Educación Musical en Venezuela

Propuestas para tratar temas sobre la educación musical en Venezuela y el mundo, la practica educativa en general, formación docente, enseñanza - aprendizaje musical; en fin, todo lo que podamos compartir dentro y fuera del aula.

martes, enero 08, 2008

Puntos a favor y en contra de la Educación Musical en Venezuela

Muchos de los aspectos mencionados en los países latinoamericanos cuyos casos he publicado anteriormente (Colombia, Chile y Argentina) los encontramos reflejados en la realidad educativa musical venezolana. A partir de mi propia experiencia, lo compartido con mis compañeros de clases y parte de lo que he podido observar en la realidad educativa musical con la que he tenido contacto, expongo a continuación mis reflexiones sobre la Educación Musical en Venezuela.
En primer lugar, comentaré sobre el currículo. A partir del 2007 se está implementando el Currículo Nacional Bolivariano, el cual regirá la práctica educativa en los próximos años. En este marco legal, la música no se presenta como una materia en sí, sino que forma parte del conglomerados de conocimientos que se han de enseñar; esto en sí no es un aspecto negativo, ya que se pretende acabar con la enseñanza segmentada, lo verdaderamente preocupante es que no se contempla la enseñanza de los principios básicos de la música, la ejecución de instrumentos musicales, el canto, etc. Se puede concluir que se sigue considerando a la música como un relleno.
Otro punto es que en el diseño de la estructura en las escuelas oficiales no se contempla la existencia de un ambiente apropiado para el aprendizaje musical, es decir, un aula de música. Aunado a eso, es escasa o inexistente la adquisición de instrumentos musicales para que los estudiantes cuenten con las herramientas básicas para su formación. Sin embargo, la enseñanza de instrumentos musicales debe ser equilibrada, entre los instrumentos universales como el piano, la guitarra. La flauta, etc., y los instrumentos autóctonos de las distintas regiones de Venezuela.
En cuanto al personal dedicado a la docencia musical, vale la pena destacar el impulso que se le ha dado a la carrera de Educación Musical. La misma está orientada a formar un personal calificado, especialmente para ejercer la docencia. Sin embargo, no debe descuidarse la sólida formación musical, que va más allá de cualquier programa con duración de cinco años. Quien conoce de aprendizaje musical no duda en afirmar que la música es un arte que se sabe cuando comienza a prenderse, pero no sabe cuando culmina, ya que es un proceso continuo en la vida del músico.
A pesar de que en Venezuela se cuenta con la formación de docentes musicales, se hace necesario un proceso transformador que haga posible la homologación de las carreras relacionadas con la enseñanza musical dictadas en las universidades y conservatorios, con la finalidad de reconocer la formación musical de estos profesionales y garantizarle una formación también pedagógica, para que los egresados de conservatorios y los licenciados en música ejerzan apropiadamente la docencia.
Además, no puede dejarse por fuera la necesidad de incluir en la Educación Musical a los músicos populares, los poseedores del saber folklórico y autóctono, quienes resaltan los valores culturales venezolanos, y que merecen el reconocimiento y fomento de su trabajo y sus saberes. Para ello, habrá que brindarles una preparación orientada a la docencia, así como oportunidades para la enseñanza a las masas, lo cual promueve y perpetúa las manifestaciones musicales venezolanas.
Dentro de todo el proceso educativo musical venezolano, desde los saberes populares hasta la universidad, pasando por escuelas y conservatorios, no puede dejar de revisarse continuamente los contenidos, métodos, estrategias, formas de evaluación y todas aquellas prácticas propias del proceso educativo musical, de manera tal que se cuente con una educación moderna, actualizada, acorde con las realidades que afronta las sociedad del conocimiento en el siglo XXI.
En otro orden de ideas, en Venezuela al igual que en otros países, la música y la educación musical no son bien valoradas como opciones de vida. Es decir, ser músico o docente musical son ocupaciones pocos atractivas y son pocos los padres que desean o apoyan un futuro musical para sus hijos, por lo que queda relegada a una actividad recreativa, como pasatiempo o profesión secundaria. Aunado a eso, los bajos salarios, las escasas oportunidades para el desempeño profesional digno y la escasa valoración del trabajo creativo musical (composición, producción musical, etc.) hacen de la música una opción poco atractiva desde el punto de vista económico.
A pesar de algunas dificultades que debe afrontar la Educación Musical en Venezuela, hay que destacar el papel de la Fundación del Estado para el Sistema Nacional para el Sistema nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (FESNOJIV). Las orquestas del sistema han dejado muy en alto el nombre del país, de su música y su formación musical, al punto de ser considerado ejemplo para muchos países y su modelo ha sido ejemplo inspirador para la aplicación del sistema en otras latitudes.
Actualmente, mediante la Misión Música, pretende llevar la formación musical profesional a un millón de niños y jóvenes, mediante los consejos comunales; esto viene a representar un avance muy importante en la labor que ha desempeñado FESNOJIV, y todo avance debe ser reconocido como labor positiva. No puede dejar de reconocerse la labor de transformación social impulsada por el sistema, al incorporar a niños y jóvenes de escasos recursos y ambientes sociales de alto riesgo. Sin embargo, como todo, el sistema tiene sus detractores.
Si se pretende hacer un análisis de los puntos en contra de la propuesta de la Misión Música, hay que considerar la formación pedagógica que garantice una enseñanza musical de alto nivel por parte de los responsables en la conformación de una orquesta para cada consejo comunal, la dotación de espacios adecuados, la adquisición de suficientes instrumentos musicales y de calidad, un sistema de inclusión justo y con mínima deserción, los mecanismos que garanticen la permanencia en el tiempo de esta iniciativa y el apoyo económico sostenido por parte del sector oficial.
Para finalizar, no se puede dejar pasar por alto el papel de las nuevas tecnologías de información y comunicación en la Educación Musical venezolana. Ya es posible encontrar videos demostrativos de la ejecución del cuatro venezolano en Internet, por lo que dentro de poco es posible que surjan iniciativas para la enseñanza del cuatro, así como otros instrumentos. De hecho, ya hay métodos audiovisuales para la enseñanza de la guitarra y el piano.
Es mucho lo que queda por exponer y analizar sobre la Educación Musical venezolana; los fortalezas con las cuales contamos y los puntos donde se debe prestar más atención para obtener mejores resultados. Sin embargo, no habría suficiente espacio para desarrollar todo los aspectos que vale la pena tratar. Será para otras oportunidades.

