lunes, mayo 14, 2007

El Cuerpo Humano: Expresión y Comprensión

Observar el cuerpo humano es siempre una oportunidad para el aprendizaje. El hombre, desde temprana edad, comienza a explorar su cuerpo tal vez de una manera inconsciente, pero luego se va despertando la curiosidad natural y se apropia de ella, para empezar a descubrirse a sí a través de su cuerpo. Aunque todos creamos que somos parecidos en lo que respecta a nuestro cuerpo, a la vez es posible que tengamos la idea de que seamos, cada uno, un cúmulo de misterios por descubrir.
El cuerpo humano es una complicada estructura que contiene más de doscientos huesos, un centenar de articulaciones y más de seiscientos cincuenta músculos actuando coordinadamente. Gracias a la acción de huesos y músculos, coordinados por el sistema nervioso, el cuerpo humano mantiene su postura, puede desplazarse y realizar múltiples acciones (Proyecto Salón Hogar, 2007). Es el cuerpo humano un complejo sistema perfectamente acoplado, que ha ido sufriendo transformaciones a través del tiempo hasta llegar a ser lo que hoy en día podemos observar al mirarnos en el espejo. Sabemos que somos el resultado de un proceso evolutivo, que nos ha dotado de una posición erguida al desplazarnos, brazos más cortos que las piernas, poca presencia o ausencia de vello, el dedo pulgar prensible y la capacidad de pensar, entre otras características propias del ser humano.
Precisamente esa capacidad de pensar nos hace tomar conciencia de nuestro propio cuerpo, lo cual permite adaptarnos al medio y al momento. Ese “tomar conciencia” es algo esencial para el desarrollo psicológico y físico normal; sin ello la persona no puede comprender que es un ser independiente, separado del mundo que lo rodea, según Di Sante Bracchieri (2001), a cuyos estudios me remito para ahondar sobre los conceptos y esquemas corporales en relación al espacio.
La Imagen Corporal, según Frostin y Maslow (1984) citados por Di Sante Bracchieri (ob.cit.) se define como la suma de todas las sensaciones y sentimientos que conciernen al cuerpo. La imagen corporal está bajo fuerte influencia de las características físicas de una persona, lo que ésta siente acerca de sí misma, su percepción de lo que otros sienten por o sobre él, sus estados de ánimo, humores y actitudes. En otras palabras, la imagen corporal guarda una estrecha relación con el autoestima, el concepto y la imagen de sí mismo; por lo tanto es componente de la personalidad del individuo.
Continuando con los conceptos de Di Sante Bracchieri (ob.cit.), el Esquema Corporal lo define como la adaptación automática de las partes esqueléticas, y a la tensión y relajación de los músculos necesarios para mantener una posición, para moverse sin caerse y para mover otros objetos con eficiencia. A medida que el niño aprende a mantener una posición a voluntad, tal como gatear, pararse, caminar, etc., va desarrollando su esquema corporal, lo que le permite mantener el equilibrio y no caerse mientras ejecuta movimientos. Progresivamente va apoderándose del dominio corporal, representado por la obediencia de su cuerpo a sus impulsos voluntarios, pudiendo valerse por sí mismo e irse adaptando su cuerpo a lugares y posiciones según su necesidad.
Otro de los conceptos corporales es la llamada Posición Corporal. La Secretaría de Educación Pública de México (2007) la define como la posición del cuerpo con respecto al espacio circundante y la fuerza constante de la gravedad que determina el mantenimiento coordinado por diversos músculos que movilizan las extremidades por mecanismos propioceptivos y de equilibrio. Esa relación cuerpo-espacio es a su vez un medio de expresión, de comunicación no-verbal, que puede expresar estados de ánimo, proporcionar datos sobre la salud física del individuo y hasta la disposición para aprender. Como se comentaba en un principio del presente artículo, es el resultado de las adaptaciones evolutivas sufridas por el hombre y le han dotado de determinada posición natural, una relación cuerpo-espacio ideal para su desarrollo físico integral.
En referencia a Lateralidad, Di Sante Bracchieri (2001) la define como la noción y/o conocimiento de los lados derecho e izquierdo del cuerpo, independientemente de la dominancia lateral de la persona. Es decir, que sin importar el dominio lateral de la persona (derecho, zurdo, ambidextro) ésta ha de tener una noción clara y diferenciada de lo que es su derecha y su izquierda; es por ello que la noción de lateralidad es importante para establecer una relación correcta con las cosas del mundo que rodean a la persona, ya que si no percibiera la lateralidad de ambas mitades de su propio organismo, no podría proyectar esas percepciones de derecha e izquierda fuera de sí.
