sábado, marzo 24, 2007

Nos estamos quedando sordos.

Voy en el Metro. Con cierta satisfacción puedo notar que hoy en día "está de moda" escuchar música; infinidad de aparatos reproductores de mp3, entre ellos teléfonos celulares, pululan entre los pasajeros del tren, y en todas partes se puede notar gente con el par de ramales de sus audífonos disfrutando de la música.
Pero los pequeños cables colgando no son lo más llamativo. En realidad lo que te hace voltear hacia los lados para ver quién está escuchando música es el volumen (intensidad) con que se descarga el pequeño aparato, que por muy distante que se encuentre ta da la sensación de tener puesto tú mismo los audífonos del distante pasajero. Música a todo volumen acompaña al joven o la joven que tararea la canción mientras sigue el ritmo con movimientos de su cabeza, y tú percibes los repiques de la batería, el hit-hat, los platillos y a veces hasta escuchas claramente la letra de la canción.
Vamos a olvidarnos por un momento de la incomodidad que puede ocasionar a los demás el hecho de que usted viaje con su reproductor de música "a todo volumen", por aquello de que "este aparato es mío", y vamos a enfocarnos en el progresivo daño que le estás ocasionando a tu organismo, a tu salud mental y física.
Para comenzar, aclaro que no es que vamos a declarar "dañinos" a los reproductores de música, ni a la música mucho menos. Pero no creo tener que entrar en detalles sobre el daño que produce al sentido del oído los sonidos con niveles de intensidad altos. Es recomendable escuchar música a un volumen que te permita escuchar a los demás si te hablan y a su vez que no tengan que gritarte para que les escuches.
Está comprobado que los efectos de escuchar música con volumen alto son irreversibles y que cada vez más los jóvenes están padeciendo de dificultades auditivas a consecuencia de los excesos, cosa que no sucedía en otras épocas antes de los audífonos, walkman, discman, iPod, etc. Es un problema de salud que a pesar de ser reciente suma afectados a un ritmo acelerado. Seremos en un futuro no muy lejano la Generación de los Sordos.
Es un asunto de tomar conciencia en la propia salud (recalco, no estoy considerando los efectos en los demás, que también son un problema) y por sí mismo comenzar a moderar la intensidad de la música que escuchamos. Los especialistas han propuesto, por ejemplo, reproductores de música con bajos niveles de volumen... pero creo que de la nada surgirán quienes los modifiquen para que tengan la propiedad de reventarnos placentera y permanentemente la membrana del tímpano. Oh, yeah!.
Es un asunto de educación. De voluntad. De autoestima. De salud pública. Yo propongo una "Misión Beethoven" que busque educar a la población para que, además de sensibilizarse en la apreciación y disfrute musical, evite la contaminación sónica y preserve la salud su aparato auditivo a causa de los excesos sonoros. Todos los excesos son perjudiciales, debemos tomar conciencia y comenzar desde ya a cuidarnos; alertar a nuestros amigos y familiares, compañeros de trabajo, comunidad de bloggers, etc.
Recuerda: "Escuchar música a todo volumen puede ser peligroso".

Este post lo escribo con una dedicatoria especial. A mí mismo, como gesto de mi determinación para moderar el volumen de la música que escucho.

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3 comentarios:

Eduardo Parra Istúriz dijo...

Jejejejeje... confiesas que tú mismo ecuchas música bien alto. Hay dos aportes que quierohacer al tema: el primero es que, tomando en cuenta el estilo del Gobierno Bolivariano, creo que la Misión estaría lejos de llamarse Beethoven, porque era alemán. Entonces se llamaría Misión "Landaeta", "Gallardo", "Vicente Emilio Sojo" o con mayor probabilidad Misión "Alí Primera" (ya sé, Beethoven fue el músico que se quedó sordo, pero así es la vaina).
El segundo aporte es que debes revisar el post, porque dice en varias ocasiones "volúmen", y en otras "volumen". La forma correcta es la segunda.
Por mi parte, espero que escuches -y bien- durante muchos años. Saludos

alfredo447 dijo...

¡Gracias, Eduardo!Ya corregí las tildes. Como tenemos la Misión Allende (por el presidente chileno) y la Misión Sandino (por el presidente nicaragüense) yo espero que no me cambien la propuesta de mi misión. De todos modos, ya que no puedo cambiar el nombre de las misiones que ha creado el comandante, sería justo esperar igual trato. ¿No? Saludos.

marie dijo...

Así se hace! ...reconociendo tus propios errores, predicando con el ejemplo, y aportando reflexiones a la conciencia colectiva.
Un día, gente como tú, logrará cambiar al mundo.
Cada día tu blog me encanta más.
Besosss...