T.S.U. Alfredo A. García E.

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lunes, enero 07, 2008

Puntos a favor y en contra de la Educación Musical en Argentina

El profesor Humberto López es Educador Musical, director de coros, organista y cantante. Bachiller en Música Sacra por la Facultad Evangélica de Teología. Magíster en Didáctica de la Música por la Universidad CAECE, ha realizado estudios en Educación Musical en Inglaterra y actualmente se desempeña como Director de Música en el Colegio Northlands. Además se ha especializado en el diseño y realización de proyectos educativos en música, con el fin de divulgar su educación y su rol dentro de las instituciones de educación general. A él se le ha consultado sobre la Educación Musical en Argentina.
Al respecto comenta, que la Educación Musical en la Argentina es y ha sido siempre orientada a lo instrumental o lo vocal. Los conservatorios, si bien en los últimos años han generado carreras en Educación Musical, las mismas son de un neto corte académico, con poco interés en la práctica y de alguna manera subvaluadas frente a las carreras instrumentales (López, 2007).
En las universidades, especialmente en las privadas, existen ciertas carreras de postgrado - especialmente en universidades privadas - que intentan una aproximación a la música desde un punto de vista menos instrumental y más didáctico. Es decir, se hace necesario el énfasis en la practica instrumental, la formación musical en la ejecución de instrumentos musicales, donde la práctica sea más intensiva y permanente, de maneja que se formen buenos músicos ejecutantes.
Con respecto a los colegios de enseñanza general, la música (a pesar que figura en los programas nacionales curriculares) se imparte adecuadamente cuando existen profesores que por iniciativa propia desarrollan estrategias motivadoras que despierten el interés por la música. No existe una supervisión educativa de actividades, por lo que la enseñanza que se imparte muy a criterio del docente.
López (ib.) comenta que no puede dejarse pasar por alto la diversidad de programas educativos en Argentina, que dependen zona en que se desarrollan. Por ejemplo, para ciertas provincias el séptimo grado corresponde a la educación primaria, y para otras pertenece a secundaria. Como es de suponer, esto condiciona significativamente la enseñanza que se imparte.
Por consiguiente, pueden notarse grandes diferencias entre la educación, según la zona. Tal es el caso de la Capital Federal, la cual tiene un programa de música bastante intenso para las escuelas de enseñanza general, mientras que en algunos lugares de la provincia la música no se tiene como asignatura.
De lo anteriormente mencionado, se puede decir que la regionalización del currículo en Argentina tiene sus ventajas, al adaptar los contenidos musicales a cada provincia según sus características culturales, sus necesidades y realidades. Sin embargo, es recomendable tener una matriz oficial unificada, donde se garantice un contenido curricular básico para todos, que garantice una equitativa educación musical para el mismo nivel de enseñanza (López, ib.).
Es oportuno, que en la actual modificación del marco legal educativo, se tome en cuenta la necesidad de homologar los contenidos de la educación musical, donde quede evidenciado un verdadero interés por desarrollar el arte musical por parte de las autoridades oficiales.
Para López (2007), la Educación Musical en Argentina tiene los siguientes puntos a favor:
-La gran entrega y creatividad de muchos docentes. Esto está directamente relacionado con la vocación profesional de los profesionales que se dedican a la docencia música, aunado a la experiencia profesional y la formación académica, que permite al docente de contar con variedad de formas, métodos y estrategias para desarrollar su creatividad.
-Los intentos de algunas autoridades educativas en brindarle un lugar más importante dentro de la enseñanza. Indudablemente, a medida que el sector oficial toma conciencia de los beneficios que aporta la educación musical en el desarrollo del ser humano, entonces la música ocupará un lugar de relevancia en los contenidos programáticos.
