miércoles, julio 19, 2006

Pedagogía y estética de la música aplicada al niño.

Por Hilario de Mena

"Desgraciadamente en nuestro sistema pedagógico no siempre hemos dado a la música la importancia que tiene para la educación.
La música es un lenguaje especial e universal que ayuda a una mejor comunicación, expresión, y está vinculada a la belleza, al trabajo en equipo, a la sensibilidad, la alegría e incluso al estudio de las matemáticas.
Ya no es posible aceptar el criterio de otras épocas en que sólo recibían enseñanza musical los bien dotados o quienes tenían medios para procurarse una instrucción especial.
Puede decirse que hoy comienza ya a operarse una paulatina generalización de la educación musical en nuestro país, con la consiguiente musicalización de los niños.
Meta común de padres, educadores en educación musical es que el niño ame la música. La infancia es movimiento, actividad, ensayo constante, vida que pugna por proyectarse y hallar un cauce por donde fluir libremente. La música posee las condiciones necesarias para satisfacer sus más íntimos anhelos.
Vivir la música, hacer música, comprenderla, son objetivos fundamentales del aprendizaje musical.
En las sociedades primitivas la música ocupó casi siempre un lugar de privilegio, hallándose por general profundamente vinculada a la vida misma del grupo. Música y danza son los vehículos más importantes que el individuo y la comunidad poseen para manifestar su estado de ánimo (alegría, penas, inquietud, duelo, expectativa, zozobra) y acompañan por consiguiente el trabajo, el culto religioso y el esparcimiento.
Si bien en las antiguas civilizaciones – entre los chinos, persas- la música desempeñó una función social y educativa más o menos importante, en ningún pueblo alcanzó el esplendor y la jerarquía que tuvo entre los griegos, entre quienes existió una clara conciencia de la necesidad de difundir la práctica musical en el seno de la sociedad.
Los grandes filósofos griegos demostraron una profunda preocupación por la pedagogía.
La educación y la vida del estado (política) corrían a la par. La música tenía una jerarquía comparable a la filosofía y las matemáticas. Se les atribuían virtudes únicas y esenciales: su poder de influir profunda y benéficamente en el individuo modificando sus estados de ánimo (Aristóteles).
Para Platón, la música introduce en el espíritu del joven el sentido del ritmo y la armonía, sentidos que para los griegos sobrepasaban el dominio estrictamente musical y abarcaban la vida entera.
“El ritmo y la melodía se introducen en el espíritu del joven bien instruido y producen una a bien instruido y producen una ae puede obtener de otro modo”.
Para los griegos la música EDUCA.
En la Edad Media la enseñanza de la música estuvo prácticamente a cargo de los monjes y se realizaba dentro de los monasterios. Luego se crearon unas escuelas anejas a las catedrales donde se organizaba la enseñanza musical.
La música –que junto con la aritmética, geometría, astronomía constituían el cuadrivium – fue uno de los medios que más frecuentemente expresaron el espíritu religioso de la época.
En el Renacimiento, en especial durante la reforma, se planteó la necesidad de popularizar la enseñanza musical.
Los luteranos coinciden en pedir una educación musical para todos los niños y jóvenes como en la antigua Grecia.
Lutero llegó a decirnos que la música gobierna el mundo. Y en su carta a los consejeros de los estados alemanes, recomendaba especialmente que se coloque en primer lugar y en un mismo nivel que las humanidades, ciencias, el estudio de la música y el canto en la escuela.
Rousseau en el siglo XVIII es el principal representante de una inquietud pedagógica en el campo musical. Compuso importantes canciones para niños y una de sus mayores aspiraciones fue difundir y popularizar la enseñanza musical.
En el siglo XIX es en Francia donde se dan nuevas formas a la pedagogía musical. Se va a poner la música en un lugar más destacado.
Actualmente asistimos a una revitalización de la enseñanza musical. Nos vamos dando cuenta de que la música es una actividad provechosa y atractiva para el niño.
La importancia de la educación musical a través de la historia es clara.
La música, hemos dicho, es un lenguaje, de lo más sublime. La música es ritmo, equilibrio, armonía, sentimiento, expresión, como tendría que ser la vida misma, la sociedad, la vida familiar, por tanto, fomentar la música en casa, familia, en la escuela, es fomentar y contribuir al equilibrio, expresión y sentimientos propios y nobles que lleva en sí la música. Como lenguaje puede expresar impresiones, sentimientos y estados de ánimo que solo la música es capaz de sacar a flote fuera de nuestro ser.
Es un lenguaje universal. No se puede dejar de reconocer esta universalidad de lenguaje universal que tantas veces ha servido para establecer vínculos entre los seres humanos.
El niño es un ser físicamente activo, espiritualmente inquieto que ama el movimiento y la actividad. Solo le atrae aquello en lo que puede participar. La abstracción y el intelectualismo no son en ningún modo cualidades infantiles.
El niño es un ser emotivo, aprende se siente seguro del cariño de aquellos que ama, aprende se le enseña con amor.
A veces los padres reprenden y reprochan tanto a los hijos que a la larga terminan por convencerles de un error que no es tal. Los niños deben cantar espontáneamente en un ambiente natural y adecuado, encontrando en la música y en el canto una de sus más grandes satisfacciones."

1 comentario:

Anónimo dijo...

Looks nice! Awesome content. Good job guys.
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