domingo, marzo 11, 2007

Ruidotón

Tuve una gran sorpresa cuando recientemente llevé a mi hijo menor, de seis años, a una fiesta en su colegio y al señor que ponía la música se le ocurrió, en un momento dado, llamar a un “Concurso de reguetoneras”. No podía creer cuando vi a niñas de la edad de mi hijo, más o menos, subidas a una tarima contoneándose con movimientos explícitamente sexuales, lascivos -el “perreo” como lo llaman-, que en ellas se veían grotescos pues no correspondían a su edad. Lo peor fue constatar que este atentado a la infancia se llevaba a cabo con el beneplácito de las madres o representantes, algunas de las cuales habían maquillado a sus hijas y vistiendo ropas “sexys”.
Para mí fue la gota de agua que desbordó mi paciencia. Antes para mí el reguetón era sólo un ruido de fondo pero ahora lo veo como un problema de salud pública ante el cual las autoridades deben intervenir. Constato con horror que el reguetón se ha propagado como reguero de pólvora de tal manera que es imposible no andar o rodar por la ciudad sin que en un momento dado nuestros oídos sean atacados por esta epidemia gracias a la colaboración tanto de los medios de comunicación como de los “discotecas rodantes”. Ya más de un conductor apendejado con ese ritmo ha estado a punto de atropellarme.
Tanto en el este como en el oeste, de día o de noche, en vehículos particulares, colectivos, negocios tales como panaderías, peluquerías, es imposible dejar de oír reguetón. Supongo que algunas voces se han levantado para protestar contra ésta amenaza; ahora yo sumo la mía con la petición explícita a las asociaciones de usuarios de todo el país de que el reguetón sea prohibido de los medios de comunicación por las siguientes razones:
El Reguetón no es música, es ruido. Según el Pequeño Larousse Ilustrado, música es el arte de combinar sonidos según las leyes de la armonía, la medida y el ritmo. Sonido, según el mismo diccionario, es la sensación producida en el oído por las vibraciones de los cuerpos que se propagan por medios elásticos como el aire. Ruido es el sonido más o menos irregular, confuso y no armonioso. En conclusión, una diferencia fundamental entre el sonido y el ruido sería que el primero es armonioso mientras que el segundo no lo es. Considero innecesario definir la armonía. La música es armoniosa y el reguetón es ruido dado que éste no se basa en la armonía sino en la percusión electrónica y el bajo monstruoso.
El reguetón atenta contra la salud. La estructura rítmica del reguetón produce de inmediato efectos nocivos en el organismo tanto de quien lo escucha como de quien lo baila. Dado que la percusión que lo acompaña es electrónica (hecha por máquinas) produce un ruido repetitivo que es igual para todas las canciones. Esta percusión altera el ritmo cardíaco, produce angustia, náuseas, mareos, taquicardia, resequedad, subida de la tensión arterial. No necesito citar informes médicos, me basta saber lo que provoca en mí. El ritmo del reguetón se opone al biorritmo, a los ritmos naturales del cuerpo humano. Además provoca la liberación de neurotransmisores como adrenalina que actúan como drogas enervando el sistema nervioso. El reguetón droga a quien lo oye. Además, el alto volumen a que lo oyen, y que parece ser inherente del reguetón, es una agresión en sí mismo y puede causar daños severos en el sistema auditivo. No hace falta ser médico para aseverarlo.
El Reguetón ofende a la mujer y exalta el machismo. Las letras del reguetón son simples, pegajosas, están mal escritas y peor vocalizadas y tienen un solo tema: el sexo. Con sus referencias a “salchichas”, “chorizos”, etc. parecen cuñas de charcutería más que letras de canciones. Los “cantantes” de reguetón, hombres en su mayoría, hacen alusiones sexuales explícitas, alaban su supuesta hombría, identificando a ésta con el tamaño del pene, y se refieren a la mujer como si fuera un pedazo de carne, denigrando de su condición humana, tratándola como ser inferior al cual sólo se acude para el coito y a la cual se puede vejar, ultrajar, copular y golpear cuando y como el macho quiera. Paradójicamente, los que cantan reguetón ostentan una conducta sexual ambigua, probablemente homosexual que demuestran en su odio hacia la mujer y a los niños, contribuyen a fomentar uno de los más graves problemas que tenemos en Venezuela y los países latinoamericanos cual es la violencia doméstica.
El Reguetón incita al consumo de drogas y a la delincuencia. Como si no fuera suficiente, algunas letras de reguetón favorecen el consumo de sustancias que alteran los sentidos. Hace falta ser muy ingenuo para no darse cuenta de que en las letras de reguetón se menciona también a las drogas, a veces de manera indirecta, usando el argot propio de los drogadictos, a veces incluso en forma directa. Estos seudoartistas muestran en sus presentaciones una actitud cínica, grosera, violenta y agresiva, en todo similar a la actitud de los guapetones de barrio, aquellos que se creen dueños de las vidas de sus vecinos sólo porque llevan una pistola en el pantalón.
El Reguetón no es cultura urbana. En el amplio panorama de la música popular contemporánea existen muchas tendencias musicales. Muchas de ellas son urbanas y nacieron en América Latina, pero casi todas tienen su razón de ser en una necesidad de expresión de las comunidades urbanas. Por ejemplo, la salsa nació de la comunidad latina en Nueva Cork, el rock, que viene de los países anglosajones, muy pronto fue asumido en Latinoamérica por su carácter contestatario como música de protesta y expresión de creatividad; el jazz y el blues son expresiones de la comunidad afroamericana que tienen plena vigencia, el reggae viene de Jamaica y es no sólo una música sino una expresión espiritual de la comunidad rastafariana. El reguetón es hoy en día un producto más de la industria cultural norteamericana, como la televisión basura, como la comida chatarra, que sirve en este caso para adormecer y aturdir conciencias de los jóvenes.
En resumen, ya no me calo más un ruido cuyo más popular representante tiene el descaro de llamarse “Papi Yanqui”. No somos los hijos bastardos del imperio, estamos orgullosos de ser latinoamericanos, de nuestra cultura diversa, de nuestra historia libertaria y de nuestro honroso gentilicio.