Un concepto muy significativo para la noción del grado de coordinación voluntaria y dominio del movimiento, lo constituye la llamada Independencia Segmentaria. En el Diccionario de la Real Academia Gallega (2007) se define como la regulación y coordinación de la acción independiente de los grupos musculares que intervienen en un movimiento para realizarlo de forma coordinada y precisa, sin que unos interfieran con los otros impidiendo la ejecución libre de la acción. Ésta capacidad también implica el correcto dominio de la lateralidad que definimos anteriormente y además el de los miembros inferiores con respecto a los superiores.
En consecuencia, tal grado de coordinación puede llegar al dominio de situaciones complejas, donde se requiera realizar movimientos diferentes, contrarios y hasta antagónicos muy difíciles de ejecutar. Una aplicación en la música es la poliritmia, la cual requiere de un entrenamiento progresivo y delicado, que de ser constante lleva a la persona a un grado de independencia segmentaria tal que puede hacer rítmicamente toda una gama de movimientos usando todo su cuerpo como instrumento.
Con respecto a la Relajación y la Respiración, son dos acciones estrechamente relacionadas, al punto que al modificar una siempre se va a influir a la otra. La relajación es la distensión muscular mediante la cual se obtiene un tono de fondo regular que beneficia y torna el carácter más apacible y evita las reacciones impulsivas, logrando un mayor dominio de sí mismo (Di Sante Bracchieri, 2001). Es decir, se reestructura el dominio muscular a tal punto que el individuo alcanza un estado de comando integral de su cuerpo, percibiendo los grados de tensión y distensión en todo su cuerpo, atención y concentración, lo cual predispone a un mayor dominio de la conducta.
Di Sante Bracchieri (ob.cit.) recomienda acompañar la relajación con la educación de la respiración. Ésta es la función que proporciona al organismo del oxígeno necesario para la vida; respirar bien nos proporciona buena salud al garantizar adecuadamente el suministro de oxígeno a todas las células de nuestro cuerpo, a la vez que se toma conciencia del propio esquema corporal; requiere de una posición corporal adecuada y concentración.
Por lo referente a los movimientos del cuerpo en sus dimensiones grandes y pequeñas, Di Sante Bracchieri (ob.cit.) identifica al movimiento con la vida misma, es una condición inherente al ser humano. El movimiento es por sí mismo la base sobre la que están constituidas las experiencias, cada movimiento contribuye a la construcción de conocimientos y afecta el desempeño futuro, es decir, el movimiento es fundamental para el aprendizaje. De allí la importancia que tiene tomar conciencia del dominio y coordinación corporal, ya que el movimiento es una unidad de medida del aprendizaje.
A medida que el individuo explora el movimiento en su cuerpo, en sus grandes y pequeñas dimensiones, se encuentra con nuevas oportunidades para la experimentación, adquirir nociones de él mismo y desarrollar su psicomotricidad, sus habilidades motoras e incluso para la comunicación; hechos que le preparan para progresar en las diferentes etapas de la vida.(ob.cit.). La exploración del movimiento es tomar conciencia de todo lo que se puede hacer con el cuerpo y disfrutar haciéndolo, es una inagotable fuente para el aprendizaje: en sus grandes dimensiones proporciona la autonomía de desplazamiento y ésta a su vez la exploración del mundo circundante; en cuanto a lo pequeño permite observar en detalle, las funciones vitales básicas, la comunicación, manipulación precisa, etc.
En conclusión, el cuerpo humano es un instrumento para el movimiento y tenemos la capacidad de tomar conciencia de ello y llevarlo a su máxima capacidad de desarrollo. Se puede coordinar sus partes y hacerlas funcionar en perfecto equilibrio, en asociación o disociación; explorar el espacio que nos rodea pero a la vez saber que dentro de nosotros mismos hay mucho que explorar, basta con concentrarse en un movimiento tan sencillo pero a la vez vital como lo es la respiración para darse cuenta de la relación existente entre la salud física y emocional con el movimiento corporal. En la misma proporción en que conocemos nuestro cuerpo y todo lo que puede hacer, vamos alcanzando el nivel óptimo de desarrollo como seres humanos.

REFERENCIAS

Diccionario de la Real Academia Gallega.

Di Sante Bracchieri, E. (2001). Psicomotricidad y Desarrollo Psicomotor del Niño en Edad Preescolar. Caracas: Autor.

Proyecto Salón Hogar. Anatomía del aparato Locomotor.

Secretaría de Educación Pública de México. La Importancia de la postura corporal.

Suthwest Educational Development Laboratory. El Cuerpo Humano.

Ensayo elaborado para el curso Expresión Corporal, Profa. A.Andreína Yépez

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2 comentarios:

Lycette Scott dijo...

Hola Alfredito, paso a pedir sinceras disculpas por mi pérdida de los últimos días

Anónimo dijo...

INTERESANTE!!