jueves, octubre 04, 2007

El contraste en la música: Oportunidad de aprendizaje y desarrollo del pensamiento

Cualquier aprendizaje, y principalmente el musical, para que sea efectivo, ha de orientarse al contraste (Alsina y Sesé, 1994). La dualidad es el principio de la música, y al escuchar una canción podemos identificar cambios y fluctuaciones entre rápido/lento, agudo/grave, largo/corto, melódico/armónico, horizontal/vertical, tema A/tema B, etc. Y también vale la pena destacar que vamos a evidenciar, entre un extremo y otro, infinidad de matices; pero a pesar de que existan, en el momento de enseñar o aprender no conviene buscarlos hasta que los extremos estén suficientemente interiorizados.
Aprender a escuchar música, a valorarla, apreciarla, percibirla o como quieras llamarlo, se aprende ¡escuchando!. Estamos acostumbrados a oir música y no deternernos en los detalles, salvo la letra o parte de ella que nos guste, el ritmo pegajoso o sublime, o "algo que no se qué es" que nos atrae y nos mueve a escuchar una misma canción una y otra vez. Para enseñar a escuchar música, como dije anteriormente, hay que primero hablar de los contrastes y aprender a identificarlos en el transcurso de una canción e incluso el contraste entre una canción y otra. Es recomendable que al principio los cambios sean muy evidentes, como cuando una canción comienza lenta y luego pasa a muy rápida, cuando el cantante o un instrumento comienzan grave y pasan a agudo, sonidos largos y cortos, modulaciones de tono, etc.
Para ello, al escuchar la canción (que el docente debe conocer y preparar con antelación) se le debe explicar al que escucha el contraste que debe identificar y avisarle uno o varios compases antes de que se haga el cambio. Inmediatamente al manifestarse el contraste se le debe indicar que efectivamente lo hay, y repetir varias veces el ejercicio. Y así, poco a poco, vamos aprendiendo a identificar los contrastes en la música.
La comparación y el análisis, procesos cognoscitivos básicos en la música, tienen la función de evidenciar estos contrastes, y habrán de practicarse en cualquier descubrimiento que se quiera realizar. Como músicos debemos estar conscientes de que los mismos parámetros aplicados a obras diferentes pueden estar muy presentes en una pieza concreta, pero pueden esconderse en otra obra.
Así, lo más importante es escuchar y analizar una misma composición unas cuantas veces sea necesario teniendo en cuenta que lo más importante no es la obra concreta, sino los conocimientos (conceptos, procedimientos, etc) que se están adquiriendo y que podrían aplicar a cualquier obra musical(Alsina y Sesé, 1994).
Pensar es una habilidad que puede y debe desarrollarse desde temprana edad, y los contrastes en la música es una excelente herramienta para ello. Apoyados en la música, podemos diseñar y aplicar procedimientos dirigidos a ampliar y estimular el uso de la mente, desarrollar estructuras que faciliten el procesamiento de la información y propiciar la práctica consciente y controlada de los procesos que favorezcan el pensamiento crítico. En tal sentido, los procesos básicos del pensamiento: observación, descripción, comparación, clasificación, análisis, síntesis y evaluación; son los pilares fundamentales sobre los cuales se apoyan la construcción y la organización del conocimiento y el razonamiento (Bautista, 2006). Veamos si realmente música nos puede ayudar en esto.
A través de la observación, la persona examina intencionalmente de acuerdo a con su interés, una obra musical para detectar sus atributos, cualidades, propiedades o características. Para observar se requiere agudizar, en este caso particular, el sentido de la audición, y prestar atención selectiva para analizar y organizar la información en la memoria. El producto de la observación es la formación de imágenes mentales de aquello que fue observado y que puede ser evocado en cualquier momento (ob.cit.).
La habilidad de observar es significativa para descubrir problemas y encontrar explicaciones. Cuando escuchamos una banda u orquesta en una presentación en vivo, gracias a la observación podríamos encontrar algunas fallas de los ejecutantes y hasta llegar a suponer qué sucedió.
