miércoles, agosto 30, 2006

¿Por qué los niños deben aprender Música?

Tal vez suena un poco fuerte la pregunta, al decir deben. Pero cuando nos referimos a la necesidad del ser humano en alcanzar su máximo desarrollo como persona, explorando todas sus capacidades, entre ellas el escuchar, la concentración, abstracción, expresión, autoestima, responsabilidad, socialización, actitud creativa, el criterio, respeto y hasta el desarrollo físico (y otras), entonces podemos comprender lo muy necesaria que se hace la presencia del aprendizaje musical, en especial durante la infancia.
"Revisiones de diversos estudios en los campos de la educación, la psicología y la música, han demostrado que el aprendizaje en la infancia de una disciplina artística como la música, mejora el aprendizaje de la lectura, lengua (incluídas lenguas extranjeras), matemáticas y rendimiento académico en general, potenciando además otras áreas del desarrollo del ser humano. Este artículo presenta algunos elementos que permiten evidenciar desde la teoría y la práctica, el por qué y para qué deben aprender música los niños, basados en los distintos enfoques de la pedagogía musical y la experiencia del autor en este campo".


Artículo PDF, elaborado por María Victoria Casas, Lic. Mus., Ing. Civil (Profesora Asistente, Escuela de Música, Facultad de Artes Integradas, Universidad del Valle, Cali - Colombia).

"Podemos usar la música como un fín o como medio para armonizar todas nuestras dimensiones"

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domingo, agosto 20, 2006

Sin Internet

Hace tres semanas que no tengo conexion a internet, y no es cosa facil mantener al dia mi blog,como quisiera. Estoy haciendo una prueba desde el correo electrónico (al cual si tengo acceso) y desde el celular, aunque no puedo visitar los blogs de mis compañeros.
De todos modos gracias por la paciencia y constancia, en la medida de mis posibilidades estaré por acá.

AG

lunes, agosto 14, 2006

Caracas y su música (III)

Alberto Naranjo, El Mundo, 9-08-2006

 

Del magisterio de Vicente Emilio Sojo, como forjador de la llamada Escuela Nacionalista (o Escuela de Santa Capilla), surgió una promoción integrada por Evencio Castellanos, Antonio Estévez y Ángel Sauce, seguidos en promociones sucesivas por José Antonio Abreu, Modesta Bor, Inocente Carreño, Primo Casale, Gonzalo Castellanos, Maria Luisa Escobar, Antonio Lauro, José Clemente Laya, entre otras personalidades. Al tiempo que Sojo lideró esta escuela nacionalista, otras relevantes figuras brindaron un significativo aporte en el ámbito creativo y la docencia musical, a saber José Antonio Calcaño, Miguel Ángel Calcaño, Prudencio Esaa, Juan Bautista Plaza y Juan Vicente Lecuna. Luego surgieron prestigiosos creadores dentro del campo de la vanguardia como Isabel Aretz, Rházes Hernández López, Alfredo Del Mónaco, Alberto Grau y, más recientemente, Diana Arismendi, Emilio Mendoza, Juan Carlos Núñez, Federico Ruiz Alfredo Rugeles y Ricardo Teruel.

No obstante, como apuntáramos antes, el proceso de desarrollo y consolidación de la clase media como factor de balance cultural de la sociedad venezolana se mantuvo rezagado hasta 1920, durante la ya citada Era del Petróleo. Fue a partir de allí, y durante la década de los treinta, cuando se concretó la estructura que proporcionaría la primera expresión original de música académica en el ámbito local. De cualquier manera, el eslabón cultural se mantuvo en sintonía con Europa, con muy poca o ninguna correspondencia con la cultura popular o la expresión folklórica, salvo honrosas excepciones, lo que motivó la preocupación de un intelectual como José Antonio Calcaño.

En su obra Contribución al estudio de la Música en Venezuela, publicada en 1939, Calcaño nos señala que “una mirada global a la historia de nuestra música en comparación con la música europea revela desde el primer momento, la ausencia en Venezuela de estilos o etapas que aparecieron en España”, agregando que “la cultura de América presenta el mismo carácter que nos muestra la historia musical de Venezuela: hay eslabones ausentes”…; en consecuencia,…”si Europa inventa la poesía simbolista, América poetas simbolistas; si Europa inventa la pintura impresionista, América pintores impresionistas; y como Europa no tiene hoy un estilo musical definido, nosotros tampoco lo tenemos”… Este polémico y a la vez trágico balance de Calcaño, dejando entrever las ausencias y el estado de la simple imitación, concluye señalando que lo antes indicado…”es indicio inequívoco de la falta de una cultura propia”… Claro, cuando Calcaño se refiere a éste déficit cultural alude a la música académica, aunque por respeto a su bien pensado y profundo análisis, nos tomamos la libertad de leer entre líneas que su señalamiento afecta igualmente a toda la sociedad.

