficiones culturales, en especial de la música. Tuvo un hermano, llamado Feliciano como su padre, y ese Feliciano fue el abuelo materno del Libertador (Calcaño, 1980).
Se presume que la formación musical del Padre Sojo debió ser sólida y de alto nivel, ya que una de sus tareas era la de servir como asesor a la Tribuna Catedralicia en asuntos de música. Fue ordenado sacerdote el 22 de diciembre de 1762.
A partir de 1763 se dedicó a fundar en Caracas la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri, distinguida en Italia por la inclinación musical de sus congregantes y cierta liberalidad en sus basamentos. Tal hecho se concreta en 1771.
En 1779, el obispo Mariano Martí envía al rey una queja en que, sin nombrarlo directamente, acusa de ciertas ligerezas al Padre Sojo, a quien había designado como prefecto de música y fábrica una vez levantado el Oratorio en la parroquia de San Pablo (Barreto, 2007).
Según menciona Calcaño (1980), se ha dicho que cuando el Padre Sojo se encontraba en Europa haciendo las gestiones para la fundación de la Orden, ya pensaba en fundar una escuela de música en Caracas, y que trajo consigo libros y partituras. Al parecer, la organización más o menos formal de la enseñanza de la música no vino a realizarla el Padre Sojo sino en 1783 ó 1784. Había entonces varios compositores distinguidos en la capital y entre los disponibles escogió a Juan Manuel Olivares y lo puso al frente de la “academia”.
La mayor parte de sus rentas las dedicó a esta obra, la cual tomó muy a pecho. Sus fructíferos esfuerzos se prolongaron por más de quince años y en ese tiempo reunió en torno suyo a todos los que podían significar algo en el circulo musical caraqueño. Su labor, por lo tanto, fue a la vez integradora y formativa; si no fue el fundador de la música en Caracas, como lo han dicho, fue su mayor propulsor, y al aglutinar aquellos elementos dispersos, y al sistematizar la enseñanza, haciéndola accesible a los jóvenes, realizó la obra más grande del mundo musical en toda la América de entonces.
Más de treinta compositores y más de ciento cincuenta ejecutantes forman parte del balance final de sus actividades. Por esto ocupa el Padre Palacios y Sojo en la historia musical venezolana el alto sitio de un verdadero patriarca del arte. Fallece el Padre Sojo en Caracas en el año de 1799.
Juan Manuel Olivares, hijo de pardos libres, nace en Caracas el 12 de abril de 1760. Tuvo un hermano, Juan bautista, que también se dedicó a la música llegando a ser organista de la iglesia de Chacao. Ya en 1785 se desempeñaba como músico y tenía a Lino Gallardo como aprendiz. De las 32 obras suministradas por él a la catedral de Caracas en 1791 sólo se conservan dos: Lamentación para el Viernes santo, a una voz y orquesta, y el Stabat Mater a tres voces y orquesta. A él se le atribuyen varias composiciones donde se evidencia un sólido conocimiento sobre instrumentación y técnicas de composición, así como un estilo rico en modulaciones armónicas.
Otro músico pardo contemporáneo de Olivares era José Antonio Caro, nacido en Caracas el 14 de noviembre de 1758. Siempre se ha identificado su nombre con la combinación de dos apellidos: Caro de Bohesi. Cabe la posibilidad de que Bohesi o Boesi haya sido un seudónimo utilizado por alguno de los compositores venezolanos de finales del siglo XVIII o bien se trate de un compositor europeo a quien le encomendara el padre Sojo varias piezas para la congregación.
A José Antonio Caro se le adjudica la autoría, entre otras, de un Tantum ergo; la Misa tria para uso del Oratorio de San Felipe Neri; la Misa de Difuntos fechada en 1779, probablemente la obra más antigua que se conserva aún de la música venezolana.
José Francisco Velásquez, llamado “El Viejo” para diferenciarlo de su hijo homónimo, es otro de los músicos pardos que protagonizaron nuestra historia musical a finales del siglo XVIII. Se le atribuyen quince obras entre las que se destacan un Magnificat, un Mater Staba, tres misas, tres lamentaciones, un Villancico para Nochebuena y un Tono para San Felipe Neri.
Cayetano Carreño constituyó con José Ángel Lamas y Juan Francisco Meserón, alrededor de Alejandro Carreño, un círculo diferente al que existía en torno a la figura del Padre Sojo. Cayetano era, según la opinión de diversos historiadores, hijo natural de Alejandro Carreño, al igual que su hermano Simón Rodríguez. Nació el 17 de agosto de 1774 y ya a los 15 años de edad ingresa a la catedral como niño cantor. En 1792 gana el concurso de oposición para maestro de la cátedra de canto llano de la Universidad de Caracas y permanece un año desempeñando el titulo. En 1796 recibe el cargo de Maestro de Capilla, el cual ejerce hasta su muerte el 3 de marzo de 1836.
José Ángel Lamas, nacido el 2 de agosto de 1775, siempre estuvo al lado de Carreño, desde su incorporación a la Tribuna Catedralicia. Fue Alejandro Carreño el encargado de instruir en la música al joven Lamas, quien ya en 1791 ejercía el cargo de tiple en la tribuna hasta que en 1796 es nombrado bajonista. En 1801 escribe su obra más famosa, el Popule Meus, dedicada a la catedral. Su vida estuvo signada por la pobreza y las penurias, hasta su muerte en Caracas el 10 de diciembre de 1810.
Juan Meserón fue uno de los discípulos de Juan Manuel Olivares, en la Escuela de Chacao. Llegó a dominar varios instrumentos musicales, pero se especializó en la flauta y llegó a ser el mejor flautista de su época. También fue compositor, en especial de música religiosa, e hizo algunas modificaciones a la orquesta colonial para adaptarla a sus composiciones. Se establece en Petare cerca de 1820 y allí desempeña su labor pedagógica musical. En 1824 preparó y publicó, en la imprenta de Tomás Antero, el primer libro de texto de enseñanza musical en Venezuela, titulado “Explicación y conocimiento de los principios generales de la música”.
González (2007) hace una clasificación de los principales representantes de la Escuela de Chacao de la siguiente manera:

Escuela de Chacao: primera generación
Compositores de este período:
• Juan Manuel Olivares. (Caracas, 1760 - 1797)
• Francisco Velásquez, el viejo (Caracas, 1755 - 1805)
• José Antonio Caro. (Caracas, 1758 - 1783)
• Pedro Nolasco Colón. (Valencia, 1770 - Caracas, 1813)

Escuela de Chacao: segunda generación
Compositores de este período
• José Ángel Lamas (Caracas, 1775 - 1814)
• Cayetano Carreño ( Caracas, 1774 - 1836)
• José Lino Gallardo Ocumare del Tuy, 1773 - Caracas, 1837)
• Juan José Landaeta (Caracas, 1780 - 1812)
• José Francisco Velásquez, el joven (Caracas, 1781 - 1822)

Escuela de Chacao: continuadores
Compositores de este período
• Juan Francisco Meserón (Caracas, 1779 - 1845)
• José María Gómez Cardiel (Cumaná, 1797 - Trinidad, 1872)
• Atanasio Bello Montero.(Caracas, 1800 - 1876)
• José María Osorio (Caracas, 1803 - Mérida, 1852)
• José María Montero (Caracas, 1782 - 1869)
• José Lorenzo Montero (¿?-1857)

Referencias

Barreto, I. (2007) Cine y Música. En A. Ulloa (Coord.), Biblioteca escolar La Cadena Tricolor (pp. 122-125) Lima: Planeta SAIC.

Calcaño, J.A. (1980) La Ciudad y su Música (2a. ed.), Caracas: Fundarte.

González, J. R. (2007). Historia de la Música en Venezuela. Disponible en http://histmusica.blogspot.com/

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1 comentario:

Eurídice Wagner dijo...

Efectivamente coincido en la información que manejas, excepto en eso de que a Lamas lo formó Alejandro Carreño, de eso no tenía información. También tengo que agregar que Cayetano Carreño es el abuelo paterno de la pianista Teresa Carreño y padre del autor del manual de las buenas costumbres conocido como "el manual de Carreño". Es triste ver que hay tanto desconocimiento sobre la Escuela de Chacao, donde se inició formalmente la enseñanza de la música en Venezuela; hay incluso quienes afirman que la Escuela de Chacao es una fábula.