Por: Eloi Yagüe Jarque, Caracas Crónica. Últimas Noticias, 11-03-2007




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4 comentarios:

David Luna dijo...

Yo leí el artículo en la mañana. Me pareció bien interesante los punto sde vista que se exponen.

marie dijo...

Sinceramente no soy detractora del regetón, porque cuando era muchachita me enervaban los viejos que se quejaba de la música de mi época que era la changa.
Pero con ese video que acabo de ver, se me acabaron los argumentos para defender a la música de los muchachos de ahora. Sinceramente no me da menos que asco. Es mucho más que porno, más que sexo, no sé ni como definirlo.
Lo que me da es tristeza de que esos balurdos que se hacen llamar artístas, no tengan (o no les de la gana de tener) la suficiente creatividad para hacerlo, aunque sea, un poco menos explícito.
Lo aseguro... si tuviera hijos me daría el infarto de verlos coreando o bailando porquería como estas... y gracias a Dios que no los tengo porque me dirían (como lo dije yo en su momento) que soy una vieja reprimida e hiprócrita.
Y yo, que soy una fiel defensora de la libertad de expresión, de la globalización, de derrumbar los tabúes... si YO pudiera hacer algo para condenar a estos animales (con el perdón de los animales) y a su "arte", lo haría.

Gracias por este post, Alfredo, aunque lo siento demasiado crudo para mi sensibilidad, pero un tema como este no puede ser tratado con menos crudeza.
Me voy con un sabor muy amargo, ojalá pudiéramos hacer algo

Oswaldo Aiffil dijo...

Has dicho!

Alejandra Nakoul dijo...

Simplemente EXCELENTE!!! Hay que tomar medidas ya!!! Así sea por nuestros propios medios!!