lunes, junio 26, 2006

La Música académica salió a la calle con Son Arte.

"Imagínese lo que cinco músicos académicos, especialistas en composición, arreglos e instrumentos de percusión pueden hacer con escobas, latas, palos, bancos, tobos , sartenes, ollas de presión y cuanto cachivache encuentren para convertirlos en verdaderos instrumentos musicales.
¿Imposible?¡Nada que ver! Ahí está Son Arte, un grupo de chicos catalogados como los mejores en estudios musicales y hasta integrantes de orquestas sinfónicas en Caracas, quienes decidieron llevar la academia a la calle. Abraham Eduardo, Luigi De Goveia, César Torres, Julio Becerra y Fernando Mellado, un quinteto labrado a punta de conservatorio que buscó más allá del pentagrama y decidió darle vida a un movimiento musical en el que instrumentos no convencionales, junto al cuerpo y los sonidos guturales, forman una musicalidad genial, al estilo del popular STOMP de Norteamérica.
Son Arte nació en 2004, bajo la tutela del profesor Jaider Arteaga, quien los aupó para que lograran una musicalidad con sonido a ritmos tropicales y música callejera combinada con hip hop. ¿Qué tal? Pues sí; sin perder sus influencias, estos muchachos mezclan diferentes técnicas que han asombrado a quienes los ven, pues Son Arte no puede disfrutarse en un disco. Ellos también son coreografía, pues recurren al movimiento con elementos teatrales, que hacen de sus presentaciones un show musical. Así lo ratifican quienes han asistido a sus presentaciones en centros comerciales y en el propio (Teatro) Teresa Carreño, donde alternaron con la Sinfónica Juvenil de Caracas. Sus presentaciones se limitan – según afirman ellos mismos – a conciertos didácticos y benéficos porque `la prioridad es seguir con nuestros estudios`. Sin embargo, muchos empresarios los han solicitado y ya han debutado en radio y televisión y hasta están trabajando en un DVD.
De sus inicios en ambientes académicos lograron en Premio del teatro Infantil nacional en 2004 y, de repente, saltaron a los centros comerciales El Tolón, el Hatillo y hasta Ávila Mágica (Caracas) han llevado su arte musical. Obviamente el saber escribir temas y tener la capacidad para componer les facilita el trabajo a estos muchachos que no se dejan enceguecer por el éxito: `Romperemos el anonimato a su tiempo, porque aún nos falta mucho por tocar y aprender en el Conservatorio`.
De lo que sí están seguros es que su música es arte y `es un aporte a la cultura de nuestro país. Hacemos una fusión que nos enaltece`. Por los momentos, Abraham, Luigi, César, Julio y Fernando saben que su percusión urbana con instrumentos no convencionales es algo fuera de lo común. `No somos un grupo de salsa o tambora`, fueron más allá y rompieron todos los esquemas y, lo más importante, cautivaron a todos con su estilo”.

Tomado del reportaje de B.G., vespertino “El Mundo”. Caracas, junio 2006.

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