miércoles, noviembre 29, 2006

Excelencia Educativa

No se trada solamente del slogan de una prestigiosa universidad. No sé si es exclusivo, registrado, con derecho de autor y todo. No debe ser una frase arrogante, que se dice mientras se mira al otro por encima del hombro.

Tengo el derecho (y tal vez el deber) de hacer mia esa frase.

La Excelencia Educativa va más allá del glorioso emblema que adorna al título universitario. Va más allá de los muchos años que lleva una prestigiosa institución egresando profesionales útiles a la nación. Va mucho más allá de una franela blanca con mangas azules (con todo respeto).

La verdadera Excelencia Educativa la haces tú mismo, con tu desempeño profesional. La haces resolviendo los problemas y situaciones imprevistas que se presentan día a día en tu trabajo. Cuando al terminar de la jornada quedas satisfecho por un gesto solidario de tu superior, el respeto y confianza de tus subalternos, o simplemente la certeza de haber hecho tu trabajo correctamente, tal como algún día soñaste mientras te preparabas sentado en un pupitre o leyendo en una biblioteca.

Es encontrarte cara a cara con el descubrimiento más sublime: Dentro de tí estaba escondido un tesoro de conocimientos y sabiduría, y ahora que lo has encontrado y hecho tuyo lo compartes útilmente con los demás.

Pero...un momento...también podemos encontrar la excelencia con esa educación que recibimos en casa. Mamá, cuando alguien nos daba algo, nos decía: "¿Cómo se dice?" y nosotros con un sonrojado "Gracias" obligado, teníamos que responder. Llegar a algún sitio y saludar con "Buenos días". Dar el asiento a una persona mayor, o señora embarazada. Y así, poco a poco aprendiendo los valores del respeto, la disciplina, tolerancia, humildad, unión, identidad y muchos otros que se formaron al calor del hogar. Creciendo en Excelencia Educativa.

De nada nos sirve graduarnos en la principal y más importante universidad de Venezuela, en el mejor liceo, en la más sofisticada técnica, en el más innovador instituto tecnológico, ni crecer en el seno de la más ejemplar familia, si no aplicamos en nuestra vida diaria y en todo lugar los principios y conocimientos que adquirimos en el pasado.

No se trata de tener que estudiar Ingenieria, Derecho, Medicina o Arquitectura para tener una excelente profesión. La excelencia es aquella donde el hombre no deja de ser persona, no es egoista porque lo que tienes en sus manos es a la final para beneficio y crecimiento de todos. No importa si tienes un título o no.

Porque todos tenemos educación, todos tenemos cultura, cada quien va haciéndose a sí mismo cada día, y tiene en sus manos la posibilidad de ser excelente.

la Excelencia Educativa te la haces tú.

4 comentarios:

Prof. Gloria Carrasco dijo...

excelente colega (blogesor), y adicional a todo lo que ud dice, me gustaría agregar que los profesores universitarios somos responsables de seguir aportando valores que afiancen la calidad en esos futuros profesionales. Siendo puntuales, cumplidos en la entrega de notas, responsables con la asistencia a clase, comprensivos y tolerantes con las ideas.
Para mí, es muy importante enseñar con el ejemplo y no pregonar algo que se adolece.

El Trimardito dijo...

También hay que recordar que hay gente que pasa por la universidad pero, la universidad no pasa por ellos. O sea, yo creo en la excelencia educativa de aquel que quiere y desea aprender, no del que va a clases y vive de chuletas, y del amiguismo para que pueda entrar en todos los grupos de trabajo e investigación sin hacer nada. A eso me refiero.
Saludos!

Mirtha dijo...

Muy bueno, totalmente de acuerdo contigo.

Saluditos.

marie dijo...

Puedes estudiar en la mejor institución y ser un asco. Me sucede con compañeros que son mucho menos aplicados, pero viven haciendo trampas, y se adelantan en los semestres muchísimo más que uno... jajaja... son inteligentes, pero ser honestos les da fastidio.
Por mi parte, lo mejor que me ha sucedido en la vida es que un profesor me consiguiera una "chuleta" (y lo digo con verguenza), fue lo mejor porque ese día prometí no hacerlo más nunca y lo cumplí, y voy bien en mis estudios sin necesitarlas.
Tampoco las notas te hacen ser excelente, la hora de la verdad es cuando estás frente un paciente (en caso mío y de mis compañeros) y demuestras que la universidad pasó por tí (como dice Trimar). Jejeje.
Me encantó tu post. Gracias.
Besossssssss...