martes, septiembre 18, 2007

Rasgos de la cultura musical occidental en las altas culturas: Cultura egipcia (Historia de la Música, V)

Como Mesopotamia, Egipto alcanzó un elevado grado de civilización en los albores de la historia (milenio cuarto a.C.). Para determinar los comienzos del arte musical hay que tener en cuenta una serie de diversos factores, tanto indígenas como extranjeros. Desde su orígen, los pueblos camitas del valle del Nilo fueron esencialmente agrícolas; consecuentemente muchos de sus instrumentos tuvieron características utilitarias. Por ejemplo, el empleo de dos palos para ser golpeados uno contra el otro (como los actuales claves de las orquestas caribeñas) se utilizaban para intentar alejar las plagas de las cosechas y formaban parte del acompañamiento de las danzas interpretadas a favor de la fertilidad de los campos, al mismo tiempo que con un rítmico compás pretendían aliviar las duras faenas de la vendimia y cuyas reminiscencias llegan hasta la actualidad (Crossley-Holland, 1972).
Es muy posible que durante el cuarto milenio, abierto como estaba a múltiples influencias, Egipto entrara en contacto con Mesopotamia a juzgar por los muchos instrumentos comunes a ambas civilizaciones que se han encontrado (ob.cit.).

Evolución Histórica.
En cuanto a la evolución histórica de la cultura musical egipcia, Crossley-Holland (1972) unifica los Reinos Antiguo y Medio en un principio, luego hace una síntesis sobre la influencia oriental en el Imperio Nuevo y por último, al referirse a la declinación de la civilización egipcia, describe la pérdida del carácter nacional y su legado a Grecia.

Reinos Antiguo y Medio (Comienzos del tercer milenio - mitad del segundo a.C.)
Los habitantes del valle del Nilo construyeron grandes templos, en los cuales se solían celebrar solemnes ceremonias religiosas. En esas ceremonias los sacerdotes entonaban himnos y cantos en honor a sus numerosas divinidades. Considerada como el más poderoso instrumento para llegar hasta las fuerzas del mundo invisible, la voz humana era objeto de un estudio y de una utilización especial, y en ese uso especial se basaba la pronunciación de los oficiantes. Se conservan los textos de muchas de esas ceremonias, pero como los cantos se transmitían oralmente desconocemos su escritura musical.
Lógicamente debemos pensar que la corte de los faraones egipcios estaba ligada a la tradición musical del templo, y que los músicos cortesanos ocupaban cargos privilegiados. Además de cantar y tañer instrumentos, los músicos masculinos también bailaban. Arpa, flauta y oboe fueron utilizados tanto en el ambiente cortesano como en el religioso, aunque en la música profana se combinaban con agrupaciones más complejas para acompañarse con la voz.
Es probable que esos conjuntos de instrumentos y voces sonasen al unísono, tratando cada uno de ellos la melodía según sus probabilidades.
A finales de esa época, y a consecuencia de las invasiones que, procedentes de Asia central ocuparon todo cercano oriente, llegaron a Egipto unas tribus nómadas (hicsos) que introdujeron nuevas formas musicales mediante nuevos instrumentos, entre los que hay que incluir diversas clases de tambores y crótalos. Cerca de 1890 a. C. tribus semitas nómadas (tal vez hebreas) introdujeron la lira en Egipto.

Influencia oriental en el Imperio Nuevo (siglos XVI – XI a. C.)
Hacia 1500 a. C., o en todo caso antes de cumplirse un siglo de las invasiones de las tribus nómadas, los ejércitos de los nuevos y belicosos faraones se internaron hacia el este y tomaron contacto con Mesopotamia. Lejos de influir en la cultura mesopotámica, la música egipcia quedó influida por ella. Los monarcas de Siria y otras tierras semitas, convertidos en tributarios de Egipto, enviaron a la metrópoli jóvenes bailarinas cuya inclusión en los harenes contribuyó al desarrollo y asimilación del nuevo estilo de música oriental, de carácter marcadamente profano. El laúd llega a Egipto por esta misma vía.
Tuvieron que pasar muchos años para que en los templos se aceptase la inclusión de ejecutantes femeninas y comenzaran a figurar en los ceremoniales religiosos del Imperio Nuevo, sin embargo donde más puede apreciarse la influencia oriental fue en los numerosos instrumentos orientales que llegaron a Egipto a lo largo de varios siglos. Entre ellos tuvo gran importancia el oboe doble, con dos cañas colocadas en ángulo; la caña de la derecha ejecutaba la melodía y la de la izquierda la acompañaba con una nota más grave, que sonaba ininterrumpidamente. La adopción de esta nota pedal, como fundamental de la escala usada, nos permite suponer la existencia de un sistema modal.