Cualquier proceso de transculturización, bien empleado, conduce a la fecundación de una sólida expresión vernácula que pueda ser aceptada por propios y extraños. La amalgama de la música erudita europea con los patrimonios culturales del Nuevo Mundo cuentan (sic) con notorios ejemplos. Tomemos como base la obra de compositores del Continente Americano que, partiendo de una disciplina académica europea, trabajaron en función de sus raíces de origen: Copland, Gershwin, Ginastera, Piazolla, Revueltas, Roldán, Villa-Lobos, por sólo citar unos pocos, dijeron PRESENTE, en mayúsculas. Hace rato ya que sus músicas andan paseando alrededor del mundo sin ningún tipo de visa o alcabala.

 

Continuará…

 

martes, agosto 08, 2006

Caracas y su Música (II)

Alberto Naranjo, El Mundo, 2-08-2006, pag.16

"El primer esfuerzo organizado de música sinfónica en Venezuela surgió en 1922 con la Unión Filarmónica, dirigida por Vicente Martucci. Al año siguiente, Vicente Emilio Sojo asumió la dirección de la agrupación, para darle paso a la Orquesta Sinfónica de Venezuela, inaugurada por Martucci y Sojo el 24 de Junio de 1930. Para entonces, los actores sociales vinculados a las artes comenzaron a avanzar en la búsqueda de otras experiencias a fin de expandir su desarrollo sociocultural. Hacia 1920 predominaba en venezuela un tipo de economía tradicional basada en la rama agropecuaria, particularmente con el café y el cacao, con notorio atraso tecnológico y una población rural que representaba el 85% de todos los habitantes. Pero como sabemos, es en ese año cuando comienza la llamada Era del Petróleo, cuyos contratos anteriores (1908-1916) y los inicios de su explotación (1917)marcaron un despliegue a partir de 1920, con un ingreso económico que alcanzó la cantidad de bs. 101 millones frente a Bs. 57 millones recaudados entre 1918 y 1919. En cuanto a lo demográfico, para 1920 la población de Venezuela alcanzaba a 2.411.952 habitantes, de los cuales el 85% era de naturaleza rural y el 15% de población urbana, según se desprende de lo leido en El petróleo en Venezuela(Córdoba y Domínguez, 1957). la sociedad venezolana, pues, comenzó a transformarse a partir de que el petróleo se convirtió en su principal fuente de ingresos, bajo el gobierno de Juan Vicente Gómez. A partir de eso, las experiencias urbanas sirvieron para que la burguesía y el proletariado contaran con un escenario más propicio, al tiempo que se estimuló la formación de una clase media vinculada al estudio, el ejercicio profesional, la burocracia y la cultura, que a su vez generaron una mayor actividad social en Caracas y más tarde en la provincia.
En su tránsito hacia la modernidad, la sociedad venezolana experimentó la aparición de la radio en 1930 con el nacimiento de Broadcasting Caracas, lo cual estabilizó la actividad radial en el país tras el fallido intento de AYRE en la década anterior. De igual manera, la llegada del cine silente propició una nueva fuente de trabajo musical. por lo general, un pianista y un violinista ubicados en el foso del teatro improvisaban su música según lo que le sugerían las imágenes en pantalla. En otros teatros, como en el Rialto, hubo orquestas de 12 o más integrantes que ejecutaban música escrita para la ocasión. Según aparecían nuevas emisoras de radio, también se abrían más salas de cine, y como se generaban empleos, un sector de la población empezó a laborar en el ámbito musical, mientras que un reducido grupo de la clase media abordó exclusivamente el repertorio sinfónico. Sin embargo, las circunstancias y las opciones enfrentadas a ésta música fueron difíciles, particularmente por la falta de recursos económicos y por el poco interés del régimen de Gómez. Prueba de ello es la discreta cantidad de 21 conciertos ofrecidos por la OSV entre 1930 y 1936, año de la llegada de Eleazar López Contreras a la Presidencia de la República. A partir de 1938, el Ministerio de Educación acordó sufragar algunas de las presentaciones de la agrupación con la condición de que éstas fueran de entrada libre. Desde 1945, el Estado venezolano apoyó decididamente a la OSV, con sucesivos aumentos que alcanzarían la cantidad de 1.100.000 en 1948. Con semejantes recursos, Sojo pudo programar en mejores condiciones, contratando músicos en el exterior y elevando el número de conciertos anuales. En 1949 renunció a la dirección de la OSV. No obstante, durante las siguientes tres décadas la agrupación contará con su influencia, estímulo, docencia y vigilancia. Sojo falleció en 1974. Su rastro se percibe aún después de su muerte".

Continuará...