-La ampliación de ofertas educativas (muchas de ellas desde el ámbito privado) para desarrollar carreras de índole musical. Esto se traduce en mayores oportunidades para que la población tenga acceso a la educación musical, redundando en un mejor desarrollo del arte musical en Argentina.
-El alto nivel de algunos especialistas en la materia. A mayor preparación musical de los responsables de la docencia, se garantiza una educación musical con óptimos resultados. Esto no sería posible sin la existencia de instituciones que se dediquen a la profesionalización de los músicos.
-La ayuda en ciertas oportunidades de países extranjeros con un mayor nivel musical, que contribuyen con programas de formación. La preocupación del sector oficial por una sólida formación musical se preocupa en establecer fuertes lazos de cooperación cultural con otros países con experiencias musicales exitosas, que permiten a la población argentina tener acceso a los programas de formación en el arte musical de alto nivel.
-La gran variedad de conciertos que existen (especialmente en la Capital Federal). Las presentaciones de agrupaciones musicales, además de difundir el arte musical, motiva a la población a interesarse por el estudio de la música de una manera formal, lo cual impulsa a la música como opción de vida y fuente de trabajo.
-La presencia de algunos centros de Educación Musical muy importantes en las provincias, casi siempre en sus capitales (Universidades privadas y nacionales, conservatorios o escuelas de música).
Al mencionar los factores que en Argentina la Educación Musical tiene en contra, López (ib.) destaca lo siguiente:
-El desinterés de las autoridades educativas a nivel gubernamental.
-El desconocimiento de las potencialidades de la educación musical por gran parte de la sociedad. Es necesaria la difusión de las bondades que la Educación Musical aporta al ser humano, para que la población tome conciencia y deje de tomar a la música como un mero pasatiempo.
-La gran cantidad de música comercial que permite el desarrollo de grupos y conjuntos musicales de muy pobre calidad. Es decir, cuando la música se hace con un interés meramente comercial, se desvirtúa la esencia de su arte y se transforma en un objeto mercantil cuyo principal objetivo es la ganancia económica y no el desarrollo humano.
-Las grandes distancias que existen entre los centros urbanos y que dificulta la posibilidad de generar actividades compartidas.
-El alejamiento geográfico de los grandes centros musicales del mundo.
-En la Argentina, la tradición operística y de ballet, así como la preferencia (con tendencia a desaparecer) del estudio del piano o la guitarra antes que otros instrumentos más orquestales.
En otro orden de ideas, con respecto a la Educación Musical a nivel mundial, López (ib.) sostiene que algunos aspectos a favor son: la globalización, la tecnología, la mayor profundidad conceptual y las posibilidades de difusión
Es decir, que los profundos cambios experimentados por la sociedad mundial en los últimos tiempos, donde hay mayor comunicación e integración entre todos los países del mundo, lo cual da la idea de que se vive en una gran aldea global, favorece en sí a todas las actividades sociales, de lo cual no escapa la música y la educación musical. Parte de ese proceso de globalización es posible gracias a los avances tecnológicos, evidenciado en los medios de comunicación audiovisuales, la industria del disco, Internet y la comunicación satelital, entre otros.
Este acercamiento mundial permite el intercambio de conocimientos con profesionales de cualquier parte del mundo, lo que consolida la conformación de una sociedad del conocimiento que impulsa la evolución y desarrollo de la música, entre otras actividades.
Sin embargo, también hay que considerar los aspectos en contra que la Educación Musical, a nivel mundial, debe afrontar. Entre ellos se encuentra la poca importancia que se brinda a la educación musical en la sociedad en general, la gran cantidad de música consumista y la gran disociación que existe entre los niveles de erudición y la enseñanza en las aulas. (López, ib.)

