lunes, noviembre 12, 2007

Bolívar fue un experto en el baile del vals vapor

El musicólogo, compositor y docente en conservatorio y universidades, en pre y postgrado, José Peñín, acepto conversar con German Alirio Luna Chacón, de la revista Sala de Espera, sobre diversos temas relacionados con la historia de la música venezolana. El maestro Peñin, como le llaman sus amigos es un profesor e investigador de dilatada trayectoria en nuestro país, nacido en España y formado en Argentina; llegó a Venezuela en la década de los 70 y se quedo a trabajar e hizo de nuestro país su patria de adopción. Ha compuesto obras para orquesta y coro, música de cámara, para órgano y tiene un arreglo para organo de “Niño lindo”, canción tradicional venezolana.
También es bueno destacar que el maestro Peñín junto al Prof. Walter Guido fueron los directores de la Enciclopedia de La Música en Venezuela, obra de un extraordinario valor documental e indispensable en la biblioteca de los amantes de la música.

—¿Cuál es el hecho que marca el inicio de la historial musical de Venezuela?
—El primer dato histórico musical que tenemos relacionado con los territorios que luego corresponderían a lo que hoy conocemos como Venezuela, es el envío desde la ciudad de Sevilla, España, de quince vihuelas para la isla de Cubagua por parte de los comerciantes italianos residenciados en aquella población andaluza, Scipion Pechi, Juan Antonio Piccolomino y Luis Lapignan el año 1529. La vihuela fue un término genérico para designar un instrumento de cuerda punteada de cuatro o seis órdenes (cuerdas) muy común en la España renacentista, conocido también como guitarrilla. Aunque el término vihuela haya sido utilizado en forma genérica, así como el de guitarrilla, lo cierto es que en la Península existió un instrumento de cuatro órdenes y que en la tradición musical venezolana quedó hasta nuestros días un instrumento de cuerda punteado, con caja, mango, trastes y de ejecución punteado que se conoció como guitarrilla, discante, cedro y en la historia contemporánea como cuatro. El cuatro actual venezolano mantiene la misma afinación que la antigua vihuela de cuatro órdenes.

—¿A quien se le considera el primer músico de Caracas y en que época vivió, era autodidacta o estudio en el exterior?
—El primer músico caraqueño nombrado fue Melchor Quintella, organista de la iglesia mayor de Caracas (todavía no era catedral), que solicita al Cabildo que le paguen de acuerdo a un convenio que el Padre Bartolomé de la Canal había hecho el año anterior con el municipio. Las autoridades municipales resuelven el 31 de julio de 1592, que siga tocando que se le pagará. No sabemos de dónde llegó este personaje, ni tampoco el órgano.

—¿Cuáles son los principales aportes al repertorio musical de los compositores pertenecientes al periodo colonial?
—En las últimas décadas del s. XVIII en el valle de los Caracas se da un fenómeno musical extraordinario que se ha conocido como compositores de la “Escuela de Chacao”. De ellos (Juan Manuel Olivares, José Antonio Caro de Boessi, los Velásquez, Pedro Nolasco Colón, José Angel Lamas, Cayetano Carreño entre otros) nos han llegado una serie de obras de altísima factura para coro y orquesta dedicadas para el culto católico. La partitura más antigua que conocemos hoy es una misa atribuida a Caro de Boessi del año 1779. Sin embargo, tenemos referencia de la existencia de otros músicos en siglos anteriores de la talla del músico tocuyano Francisco Pérez Camacho, pero lamentablemente no conocemos hoy sus composiciones. La mayoría de las informaciones que hoy conocemos del período colonial están relacionadas con el culto católico.

— “Popule Meus” de José Ángel Lamas, es la obra más representativa de la época colonial en nuestro país, o existe otra obra de mayor importancia?
—Ha sido la obra más popular. Desde el punto de vista técnico, tenemos un fenómeno muy particular, y es que los músicos de este grupo de la “Escuela de Chacao”, se les conoce bajo esa denominación en nuestra historia musical, precisamente, porque tienen un mismo estilo de composición, a tal punto que es muy difícil diferenciar una obra de Juan Manuel Olivares de otra de José Ángel Lamas o Cayetano Carreño, por ejemplo.

—Tiene alguna información sobre la interpretación del” Popule Meus”, el Viernes Santo de todos los años en el Vaticano.
—Alrededor de José Ángel Lamas y de su popular obra el Popule meus se tejieron una serie de leyendas, entre ellas ésta de que se ejecutaba en el Vaticano todos los Viernes Santo. En los archivos del Vaticano no figura esta obra, ni tenemos documentación que avale esa leyenda.


—La Escuela del Padre Sojo en Chacao merece un comentario especial suyo, porque sabemos que ha investigado y escrito sobre este tema, ¿Qué nos puede señalar?
—En este momento estoy terminando un trabajo extenso precisamente sobre este período de la historia musical del país concentrado entre 1770 en que Don Pedro Ramón Palacios y Sojo Gil Arratia, conocido simplemente como el Padre Sojo, tio abuelo del Libertador funda en Caracas la Congregación de los Neristas y la muerte de Juan Francisco Meserón el año 1842 considerado el último músico de esta generación. Es sin duda el periodo más interesante de nuestra historia musical, donde además acontecieron hechos del tamaño de la Conspiración de Gual y España, la hambruna en Caracas del año 1801, los intentos emancipadores de Francisco de Miranda el año 1806 y por supuesto, todo el proceso de la Independencia. En todos estos hechos participan los músicos de esta generación y a pesar de tanta inestabilidad, ellos siguieron produciendo un repertorio de altísima talla y una actividad intensa musical con las cofradías de la época o con la actividad musical en Chacao “haciendo conciertos día y noche” según la expresión del obispo Martí con los personajes de excepción como Bartolomé Blandín, el Padre José Antonio Mohedano y el Padre Sojo en sus haciendas de café.

