Algunas recomendaciones al comenzar a tocar guitarra...
Algunos nacen con ese talento para la música, para el canto, y afortunadamente lo descubren y aprovechan, desarrollándolo al máximo. Otros lamentablemente no consiguen el apoyo necesario y el mundo musical se queda sin disfrutar de ese talento natural. Y los hay menos afortunados, quienes nunca llegan a descubrir las grandes aptitudes musicales que llevan dentro.
Es muy importante en los primeros años del niño, que si siente esa inclinación musical, sus padres le apoyen y le guíen en la iniciación musical, de la mano de conocedores de la música que pueden ayudarle a desarrollar su talento.
Recuerdo que cuando comencé mis estudios de guitarra, con mi papá, me asignaba en las primeras lecciones aquellas canciones viejas pero sencillas, llenas de tanta sensibilidad y una estética tan sutil, sin acordes estridentes ni letras atropelladas, de ritmos fáciles de tocar por mis manos que luchaban por desenredarse entre acordes y rasgados. Papá tenía (aún tiene) un maletín con cientos de partituras viejas y cifrados de canciones que con el tiempo ha ido acumulando, y a medida que “pasan de moda” las va guardando allí; era para mí todo un reto abrir aquel maletín y viajar al pasado, descifrando las amarillas partituras con acordes de colores, reviviendo a su vez recuerdos de mi infancia.
“Papá, quiero aprender a tocar guitarra”. Eso lo dije ya a los 18. Desde los 11 él trató de enseñarme, una y otra vez en las vacaciones de la escuela, pero resultaba infructuoso; no era el momento aún. Algunos dicen que el mejor momento para aprender a tocar es cuando niño, yo digo que es cuando la persona lo quiere. Si queremos que el niño aprenda, entonces tenemos que enseñarle a que eso sea lo que quiera. Es un tema delicado.
Sobre el profesor de música, éste debe tener ciertas condiciones. Ante todo debe tener la disposición para enseñar, más allá que cobrar las lecciones. El estudiante, o su representante, deben tener nociones de la preparación y experiencia musical y docente del instructor; recuerde que el ser buen músico no es garantía de ser buen maestro. Muy importante es la congruencia entre lo que el profesor enseña y lo que ejecuta; es muy mal visto que enseñe una postura o técnica que en su pràctica no domine. Ha de tener mucha p a c i e n c i a, y expresarla en todo; en su método, sus palabras y su trato con el estudiante y su representante.
Al iniciarse en el instrumento, es de suma importancia la postura del ejecutante y la posición correcta del instrumento, que además de elegancia provee de comodidad a la hora de sacarle melodía. El ambiente de enseñanza-aprendizaje ha de ser idóneo y cómodo para el buen desenvolvimiento de la clase; no debemos confundir esto con lujosos salones con retratos y bustos de los grandes compositores, sino uno en que los participantes se sientan como en casa. Otro aspecto es el manejo del lenguaje técnico musical. Desde el principio, es aconsejable ir instruyendo al aprendiz en el manejo de aquellas palabras propias del estudio musical y en especial la guitarra, o cual sea el instrumento a estudiar, lo que le garantizará una adecuada comunicación no sólo con su maestro, sino también con otros músicos con quienes comparta en el transcurso de su vida.
Es muy importante no esforzar al estudiante y estar atento a la propia percepción de su formación musical. Puede ser que avance a muy buen ritmo, y el estudiante no lo perciba así. Ejecutar un instrumento no es cuestión de semanas; la destreza la hace la práctica constante y prolongada. Si tiene talento para la música, entonces lo demostrará. Lo importante es que se sienta a gusto con su actividad, ya sea en la música, la pintura, el teatro, etc.
La percepción musical y desarrollo del oído es un aspecto fundamental; desde las primeras lecciones el aprendiz debe iniciarse en la técnica que le asegure una correcta afinación del instrumento, aprendiendo a distinguir la altura del tono. Muchos profesores no enseñan al estudiante a afinar y eso es un error grave, personalmente opino que se debe enseñar afinación desde el primer día, poniendo al mismo estudiante a que afine su instrumento y haciéndole las correcciones y orientaciones necesarias.
Muchas veces veo en las clases de guitarra a niños que llegan con lujosas y costosas guitarras, pero resulta que al poco tiempo (por muy variadas razones) pierden el entusiasmo y aquella guitarra de marca y caro estuche se queda en la casa como adorno, o en muchos casos es rematada (o regalada) bajo el título “vendo por no usar”, “la compré para aprender y no continué”, “se la compré a mi hijo y no le dio uso”. Una guitarra sencilla, pero buena, es suficiente para que el estudiante aprenda bien, y si con el tiempo decide hacer carrera musical, entonces valdrá la pena comprarle una más costosa, incluso de luthier. De lo contrario la guitarra puede terminar con un final nada feliz ni provechoso.
Todas estas reflexiones me vienen a la mente después de ver el capítulo en que El Chavo y Quico querían aprender a tocar guitarra. Si tienes unos minutos te invito a compartirlo, y además de reírte un rato comprenderás un poco mejor a qué me refiero.
¿Qué opinas?
Guitarra, Enseñanza Musical, Música, Pedagogía.
Guitarra, Enseñanza Musical, Musica, Pedagogía.


