Pérdida del carácter nacional. Legado a Grecia.
En la época en que se impusieron los nubios (1090 – 664 a. C.) la mayor parte de los instrumentos que llegaron del exterior se adoptaron como propios; las culturas de los diversos países del cercano oriente comienzan a perder sus peculiares características nacionales, y Egipto empieza a tomar un carácter más cosmopolita. El proceso dura más de un milenio, desde el tiempo de los saítas (a partir de 664 a. C.) hasta la época en que Egipto es ocupado sucesivamente por los griegos (a partir de 332 a. C.) y los romanos (a partir de 30 a. C.).
Los platillos o címbalos llegaron a Egipto procedentes de Grecia. Sin embargo, y aunque pueda hablarse de influencias musicales mutuas, parece que las de Egipto predominaron en Grecia.
No existe obra alguna que trate acerca de la teoría musical egipcia, pero puede afirmarse, siguiendo a los escritores griegos, que utilizaban la teoría pitagórica. Se cree que Pitágoras, después de sus estudios en las escalas mesopotámicas, los continuó en los templos egipcios (siglo VI a. C.). Claudio Ptolomeo, que vivió entre 127 y 51 a. C., y al que siempre se ha considerado “griego”, fue un importante matemático y teórico de la música. En su época tuvo lugar el ocaso de la cultura genuinamente egipcia, cuando Egipto había asimilado ya gran parte de las influencias culturales sirias y griegas. No hay alguna duda de que los egipcios, al igual que los mesopotámicos, conocían los intervalos de octava, quinta y cuarta, pero no puede suponerse que conocieran o usasen la armonía tal como la entendemos en la actualidad.
Es posible que los egipcios afinaran sus arpas según una escala de cinco notas (del tipo de tercera mayor más semitono), si bien el simbolismo del número 7, así como las múltiples referencias pictóricas a temas musicales, presuponen la posibilidad de que también conocieran una escala de siete notas (Crossley-Holland, 1972).

Instrumentos musicales.
Siguiendo las investigaciones realizadas por Crossley-Holland (1972), uno de los instrumentos musicales más apreciados en el antiguo Egipto fue el arpa (ben, cf. Mesopotamia: ban) que una caja armónica baja era ya conocida en el siglo XXVI a.C. ,la época de las famosas pirámides de Gizeh. El arpa se sitúa muy próxima a su aparente antecesor: el arco para la caza o la guerra.
Entre los instrumentos de viento se utilizaban una flauta recta y un clarinete doble, que era de caña y consistía en dos tubos paralelos provistos de lengüeta, que sonaba al unísono.
Hacia el 1400 a.C. aparecen en Egipto las arpas angulares, de caja armónica alta. Tenía una altura de seis o más pies y constaba de diez o doce cuerdas tendidas a través de su marco, ricamente tallado.
En cuanto a instrumentos de percusión, se sabe que utilizaron crótalos y grandes panderos conocidos como ser (Crossley-Holland, 1972), También utilizaron castañuelas de madera o marfil, el sistro, tambores cilíndricos, rectangulares y en forma de tonel (Abraham, 1979).
El laúd mesopotámico también se naturalizó en Egipto, y como prueba de ellos aún se conservan ejemplares en el Museo Metropolitano de Nueva York y en el Museo de El Cairo. Muchos ejemplos aparecen en las pinturas. La caja de resonancia, de distintas formas, siempre es pequeña con una cavidad generalmente hecha de piel o pergamino; el cuello es muy largo y las dos cuerdas habituales eran tañidas con un plectro. En forma definitiva, los grandes laúdes parecen haber sido los instrumentos favoritos de los músicos profesionales varones, pero las jóvenes esclavas, a menudo desnudas, aparecen representadas tocando una variedad más pequeñas (Abraham, 1979). Aunque con formas algo toscas, el laúd ha perdurado en el noreste de África (el gun-bri sudanés) donde todavía se usa, y ispone de dos o tres cuerdas (Crossley-Holland, 1972),

Aportes a la cultura musical.
Normalmente se atribuye a Grecia la invención del llamado “órgano de agua” (hydraulis), pero una serie de indicios señalan al egipcio Ctesibio de Alejandría (246 – 221 a. C.) como su inventor. (Crossley-Holland, 1972),
Gran parte de la antigua cultura egipcia pasó a Grecia a través de Creta; de allí se puede presumir que el laúd haya llegado a Europa a través de esta vía. También la antigua cultura egipcia alcanzó a la iglesia copta (las campanillas usadas en la misa copta, por ejemplo), y posteriormente, al mezclarse con las civilizaciones árabe e islámica, originó nuevas formas. Distintos tipos de instrumentos del antiguo Egipto perduran aún en diversas regiones del norte de África. Es posible, además, que la música y la danza populares del valle del Nilo (especialmente las empleadas en determinadas festividades) conserven todavía algunos eslabones que las vinculen a las formas antiguas, los cuales constituirían interesantísimas reminiscencias de tales formas (ob.cit.)

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