Referencias

(H. López, comunicación personal, correo-e, Noviembre 19, 2007)
Educador Musical
Magíster en Didáctica de la Música por la Universidad CAECE
http://www.musicaviva.com.ar

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domingo, enero 06, 2008

Puntos a favor y en contra de la Educación Musical en Chile

Para conocer sobre la situación de la Educación Musical chilena, se consultó al prof. Gonzalo Cortés Muñoz, Licenciado en Ciencias y Artes Musicales, el cual se desempeña como profesor de Educación Musical en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
Al iniciar sus opiniones, comenta que para la Educación Musical en Chile el panorama es bastante auspicioso, dado que en los últimos 10 o 12 años aproximadamente, la actividad musical ha tenido un gran impulso y se ha profesionalizado y sistematizado su proceso de enseñanza a raíz de la creación y fortalecimiento de Academias Profesionales de Música, tal es el caso del Instituto Pro Jazz y la Escuela Moderna de Música, por mencionar algunos.
Es decir, que se debe considerar como un hecho muy positivo las iniciativas de crear academias donde se imparta a nivel profesional la música, ya que de ese modo todos aquellos interesados en aprender el arte musical tienen mayores opciones para desarrollar su talento, pero además se le brinda una opción con un elevado nivel profesional, lo cual garantiza un aprendizaje musical de calidad.
Además, Cortés Muñoz (2007) destaca el fortalecimiento y acreditación de las casas de estudios universitarias que imparten carreras ligadas a la música; como la Universidad de Chile, Pontificia Universidad Católica de Chile, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Universidad de Playa Anchas Ciencias de la Educación, entre otras.
A saber, la acreditación de las universidades que dictan carreras relacionadas con la música tiene grandes ventajas. Una de ellas es el reconocimiento oficial de los egresados entre las distintas universidades, lo cual facilitaría la homologación de las diferentes titulaciones. Lo otro es que los egresados pueden optar a cargos públicos y privados relacionados con la práctica musical (incluso en el exterior), al contar con una acreditación certificada que los avala.
Otro punto significativo en la realidad educativa musical chilena es la existencia de planes y programas oficiales de Educación Musical a nivel escolar, por parte del Ministerio de Educación. Allí se fijan los contenidos mínimos obligatorios y los aprendizajes esperados por los alumnos de forma clara. Además, estos contenidos a diferencia de años atrás, se imparten tanto en las horas lectivas de la asignatura, como en las horas de talleres de extensión, por profesores especialistas en Educación Musical y no por docentes de educación general básica, educación física ni por músicos aficionados.
Por lo tanto, el Ministerio de Educación chileno le da una gran importancia a la Educación Musical al considerarla, de manera muy específica, parte de los contenidos del currículo escolar que deben impartirse de manera obligatoria. Allí se define claramente los objetivos a dictar y los logros que se aspiran a alcanzar por parte de los estudiantes, el diseño instruccional y las estrategias de evaluación. Y no conforme con el hecho de ser la Educación Musical una materia en sí, también forma parte de las actividades extracurriculares, y siempre está a cargo de profesionales idóneos, especialistas en música, lo cual garantiza una educación musical de alto nivel.