El resultado de la observación se puede expresar en forma precisa y ordenada a través del lenguaje verbal o escrito. Este proceso cognitivo se conoce como descripción. Las actividades relacionadas con redacción de características de una obra musical estimulan este proceso. Por ejemplo, qué instrumentos puedes identificar en una obra musical, de qué trata la letra de una canción, qué ritmo es, qué te hace recordar o sentir, etc.
El proceso de comparación permite establecer relaciones de semejanza o diferencia (grados de contraste), bajo la base de algún criterio o variable, entre varias obras musicales o trozos de una misma obra, como hicimos mención anteriormente. A veces me he encontrado con personas las cuales no logran identificar en una canción una modulación en el tono, cuando se hace más rápida o más lenta, cuando un instrumento está sonando y cuando no, y a veces ni siquiera pueden identificar el sonido de una guitarra del de una trompeta. Pero tranquilo, escuchando y escuchando se aprende.
La clasificación es el proceso a través del cual se establecen relaciones entre elementos agrupados de un conjunto, para formar con ellos los subconjuntos, clases o conceptos, de acuerdo con las características esenciales que comparten (ob.cit.) Los elementos diferentes en la variable o criterio considerado, constituyen las distintas clases, mientras que las semejanzas se agrupan en la misma clase. Así podemos agrupar los sonidos según la familia de instrumentos, diferenciar una voz femenida de una masculina, el canto lírico del popular, la música bailable de la que no lo es, la música venezolana de la colombiana, etc. Todo es clasificable, si te das cuenta no puede quedar ningún elemento del conjunto sin clasificar, y eso representa un buen ejercicio para la creatividad y el aprendizaje.
El proceso de análisis, permite la comprensión de algo a través de la descomposición de sus partes de acuerdo a un criterio de interés del sujeto que analiza (Ríos citado por Bautista, 2006); mientras que el proceso de síntesis permite recomponer e integrar. Ambos procesos son complementarios e interactúan y se perfeccionan constantemente, por esta razón se les llama procesos integradores. Por ejemplo, mientras por la observación se descompone un hecho, por la descripción se sintetiza.
El docente de música en este caso puede favorecer el análisis señalando instrucciones donde se deban separar los sonidos por criterios, identificar y separar los elementos de la música, los instrumentos, etc. Para promover la síntesis es recomendable promover la construcción de nuevas ideas de los conocimientos previos, realizar anticipaciones, desarrollar esquemas sencillos, observar una obra musical y describir sus partes, etc (Bautista, 2006).
El proceso de evaluar permite a la persona que ha realizado todos los procesos antes mencionados, emitir un juicio de valor en forma clara y precisa. Este proceso se fundamenta la comparación contra un modelo ideal, por lo tanto se debe tener muy claro cuál es el referente para poder evaluar. Es importante que el niño que está en la fase de las operaciones concretas, por ejemplo, aprenda a comparar en relación con algo, es decir, tal cosa es mejor o peor en relación a.... Esta practica propicia (no garantiza) la elaboración de juicios de valor objetivos y favorece la tolerancia. Por supuesto, en los adultos también podemos propiciarlo, sólo que nos podemos encontrar con un poco menos de maleabilidad.
En pro de estimular el aprendizaje estratégico, quienes tenemos la responsabilidad de asumir la enseñanza musical en todos los ámbitos debemos comprometernos con el desarrollo consciente y deliberado de las habilidades de pensamiento de los aprendices (ya sean niños o adultos), proporcionándoles los mecanismos para poner en práctica los procesos cognitivos básicos descritos, permitiéndoles construir, comprender, aplicar, extender, delimitar y profundizar el conocimiento como alternativa para optimizar el aprendizaje y el desempeño del ser humano (ob.cit.).
Referencias:

Alsina, P. y Sesé, F. (1994): La Música y su Evolución. Madrid: Grao.

Bautista, M.I. (2006): La capacidad de pensamiento ¿es desarrollable?. Aldea Educativa.

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1 comentario:

Anónimo dijo...

ja k aburrido