—Pasemos a otra etapa en nuestra historia, ¿fue el Generalísimo Francisco de Miranda, interprete de algún instrumento?
—Miranda es un personaje particular en nuestra historia, de un nivel intelectual de excepción. Dentro de sus cualidades está precisamente su afición por la música. Ejecutaba y coleccionaba flautas.

—Existe otro personaje de nuestra historia al cual ud. ha dedicado bastantes horas de estudio, como lo es el General José Antonio Páez, seguramente muchos de nuestros lectores, no saben que Páez, fue compositor y hasta cantante de opera, hablemos por favor de ese personaje y su acercamiento a la música…

—La música acompañó a José Antonio Páez durante toda su vida. Hay muchas informaciones de su predilección por este arte. Durante la guerra fue conocida su participación en el canto y el baile (particularmente organizando fandangos hoy conocidos como joropos) junto con su Guardia de Honor. De presidente, es uno de los fundadores de la Sociedad Filarmónica de 1831, en los muchos conciertos que se hacían en su residencia en compañía de su amante Barbarita Nieves, hasta inclusive llegó a interpretar con su voz de barítono algunos papeles de ópera y durante su destierro en Buenos Aires compone unos cinco títulos que hoy se conservan en el Museo Histórico de aquella ciudad dedicados a los niños Carranza, sus vecinos.

— ¿Es verdad qué a nuestro Libertador Simón Bolívar, le gustaba el baile y qué tipo de música prefería?
—Si. Fue un experto en bailar el vals vapor, música muy de moda para ese momento. Precisamente los ejércitos bolivarianos fueron los grandes difusores de este genero por la cordillera andina bajo la denominación de pasillo, o pasito, por la morisqueta o pasito corto que hacían los bailarines sobre el segundo tiempo del compás.

—¿Qué otro personaje de nuestra historia recuerda que se haya acercado a la música?
—Carlos Soublette o Eleazar López Contreras.

—¿Cuál es el compositor y la obra más representativa del repertorio venezolano?
—Hay una serie de obras como la Cantata Criolla de Antonio Estévez, la Margariteña de Inocente Carreño, Jehová Reina de Ángel Sauce, el Tirano Aguirre de Evencio Castellanos, Giros Negroides de Antonio Lauro, de gran importancia nacional, pero que no me atrevería a poner en un orden de prioridades.

—Es Venezuela actualmente un país musical, que puede compararse con los países del primer mundo en esta materia?
—Desde hace un par de décadas, la actividad orquestal, coral o de grupos de la más variada estructura, han inundado el país, no solamente en cantidad sino también en calidad. Sin duda, creo que no hay otro país en el área que tenga una actividad así. Por otra parte, creo también que esta es una característica de la sociedad venezolana de todo los tiempos. No hay más que leer, por ejemplo, los viajeros del siglo XIX que escriben sobre Venezuela y se verá cómo destacan la afición y las condiciones particulares del venezolano por la música.

—¿Cuál es la situación de la investigación referida a la música en nuestro país y cómo están los estudios a nivel universitario de esa especialidad?
—También en esta área hemos mejorado mucho. Prueba de ello es que en el mes de mayo pasado, por ejemplo, organizamos el Congreso Venezolano de Musicología 2007 entre la Sociedad Venezolana de Musicología, la Escuela de Artes, el Cediam y el Postgrado de Música Latinoamericana de la Universidad Central de Venezuela y fue tal la respuesta, que tuvimos que extender la programación por un día más y reducir a la mitad la participación de los ponentes .Estan produciendo desde hace algún tiempo ya, tesis de grado de excelente calidad en la UCV, en la Cecilio Acosta de Maracaibo, así como trabajos musicológicos de investigadores particulares.

—Hace falta en Venezuela una Ley de Mecenazgo, como existe en otros países, donde hay mayor apoyo para las artes y la cultura en general?
—Bueno, creo que sí. Aunque no creo que este sea el momento para llevar adelante esta iniciativa. La acción cultural del gobierno no está definida para donde irá, aunque los indicios no lucen halagadores.

—Prof. Peñin, por favor, su reflexión final para los lectores de la Revista Sala de Espera, a quienes les interesa el tema musical…
—Simplemente que sigan disfrutando de esta actividad y que inclusive, si no lo han hecho, participen personalmente en alguna actividad musical que les interese. Hay muchas posibilidades para ponerse a ejecutar el instrumento de su preferencia independientemente de la edad y llenar un sueño que de pronto quisieron hacer en la vida. En Hemisferio Musical, por ejemplo, llevamos ya 25 años brindando esta posibilidad a niños, jóvenes y adultos. Y es que no hay mejor música que la que uno hace.

Tomado de: Sala de Espera

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