A este renacer de las artes musicales, Cortés Muñoz (ib.) le atribuye el creciente interés de muchos niños y jóvenes por aprender a interpretar instrumentos musicales, tanto de la tradición europea como de la tradición latinoamericana. Este desarrollo del potencial artístico infantil, que tiene su origen en las escuelas, ha dado nacimiento a una gran cantidad de orquestas infantiles y juveniles a lo largo del país, hecho en el que se destaca el incansable esfuerzo del recientemente desaparecido creador de la Fundación de Orquestas Juveniles e infantiles de Chile, el maestro Fernando Rosas.
Otra iniciativa de mucha importancia para la educación musical chilena, mencionada por el profesor Cortés Muñoz (ib.), es la que llevan a cabo el Consejo Nacional de la Cultura conjuntamente con el Ministerio de Educación, al intentar potenciar la creación de Escuelas Artísticas, por medio de fondos concursables. En dichas escuelas, los niños y niñas desde el primer ciclo básico reciben una formación profesional en alguna disciplina artística, incluyendo la música.
En otro orden de ideas, al ser consultado sobre los aspectos a favor y los en contra que tiene la Educación Musical en Chile, Cortés Muñoz (ib.) considera que hay puntos favorables para el desarrollo sustentable de la educación musical, por ejemplo, el que hoy en día el Ministerio de Educación acepte solo la contratación de profesores titulados los establecimientos educacionales municipalizados y particulares subvencionados, lo que garantiza el que sea un profesional quien esté impartiendo las clases.
Además de asegurarse una Educación Musical de calidad, impartida por personal experto, se le garantiza a los profesionales de la música un empleo acorde con su preparación, con lo cual se estimula la profesionalización en el área de la Educación Musical.
Por otro lado, la tendencia de los sostenedores o administradores de colegios, es de contratar profesores de música para las horas de la asignatura, lo que puede sonar obvio, pero no lo es, ya que aún muchas de las horas de música están en manos de profesores que son de asignaturas diferentes (inglés, artes visuales, matemáticas, etc.) y que por razones económicas y legales, no pueden ser desprendidos de dicha carga horaria.
Los factores que juegan en contra al momento de impartir las clases, son variados y van desde el escaso material musical con que cuentan los colegios para desarrollar las clases, los bajos sueldos y excesiva carga de trabajo que vivencian los docentes, y tal vez lo más preocupante: el bajo nivel cultural y escaso interés de padres y representantes por que sus hijos aprendan la ejecución de un instrumento musical ya que temen que se conviertan en músicos, sinónimo esto último, de pobreza y vicisitudes económicas permanentes.
A criterio de Cortés Muñoz (ib.), la realidad educacional en Chile, y el deseo de los padres y representantes, es que los jóvenes opten por carreras tradicionales y bien remuneradas, lo que demuestra que la sociedad chilena es aún muy conservadora e ignorante en cuanto a arte se refiere.
Concluye Cortés Muñoz (ib.), que hoy en día la educación musical en Chile tiene no solo el objetivo de ser una actividad recreativa o un pasatiempo para los estudiantes, sino que además los profesores buscan que se proyecte como una alternativa real de estudios y un fin en sí misma, despertando el interés y la curiosidad en niños y jóvenes por descubrir y ser partícipes del arte musical, es decir, ir más allá de la pasible admiración de la belleza de la música.

Referencias

(G. Cortés Muñoz, comunicación personal, correo-e, Noviembre 19, 2007)
Licenciado en Ciencias y Artes Musicales
Profesor de Educación Musical
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
http://www.apari.cl/

