sábado, marzo 03, 2007

Chamos dejan sus tareas por el ciber

Últimas Noticias, 03-03-2007.
Si bien internet se ha convertido en una herramienta fundamental para que los niños y adolescentes realicen sus asignaciones escolares, también ocasiona que los jóvenes abandonen sus obligaciones para jugar, mandar correos y chatear.
Según una encuesta realizada por UNICEF y Cecodap entre 300 niños y jóvenes entre 5 y 17 años de edad ( en los municipios Libertador, Baruta, Sucre y Chacao [Caracas - Venezuela]), 56,5% dijo que deja de estudiar por conectarse a la web. El estudio, llamado Internet, ventajas y riesgos, revela que 77,3% prefiere usar Internet en salas conocidas como “cibercafés” a pesar de disponer del servicio en sus casas. Consideran que estos lugares les sirven para socializar, divertirse e investigar.
La mayoría califica como atrevido o no adecuado el fácil acceso a contenidos de incitación sexual.
Los jóvenes dicen que la web no debe ser “satanizada” por sus efectos negativos, sino que se les debe educar para su uso y regularles el acceso a páginas para adultos.

Cada día es mayor el papel que juega Internet en la vida estudiantil de nuestros niños, niñas y adolescentes; en especial para la elaboración de las tareas escolares. La mayoría dió el salto del libro hacia la computadora, sin pasar por las bibliotecas públicas. Es positivo que no se limite al estudiante a la búsqueda en el libro de texto que recomienda el docente al inicio del año (y que el representante le compra con gran sacrificio) y se empuje a los estudiantes a la investigación activa.
Pero aquí el valor de la disciplina tiene un papel protagónico. El niño o la niña, cuando van a invesigar a los "cibercafés" también se encuentra con la distracción del msn, juegos, correo electrónico, salas de chat y otras, por mencionar los sanos. El tiempo se va entre una investigación que se puede llegar a hacer a prisa para entrar a otras páginas más "divertidas" y lo que la curiosidad natural del niño o niña le lleve a explorar en el infinito mundo de la web.
Más de la mitad de los encuestados lo admite: una vez conectados dejan de estudiar para ponerse a otras cosas, y el 77,3% prefiere conectarse a internet en la calle antes de hacerlo en casa. Debemos preguntarnos con urgencia ¿Por qué? ¿Con quien socializan mis hijos?, ¿Cómo se divierten en la web?, ¿Qué puede ver en la calle que en la casa no?. Como lo dije antes, en una época era el televisor y ahora es internet quien dejamos interponer entre los niños y sus padres, ¿Por qué no hacer las tareas con los hijos? Tal vez en casa los padres no nos hemos preocupados por aprender a manejar efectivamente a internet como un recurso de apoyo para el aprendizaje de los niños, como en la investigación de tareas escolares, y por eso prefieren ir a la calle. O simplemente como ha sido casi siempre, en este siglo y el pasado; no nos involucramos con la vida escolar de nuestros hijos y nos limitamos a la inscripción, compra de uniformes y útiles y retiro de los boletines a final de lapso. Dejamos a un lado la comunicación diaria y la revisión de los contenidos en el cuaderno, el compartir en casa lo aprendido en clase e incluso la comunicación con el docente de aula, a quien delegamos la "totalidad" de la educación de nuestros hijos.
Para nadie es un secreto que, por no tener control de acceso a contenidos, la gran mayoría de los cibercafés son una oportunidad para acceder a sitios poco apropiados. La única arma que acompaña a nuestros hijos en la calle en esa situación es el disernimiento que con una educación en valores le hayamos formado. Y que decida aplicar tales valores, aún ante la soledad del computador o la presión de los amiguitos que le acompañan.
Cierto, internet no debe ser "satanizada", y los jóvenes dejan claro que es necesario educar en el buen y provechoso uso de internet. Un sistema de control de contenidos a los que puede acceder el estudiante en los cibercafés sería un excelente complemento, pero es en la relación afectiva y comunicativa de los padres con sus hijos donde radica el éxito de internet como alternativa investigativa para nuestros niños; sin menospreciar sus aplicaciones lúdicas y recreativas, unido a una educación en valores.

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