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sábado, enero 05, 2008

Puntos a favor y en contra de la Educación Musical en Colombia

El profesor Leonardo Enrique Piloneta Osorio fue consultado con respecto a la situación actual de la Educación Musical en Colombia, y sobre sus opiniones se presenta a continuación un breve análisis. El prof. Piloneta Osorio se desempeña como Maestro de Música en la Universidad Autónoma de Bucaramanga, y es Director Coral.
Al respecto menciona que, uno de los aspectos que más influyen en la educación musical colombiana hoy en día es la comercialización de la música. No puede desligarse la música del hecho educativo musical. Por ejemplo, la influencia de la música electrónica destruye el concepto de banda musical entre los jóvenes (Piloneta Osorio, 2007).
De allí se puede deducir que entre los músicos emergentes decae el interés por la música académica e incluso folklórica, ya que la música electrónica es lo que más se escucha entre la juventud, posiblemente impulsada esa difusión por los medios de comunicación y las nuevas tecnologías.
En otro orden de ideas, un punto importante es la visión musical en los padres de los niños y jóvenes que reciben educación musical. Por ejemplo, el deseo que manifiestan los padres de que sus hijos interpreten las canciones de moda o del gusto de los padres, sin tomar en cuenta ya sea el gusto de los hijos o la necesidad de conocer y preservar los valores musicales regionales.
La enseñanza musical no puede limitarse entonces al mero conocimiento de los principios básicos del arte musical, sino que abarca la identidad cultural del individuo, de la región y del país, de manera que se garantice de ese modo una formación musical completa.
Surge entonces la necesidad de apropiarse, entre los rectores y directores de universidades y colegios, a una visión integral de la educación musical y aplicarla en todos los centros educativos; sin embargo, quedaría aún un obstáculo a afrontar: la falta de recursos para la adquisición de instrumentos musicales de calidad para la formación musical.
La formación musical resultante, en las condiciones actuales, tiene grandes carencias. Es bien sabido el triunfo de los artistas colombianos en el exterior (tales son los casos de Shakira y Juanes), sin embargo es común encontrar a personas que no conocen los géneros musicales propios de Colombia, lo cual evidencia la necesidad de la enseñanza musical en su contexto original.
Sobre el mismo tema de los géneros musicales propios de Colombia, un aspecto delicado es la hegemonía del regionalismo costeño. El vallenato, en sus diversas ramas, opacó hasta eclipsar la cultura musical colombiana. Es por eso que urge el rescate de la música llanera, la andina, el folklore del Pacífico, los torbellinos, bambucos, pasillos y difundir todos los géneros colombianos, que en su totalidad manifiestan la riqueza cultural del país.
Del mismo modo, Pilonieta Osorio (ob.cit.) considera muy necesario el fortalecimiento de la identidad nacional. Para ello, la educación musical también debe abarcar conocimiento del Himno Nacional; su correcta, afinada y frecuente interpretación, e incluso ir un poco más allá al enseñar sobre el glorioso significado de la letra de la canción patria.
Pilonieta Osorio (ob.cit), al comentar sobre la situación de la Educación Musical en Colombia, considera que a favor algunas universidades en sus prácticas de grado musicales exigen a sus futuros graduando en Música, formar bandas, coros y diversas actividades musicales para ampliar la cultura en su zona.
Es decir, al colocar a los estudiantes de Música que aspiran a un título de la especialidad en la situación en que deben conformar una banda o coro ya puede la institución o los tutores hacerse una idea del profesional que egresa, evaluar de una manera formativa y hacerle las debidas correcciones y sugerencias, ir adaptando al graduando al ambiente en el cual se desempeñará profesionalmente y adicionalmente apropiarse, promover y difundir los valores musicales propios de su región.
Un aspecto desfavorable para la Educación Musical en Colombia, considerado por Pilonieta Osorio (ob.cit.) es la necesidad de una reestructuración de las Casas de la Cultura en Colombia, ya que estos establecimientos se dedican a cursos temporales. Además, en algunas se contratan docentes por la necesidad de llenar espacios y presupuestos, sin tener ningún proyecto educativo. Aunado a eso, las Casas de la Cultura no escapan a las prácticas de corrupción política, con lo cual se suma el desfalco a la nación.
Por consiguiente, se puede concluir que la Educación Musical colombiana se enfrenta a la necesidad de unas Casas de la Cultura con una planificación educativa en cuanto a la música se refiere, con un currículo bien estructurado, personal docente idóneo y permanente, que garantice a la población una enseñanza musical de calidad y cuyas prácticas sean responsables con el desarrollo económico de la nación.
En cuanto a la Educación Musical que se dicta en las universidades, hace falta mayor presencia y profundidad en las materias de contenido pedagógico musical. Además, en el pénsum de algunas universidades se encuentran materias electivas que no aportan significativamente a la formación de un docente musical integral, por consiguiente egresan profesionales con algunas carencias para ejercer efectivamente su profesión como maestros (ob.cit.).

Referencias

(L. Pilonieta Osorio, comunicación personal, correo-e, Noviembre 19, 2007)
Maestro en Música UNAB
Director Coral

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